Centralización PACS de la campimetría: unificar los campos visuales del paciente
Para la dirección de un centro oftalmológico que repite campos visuales y no logra estudiarlos en conjunto. Qué significa de verdad centralizar la campimetría, cómo se conecta cada perímetro, qué llega a la historia y cuándo hace falta un archivo de imagen a gran escala y cuándo no.
Cuando cada perímetro guarda sus estudios donde le tocó estar, la evolución del paciente hay que reconstruirla a mano.1. Campos visuales dispersos, sin estudio evolutivo
La dirección de un centro rara vez ve este problema en una factura, pero lo paga en tiempo de consulta y en pruebas repetidas. Cada perímetro guarda sus estudios donde le tocó estar instalado, y esa dispersión tiene un coste concreto.
1.1. La cronología que hay que reconstruir a mano
Seguir un glaucoma es comparar el campo visual de hoy con los de años anteriores. Si esos estudios están repartidos entre el ordenador de un perímetro y las carpetas de papel de la sala, montar la secuencia completa es una tarea manual que se hace en cada revisión. Lo que debería ser una mirada de treinta segundos se convierte en diez minutos de buscar hojas.
1.2. Las pruebas que se repiten porque no se encuentran
Cuando una campimetría antigua no aparece, la salida fácil es repetirla. Es una prueba que cansa al paciente, ocupa una cita y no aporta nada nuevo salvo cubrir un hueco de información que ya existía. Para la dirección, ese es un coste doble: la prueba en sí y la agenda que consume.
1.3. Por qué esto empeora con cada equipo nuevo
Cada perímetro que entra en el centro añade otro sitio donde mirar y otra forma de exportar. La fragmentación no la causó una mala decisión, sino la suma de decisiones razonables. Es el mismo cuadro que describe cómo se mueve una imagen médica entre sistemas distintos, aplicado a los campos visuales.
2. Qué es centralizar la campimetría, y qué no
La palabra «PACS» aparece en las conversaciones de centralización y conviene desmontarla antes de presupuestar, porque muchas veces se compra una infraestructura para un problema que era otro.
2.1. Centralizar es que la prueba viva en el expediente
Centralizar la campimetría es que cada estudio, venga del perímetro que venga, acabe en el expediente del paciente y se consulte desde ahí. No es necesariamente montar un gran archivo de imagen central: para la mayoría de las consultas, es que la prueba deje de vivir en la máquina que la generó.
2.2. Un PACS es una herramienta, no siempre la respuesta
Un PACS resuelve el almacenamiento y la distribución de imagen a gran escala, con su coste y su mantenimiento, y tiene sentido a partir de cierto volumen o cuando varios centros comparten estudios. Confundir «quiero ver mis campimetrías juntas» con «necesito un PACS» es lo que hace que algunos centros compren infraestructura que no van a aprovechar.
2.3. Lo que obeliOmed hace, dicho sin adornos
obeliOmed no funciona como un archivo de imagen central que reciba estudios por su cuenta. Lo que hace es recoger lo que el perímetro exporta y llevarlo a la ficha del paciente, y ofrecer un visor donde consultarlo. Es una diferencia importante para no prometer lo que no se hace, y basta para el problema de la mayoría de las consultas.
3. Cómo se conecta cada perímetro, equipo a equipo
No existe una lista de perímetros compatibles que se active con un botón. Cada equipo se conecta por su cuenta y el resultado depende de lo que ese equipo permita exportar.
3.1. Se estudia qué ofrece cada campímetro
Ante un perímetro concreto —sea un Humphrey, un Octopus o cualquier otro— se mira qué formato exporta, si puede leer una lista de citas, si vuelca la prueba solo y qué documenta su fabricante. Con eso se monta el circuito para ese modelo. Por eso la integración con maquinaria se presupuesta por equipo, como un pago único de 25 € (pago único) por equipo, y no viene incluida en una lista genérica.
Lo que conviene preguntar al fabricante del perímetro antes de sentarse con ningún proveedor de software:
- Formatos: qué exporta el equipo y si puede automatizarlo sin que alguien pulse cada vez.
- Agenda: si puede leer una lista de trabajo externa para identificar al paciente antes de la prueba.
- Índices: qué valores numéricos entrega aparte de la imagen del campo, y en qué formato.
- Versión: qué software tiene instalado y si sigue recibiendo actualizaciones.
- Salida: qué se lleva el fabricante y qué se queda el centro el día que el equipo se cambia.
3.2. La carpeta vigilada y la lista de trabajo
Si el perímetro puede leer la agenda, el técnico elige la cita y la prueba vuelve ya asociada al paciente: es lo que se llama lista de trabajo, o worklist. Si no puede, la alternativa es una carpeta de red que el sistema vigila: el equipo exporta ahí y obeliOmed recoge lo que aparece. Cuál de las dos se usa depende, otra vez, del fabricante.
