Qué es una aleta de mordida: qué muestra y qué queda registrado
Qué es una aleta de mordida, o bitewing dental: cómo se obtiene, qué se ve en ella y qué queda fuera, por qué suele hacerse en pareja y qué tiene que quedar registrado para compararla con la siguiente dentro de unos años.
El posicionador repite la misma geometría en cada toma, y eso es lo que hace comparables las aletas.
1. Qué es una aleta de mordida, en una frase
Una aleta de mordida es una radiografía intraoral que muestra, en una sola imagen, las coronas de las piezas posteriores de un lado de la boca, las de arriba y las de abajo a la vez, junto con el borde del hueso que las sostiene.
Como la periapical, se hace con el receptor dentro de la boca. Lo que la distingue es el encuadre. En lugar de una pieza de arriba abajo, enseña una franja horizontal que incluye las dos arcadas de un sector, y por eso cada aleta se describe por su lado y por las piezas que entran en ella.
1.1. El nombre viene de cómo se toma
La aleta es la pestaña que el paciente muerde para sujetar el receptor entre las dos arcadas. En inglés se llama bitewing, «ala de mordida», y por eso en muchos programas y equipos aparece como bitewing dental. Es el mismo tipo de imagen con dos nombres, y conviene que el registro de la clínica use siempre uno solo.
1.2. Una de las cuatro técnicas de imagen dental del glosario
Es una de las técnicas de imagen dental con entrada propia en el glosario clínico-digital para elegir software de clínica, junto a la periapical, la panorámica y la tomografía de haz cónico. Las cuatro se registran de forma distinta porque muestran cosas distintas: una pieza, un sector, la boca entera o un volumen.
2. Cómo se obtiene: el paciente muerde y el haz cruza el sector
La técnica es intraoral: el receptor va dentro de la boca, por el lado de la lengua, y el haz de rayos X entra desde fuera, por la mejilla. El paciente cierra la boca sobre la aleta o sobre el bloque de mordida del posicionador, y así las dos arcadas quedan juntas frente al receptor en el momento del disparo.
2.1. La aleta de papel o de cartón
La forma más antigua es una pestaña de papel o de cartón unida al receptor, que sobresale entre los dientes. El paciente la muerde y la sujeta. Es sencilla y barata, pero no lleva nada que indique hacia dónde tiene que apuntar el tubo: la dirección del haz depende del ojo de quien lo coloca.
El reglamento español de rayos X lo contempla en esos términos: en las instalaciones de diagnóstico dental intraoral, la sujeción de las placas la hace el propio paciente o se hace por medios mecánicos, y quien dispara se sitúa al menos a dos metros del tubo. Lo recoge el artículo 19 del Real Decreto 1085/2009.
2.2. El posicionador de aleta, con su anillo y su varilla
El posicionador sustituye la pestaña por una pieza rígida: un bloque que el paciente muerde, un soporte que mantiene el receptor recto y una varilla que sale de la boca y termina en un anillo. El anillo marca por dónde tiene que entrar el haz, de modo que el tubo queda alineado con el receptor sin calcularlo a ojo.
Esa rigidez es lo que hace que dos tomas hechas en fechas distintas tiendan a salir parecidas: el receptor, las piezas y el haz vuelven a quedar en una relación similar. Para comparar imágenes a lo largo del tiempo, esa repetibilidad vale más que cualquier ajuste posterior de brillo o de contraste en la pantalla.
2.3. Horizontal o vertical
Lo habitual es colocar el receptor en horizontal, con el lado largo paralelo al plano de mordida. Existe también la aleta vertical, con el receptor girado, que abarca más altura de hueso y menos anchura de arcada. Son la misma técnica con dos orientaciones, y el registro tiene que distinguirlas: una vertical y una horizontal del mismo lado no enseñan lo mismo.
3. El receptor: película, placa de fósforo o sensor
Lo que capta la imagen dentro de la boca puede ser de tres tipos. Para quien valora la imagen cambia poco; para el registro cambia mucho, porque cada uno deja el original en un sitio distinto.