3.3. Y a veces solo llega un informe
Hay perímetros antiguos cuyo fabricante no abre nada: entregan un informe y poco más. En ese caso la conexión llega hasta donde llega, y decirlo antes vale más que prometer lo contrario. Depende del equipo y del fabricante, siempre. La misma lógica de conectar un aparato por lo que mide, no por su marca, se ve en la conexión de un topógrafo al control de la miopía.
4. Qué llega a la historia de una campimetría
De un campo visual pueden llegar tres cosas distintas al expediente, y conviene distinguirlas porque para la dirección deciden qué se puede analizar después.
4.1. El informe del perímetro
La hoja que imprime el equipo —con el mapa del campo y sus índices— llega como documento del expediente. Es útil para leer rápido y para entregar al paciente, pero es una foto fija: no se puede volver a operar sobre ella.
| Qué llega | Para qué sirve | Qué no permite |
|---|---|---|
| El informe del perímetro | lectura rápida y entrega al paciente | volver a analizar lo que no incluyó |
| Los índices como datos | representar la evolución del campo entre visitas | sustituir a la imagen del mapa |
| El estudio completo | consultarlo años después desde cualquier sede | leerlo de un vistazo entre pacientes |
4.2. Los índices, que son los comparables
Los valores numéricos que produce la prueba entran como datos de la historia, no como imagen. Un número guardado como dato se puede poner en una gráfica y comparar entre visitas; el mismo número dentro de un PDF solo se puede leer. Es la pieza que hace posible seguir una evolución, y la que más se olvida al comparar proveedores.
4.3. El software guarda y ordena, no interpreta
Conviene fijar el límite: obeliOmed registra el estudio, guarda sus índices y los pone en orden cronológico, pero no lee el campo visual ni decide si ha empeorado. Quien interpreta la prueba es el oftalmólogo; el software solo se ocupa de que tenga delante toda la secuencia sin buscar nada.
5. Comparar campos visuales históricos lado a lado
De poco sirve tener todas las campimetrías en el expediente si para verlas hay que abrir el programa del perímetro. La prueba de que la centralización está bien hecha es que el médico no cambia de ventana.
5.1. La secuencia completa en una pantalla
Tener el campo de hoy junto a los de los últimos años, en la misma pantalla y en orden, es lo que convierte un archivo en seguimiento. El visor de imágenes DICOM que ofrece obeliOmed —un módulo a +8 €/mes— permite abrir los estudios sin descargarlos, y lo describe sin adornos la página del visor universal para oftalmología.
Tener toda la secuencia de campos visuales en una sola pantalla y en orden es lo que convierte un archivo en seguimiento.5.2. Los índices como gráfica de evolución
Cuando los valores entran como datos, el sistema puede representarlos en el tiempo: una línea por cada índice, visita a visita. Esa gráfica no sustituye a la lectura del mapa, pero da a la consulta un punto de partida ordenado. Es el mismo argumento que sostiene el software para patologías oculares crónicas, donde el valor está en la comparación a años vista.
5.3. Que la comparación la haga el especialista
El sistema pone las pruebas en fila y dibuja la tendencia de los números, pero la decisión clínica —si el campo ha progresado, si toca cambiar el tratamiento— es del oftalmólogo. El software le ahorra el trabajo de buscar y de reconstruir; no le sustituye el criterio.
6. Que la prueba nazca con el paciente correcto
El detalle menos vistoso de centralizar es el que más disgustos evita: quién decide a qué paciente pertenece cada campimetría. Cuando lo decide una persona tecleando un apellido en el perímetro, antes o después hay un error.
6.1. Los datos del paciente desde recepción
Con la lista de trabajo, los datos del paciente que se registran en recepción llegan al perímetro sin volver a escribirse: el técnico elige la cita en lugar de teclear un nombre. La identidad deja de escribirse dos veces, que es justo donde aparecían las diferencias entre hermanos con el mismo apellido o nombres compuestos.
6.2. Qué pasa con la prueba sin cita
El paciente que llega sin cita rompe cualquier circuito basado en la agenda. Lo razonable es que esas pruebas queden en una bandeja de pendientes de asociar, que alguien revisa a diario y vincula al paciente correcto dejando constancia. Sin esa bandeja, esos estudios acaban en el primer nombre parecido, que es el error más difícil de detectar después.
6.3. Lo que ya está mal asociado
Todo centro con histórico tiene campimetrías en el paciente equivocado, y conviene no descubrirlas de una en una en consulta. Una revisión de los casos con nombres parecidos deja el archivo en un estado conocido. Lo que ocurre cuando esto no se resuelve está contado en qué pasa cuando una prueba se guarda en el paciente equivocado.