3.1. Película
La película de siempre necesita revelado químico y produce un original físico que se guarda en un sobre o en una carpeta. Si después se digitaliza, lo que entra en la historia es una copia escaneada, y la fecha que importa sigue siendo la del disparo, no la del escaneo.
3.2. Placa de fósforo
La placa de fósforo fotoestimulable tiene el tamaño de una película y no lleva cable. Tras el disparo se lee en un escáner, que convierte la imagen en digital. Entre el disparo y la lectura hay un paso más que con el sensor, y es ahí donde una placa se puede traspapelar o leerse asociada al paciente equivocado si varias esperan juntas.
Película, placa o sensor: cada receptor deja el original de la aleta en un sitio distinto.
3.3. Sensor con cable
El sensor electrónico va protegido en una carcasa de plástico, se conecta por cable al ordenador y da la imagen en pantalla casi en el acto, sin revelado. Suele cubrirse con una funda desechable. Es más rígido y más grueso que una película, y eso se nota al colocarlo entre la lengua y las piezas.
En la placa y en el sensor, el original nace en el programa del equipo que la lee. Si la imagen se queda ahí, la historia del paciente no la tiene: la tiene un ordenador del gabinete. Si el equipo la exporta en DICOM, el estándar que lleva los datos dentro del archivo, el paciente y la fecha viajan con ella; si la exporta en JPG, se quedan por el camino.
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4. Qué se ve en una aleta de mordida y qué queda fuera
La aleta de mordida enseña con detalle una franja concreta de la boca y nada de lo que queda fuera de ella. Saber dónde está el borde evita buscar en la imagen lo que no puede dar.
4.1. Lo que entra: coronas de las dos arcadas y cresta ósea
En una sola imagen aparecen las coronas de premolares y molares de arriba y de abajo de un lado, los contactos entre piezas vecinas y el borde del hueso entre ellas. Es una franja estrecha y bien delimitada, lo que permite decir con precisión qué piezas entran en cada imagen y registrarla con ellas.
4.2. Lo que se queda fuera: la raíz entera y el ápice
La aleta no enseña la raíz completa ni la zona que rodea su punta. Para eso existe la radiografía periapical, que muestra el diente entero, con corona, raíz y hueso alrededor. Tampoco enseña los dientes anteriores ni el resto de los maxilares, que es el terreno de la ortopantomografía o panorámica de toda la boca.
4.3. Una imagen plana de algo que tiene volumen
Como toda radiografía convencional, la aleta proyecta en un plano estructuras que tienen volumen, y las piezas vecinas pueden solaparse en los contactos. Si el haz no entra bien alineado, el solapamiento aumenta y la imagen enseña menos de lo que podría. La técnica que registra un volumen en lugar de un plano es otra: la tomografía de haz cónico o CBCT dental.
| Técnica | Qué muestra | Con qué se registra |
|---|---|---|
| Aleta de mordida | Coronas de premolares y molares de un lado, de las dos arcadas, y la cresta ósea | Cada pieza que aparece, con su lado |
| Periapical | Una pieza o unas pocas, con corona, raíz y hueso que la rodea | Cada pieza que muestra |
| Panorámica | Los dos maxilares y sus dientes en una sola imagen extraoral | La boca entera, localizable desde cada pieza |
| Tomografía de haz cónico | Un volumen de la zona que abarca su campo de visión | La zona explorada, como una serie de imágenes |
5. Por qué suele hacerse en pareja
Una aleta enseña un lado, y por eso es frecuente ver dos de la misma sesión, una derecha y una izquierda. Cuándo hacerlas y cuántas es una decisión clínica de quien atiende al paciente; lo que sigue es lo que la pareja implica para el registro.
5.1. Un lado por imagen
El receptor está a un lado de la boca, entre la lengua y las piezas posteriores de ese lado, y no puede captar el otro a la vez. Cada imagen lleva su lado, y confundir los lados equivale a atribuir un hallazgo a la pieza simétrica, que es un error que no se ve hasta que alguien actúa sobre él.
5.2. A veces son más de dos
En una arcada larga o muy curva, un solo receptor puede no abarcar todo el sector, y entonces se reparte en más de una imagen por lado. Cuatro aletas en una sesión no son una anomalía: son la misma exploración repartida en más imágenes.
5.3. Una exploración, varias imágenes
Para el registro, la pareja es una sola exploración con varias imágenes dentro, todas de la misma fecha. Guardarlas sueltas, cada una por su lado, rompe esa relación: dentro de unos años nadie sabrá si la izquierda y la derecha son del mismo día o de dos visitas distintas.
6. Qué queda registrado de cada aleta
Una aleta sin sus datos es una imagen de las coronas de alguien. Con ellos, es parte de la historia clínica de una persona concreta. Y los datos no los añade nadie después: o se guardan al hacer la imagen o no se guardan.
6.1. Los datos de la imagen
- El paciente al que pertenece la imagen.
- La fecha de la exploración, no la de la importación ni la del escaneo.
- El lado y las piezas que se ven en ella.
- El tipo de imagen: aleta de mordida, y su orientación si es vertical.
- El receptor: película, placa o sensor, que dice dónde está el original.
- Quién la hizo y quién la valoró.
Los cuatro datos que necesita cualquier radiografía dental —paciente, pieza o zona, fecha y tipo— están desarrollados en qué deben cumplir las radiografías dentales en el expediente. La aleta añade dos cosas: el lado y el hecho de mostrar varias piezas a la vez.
6.2. La valoración de la imagen
Una aleta no termina en el disparo: alguien la valora. El Real Decreto 601/2019 atribuye al profesional de la odontología, en el ámbito de sus competencias, la valoración de las exploraciones previas, la supervisión de la toma y la emisión del informe radiológico final (art. 11.2).
Para el registro, lo que importa es que esa valoración exista y esté unida a la imagen. Una aleta sin valoración escrita obliga a quien la abra después a leerla desde cero, sin saber qué se vio en su momento.
6.3. La calidad de la toma y las repeticiones
Cuando una toma sale mal y se repite, conviene que quede constancia de la repetición y de su motivo: una imagen doblada, un solapamiento excesivo, un sector cortado. Sin el motivo, contar repeticiones no enseña nada; con él, aparecen los errores que se repiten y se pueden corregir. Y la imagen descartada no debería confundirse después con la buena.
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7. Comparar aletas de mordida a lo largo del tiempo
El valor de una aleta crece con las que se hicieron antes. Ponerlas una al lado de otra solo es posible si se hicieron y se guardaron de forma que se puedan comparar.
7.1. Misma técnica, mismo lado
Dos aletas del mismo lado hechas con posicionador tienden a parecerse entre sí más que dos hechas con aleta de cartón, y esa es la razón de usar siempre la misma técnica cuando se quiere seguir la evolución. El registro tiene que guardar la técnica y el lado para que quien compare sepa si tiene delante dos imágenes equivalentes.
Con aleta de cartón o con posicionador, el registro tiene que decir con qué técnica se hizo cada toma.
7.2. Las anteriores evitan repetir
El Real Decreto 601/2019 pide obtener, siempre que sea posible, la información diagnóstica anterior antes de una nueva exposición, para evitar exposiciones innecesarias (art. 3.6), y el propio paciente tiene que informar de las que se le hicieron antes. Una aleta que no se encuentra equivale a una aleta que no existe, y la tentación entonces es repetirla.
7.3. Del hallazgo en la imagen al odontograma
Lo que se ve en la aleta no se queda en la aleta. Si quien la valora anota un hallazgo en una cara concreta de una pieza, ese hallazgo va al odontograma con su superficie y con su fuente. Cómo se anota cada cara está en el registro de caries por superficie, cara a cara, y cómo se numera cada pieza, en la numeración dental FDI de piezas y zonas.
8. Protección radiológica, conservación y acceso
Una aleta de mordida es a la vez una exposición a radiación ionizante y un documento clínico. Las dos cosas tienen reglas propias, y ninguna depende del programa que use la clínica.
8.1. Bajo riesgo, pero exposición al fin
El Real Decreto 601/2019 pone el radiodiagnóstico dental intraoral como ejemplo de equipo de bajo riesgo radiológico y baja complejidad (art. 16.7). Eso no lo saca de la regla general: toda exposición médica se justifica previamente (art. 3.1), y la aleta de mordida es una exposición médica como cualquier otra.
El Real Decreto 1085/2009, por su parte, sitúa en el tipo 3, el último de su clasificación, las instalaciones con equipos de diagnóstico dental intraoral. Cómo se declara la instalación, en el registro de la instalación de rayos X dental.
8.2. Cuánto se conserva
Una aleta es documentación clínica: se conserva con la historia del paciente, con sus mismos plazos y con sus mismas garantías de seguridad, y la norma sanitaria admite que no sea en el soporte original.
Qué dice la ley y cómo se aplica a las imágenes, en la conservación de las radiografías dentales y su acceso. Lo que importa aquí es que al final del plazo siga siendo legible y localizable, con su paciente, su fecha y su lado.
8.3. Quién puede verla
El acceso a una aleta es el de la historia clínica: los profesionales que atienden al paciente, no todo el personal de la clínica. Una aleta guardada en una carpeta compartida del ordenador del gabinete la puede abrir cualquiera que entre en esa carpeta, y eso queda fuera del control de acceso que tiene la historia.
9. Qué aporta obeliOmed
Esta entrada describe una técnica y lo que su registro necesita. Esto es lo que obeliOmed hace con ella, y lo que no hace.
9.1. La aleta, en cada diente que se ve en ella
En obeliOmed la radiografía se adjunta al diente del odontograma y queda en su historia. Una aleta de mordida, que muestra varias piezas, queda asociada a cada diente que se ve en ella: quien abre la historia del 36 encuentra las aletas en las que aparece, sin buscarlas por fecha. El odontograma registra cada pieza en numeración FDI y cada superficie, con el histórico de cada cambio.
9.2. El visor, dentro del expediente
El visor abre imágenes DICOM y JPG dentro del expediente del paciente, navega entre series, mide, anota y compara estudios, de modo que la aleta de hoy se puede poner al lado de la de hace dos años. No tiene uso diagnóstico declarado: sirve para consultar y comparar, y la valoración clínica sigue siendo de quien trata.
9.3. Lo que no hace
- No se conecta con el sensor ni con el equipo de rayos. La imagen se incorpora al expediente; la carpeta vigilada o la worklist son posibles, pero dependen del equipo y del fabricante.
- No decide nada clínico. Qué imagen hacer, cuándo y qué se ve en ella es criterio de quien atiende.
- No sustituye a la declaración de la instalación ni a su programa de protección radiológica.
10. Preguntas frecuentes sobre la aleta de mordida
¿Qué es una aleta de mordida en odontología?
Es una radiografía intraoral que muestra en una sola imagen las coronas de premolares y molares de un lado de la boca, de la arcada superior y de la inferior a la vez, junto con el borde del hueso que las sostiene. Se llama así porque el paciente muerde una pestaña, la aleta, o el bloque de un posicionador, que sujeta el receptor entre las dos arcadas. En inglés se conoce como bitewing. Como enseña varias piezas, conviene registrarla con cada pieza que aparece y con el lado de la boca al que corresponde.
¿Qué diferencia hay entre una aleta de mordida y una periapical?
La aleta de mordida enseña las coronas de las piezas posteriores de las dos arcadas de un lado, con la cresta del hueso, pero no la raíz entera. La periapical enseña una pieza o unas pocas completas: corona, raíz y el hueso que rodea la punta de la raíz, pero solo de una arcada. Son dos técnicas intraorales con encuadres distintos y no se sustituyen entre sí. Para el registro, las dos se guardan con las piezas que muestran y con su tipo, porque solo así se sabe después con qué se puede comparar cada una.
¿Por qué se habla de aleta de mordida y de bitewing?
Porque son el mismo nombre en dos idiomas. Bitewing es el término inglés, «ala de mordida», y hace referencia a la pestaña que el paciente muerde para sujetar el receptor. En España conviven los dos, y muchos programas de sensor y muchos equipos usan el nombre inglés en sus menús. No hay diferencia técnica entre una y otra denominación. Lo que sí conviene es que el registro de la clínica use siempre el mismo nombre para el mismo tipo de imagen, porque dos etiquetas distintas acaban separando imágenes que deberían aparecer juntas al buscar.
¿Qué se ve y qué no se ve en una aleta de mordida?
Se ven las coronas de premolares y molares de arriba y de abajo de un lado, los contactos entre piezas vecinas y el borde del hueso entre ellas. Es una franja estrecha y bien delimitada, y por eso se puede decir con precisión qué piezas entran en cada imagen. No se ve la raíz completa ni la zona de su punta, no se ven los dientes anteriores y no se ve el resto de los maxilares. Además, es una imagen plana: las piezas vecinas pueden solaparse en los contactos y el volumen queda proyectado en un único plano.
¿Por qué las aletas de mordida suelen hacerse de dos en dos?
Porque cada una enseña un solo lado de la boca: el receptor se coloca entre la lengua y las piezas posteriores de ese lado y no puede captar el otro a la vez. Por eso es habitual ver una derecha y una izquierda de la misma sesión, y a veces más de una por lado cuando la arcada es larga o muy curva. Cuándo y cuántas hacer lo decide quien atiende al paciente. Para el registro, la pareja es una sola exploración con varias imágenes de la misma fecha, y cada imagen tiene que llevar su lado.
¿Qué datos hay que registrar de cada aleta de mordida?
El paciente, la fecha de la exploración, el lado y las piezas que se ven, el tipo de imagen con su orientación si es vertical, el receptor con el que se hizo y quién la hizo y la valoró. A eso se suma la valoración de la imagen: el Real Decreto 601/2019 atribuye al profesional de la odontología, en el ámbito de sus competencias, la emisión del informe radiológico final. Todos esos datos tienen que guardarse al hacer la imagen, porque añadirlos después casi nunca se hace y sin ellos compararla años más tarde deja de ser posible.
¿Una aleta de mordida es una prueba de bajo riesgo radiológico?
El Real Decreto 601/2019 pone el radiodiagnóstico dental intraoral como ejemplo de equipo de bajo riesgo radiológico y baja complejidad, y el Real Decreto 1085/2009 clasifica las instalaciones con equipos intraorales en su tipo 3, el último de la escala. Pero bajo riesgo no significa ausencia de exposición: la misma norma exige que toda exposición médica se justifique previamente y que se obtenga, siempre que sea posible, la información diagnóstica anterior para evitar exposiciones innecesarias. Por eso una aleta que se puede encontrar a tiempo es también una aleta que no hace falta repetir.
¿Cuánto tiempo hay que conservar las aletas de mordida?
Las aletas de mordida son documentación clínica y se conservan con la historia del paciente, con sus mismos plazos y sus mismas garantías de seguridad. La norma sanitaria admite conservar esa documentación en un soporte distinto del original, de modo que una película digitalizada con garantías puede sustituir al original, siempre que conserve la misma lectura, quede asociada al paciente correcto y se pueda recuperar durante todo el plazo. Lo importante en la práctica es que al final de ese plazo sigan siendo legibles y localizables, con su paciente, su fecha y su lado, y no solo que el fichero exista en algún ordenador.
¿Cómo se guarda una aleta de mordida que muestra varias piezas?
Lo útil es que la imagen se pueda encontrar desde cualquiera de las piezas que aparecen en ella, y no solo desde una fecha o desde un número de fichero. Quien busca las imágenes de un molar concreto quiere ver todas las aletas en las que sale ese molar, de cualquier año. Pregunta a tu proveedor cómo lo resuelve su programa. En obeliOmed, la radiografía se adjunta al diente del odontograma, y una aleta de mordida queda asociada a cada diente que se ve en ella, de modo que aparece en la historia de cada una de esas piezas.
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Referencias
- Real Decreto 1085/2009, arts. 17 y 19: tipos de instalación y sujeción de las placas y distancia del operador en el diagnóstico dental intraoral.
- Real Decreto 601/2019, arts. 3.1, 3.6, 11.2 y 16.7: justificación previa de toda exposición médica, información diagnóstica previa para evitar exposiciones innecesarias, informe radiológico del profesional de la odontología y equipos dentales intraorales como de bajo riesgo radiológico.
Última actualización: septiembre de 2026.