7. Qué obliga la norma con esta prueba
Una campimetría no es un archivo del gabinete: es documentación clínica del paciente, y eso trae consecuencias que la dirección debe tener claras antes de decidir dónde se guarda.
7.1. Forma parte de la historia clínica
La Ley 41/2002 establece en su artículo 15 que todo paciente tiene derecho a que quede constancia, en el soporte técnico más adecuado, de la información obtenida en sus procesos asistenciales. Un estudio que solo existe en el disco de un perímetro difícilmente cumple con eso el día que la máquina se sustituye.
7.2. Cinco años como mínimo
La misma ley fija en su artículo 17 la conservación de la documentación clínica un mínimo de cinco años desde el alta de cada proceso, con lo que añada cada comunidad autónoma. En patología crónica muchos centros conservan más, porque el valor de la campimetría está justamente en la comparación a largo plazo.
7.3. Trazabilidad: quién ve y quién cambia
Una imagen diagnóstica es un dato de salud, esté donde esté, y eso obliga a saber quién ha abierto cada estudio y quién lo ha modificado. En obeliOmed cada acceso y cada cambio quedan registrados con su autor, su fecha y el valor anterior. No se trata de que un dato no se pueda corregir, sino de que toda corrección deje rastro, que es lo que exige la trazabilidad de la historia clínica.
8. Cuándo hace falta un archivo de imagen y cuándo no
Esta es la decisión que corresponde a la dirección, y conviene tomarla con los dos escenarios sobre la mesa en lugar de comprar por defecto la opción más grande.
8.1. La consulta de tamaño normal
Un centro con uno o dos perímetros y un volumen razonable no necesita un gran archivo de imagen dedicado: necesita que las pruebas estén en el expediente y se puedan ver ahí. Montar infraestructura pesada para eso es pagar mantenimiento por una capacidad que no se usa.
8.2. El centro con volumen alto o varias sedes
A partir de cierto volumen, o cuando varias sedes comparten estudios pesados a diario, la infraestructura de imagen a gran escala empieza a tener sentido. Ahí la decisión es de arquitectura, y conviene tratarla como un proyecto propio con su presupuesto, no como un añadido a la compra del software.
8.3. Tus datos siguen siendo tuyos
Sea cual sea la escala, centralizar en un proveedor no debe significar quedar atrapado en él. En obeliOmed cada centro puede descargar en cualquier momento una copia de sus propios datos, lo que es a la vez portabilidad y la respuesta sensata a qué pasa el día que se cambia de sistema. El detalle está en la página de precios y planes.
9. Qué hace obeliOmed con esto
El mecanismo, sin lista de funciones: la campimetría de cada perímetro termina en el expediente del paciente y se consulta desde ahí, junto al resto de su historia.
9.1. Un sistema, no una máquina por prueba
La historia clínica, la agenda y la contabilidad viven sobre un mismo núcleo ERP de código abierto, de modo que la campimetría no es un archivo suelto sino un documento más del paciente. Eso permite que estudios de perímetros distintos acaben en el mismo sitio, comparables y con los mismos permisos.
9.2. La conexión se monta equipo a equipo
Se analiza qué ofrece el software del perímetro, se habla con su fabricante cuando hace falta y se monta el circuito para ese modelo; por eso se presupuesta por equipo. No hay una lista cerrada de perímetros compatibles: hay un procedimiento, y un equipo cuyo fabricante no abra nada llegará hasta donde permita.
9.3. El visor y su límite
Desde el expediente se abre la secuencia de campos visuales, se comparan fechas y se ve la tendencia de los índices, sin salir del programa. obeliOmed no interpreta el campo ni sugiere un diagnóstico, y un histórico grande de imagen consume un almacenamiento que conviene dimensionar antes. Cómo encaja esto con el resto de la imagen de la consulta está en el software para ver la tomografía dentro de la historia.
Con la prueba en el expediente, consultar la historia deja de depender de la máquina donde se generó.Para directores de clínica
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10. Preguntas frecuentes sobre centralizar la campimetría
¿Necesito un PACS para tener juntas todas las campimetrías?
En la mayoría de las consultas, no. Un PACS resuelve el almacenamiento y la distribución de imagen a gran escala, con su coste y su mantenimiento, y se justifica por volumen o por reparto entre varias sedes. Para ver los campos visuales de un paciente en orden basta con que las pruebas estén en su expediente y se puedan abrir desde un visor único. obeliOmed hace esto segundo: recoge lo que el perímetro exporta y lo lleva a la ficha, sin funcionar como un archivo de imagen que reciba estudios por su cuenta.
¿Se puede conectar cualquier campímetro al software?
Depende del equipo, y esa es la respuesta honesta. Se estudia qué ofrece el software de ese perímetro —qué exporta, si lee una lista de citas, qué documenta el fabricante— y se monta el circuito sobre eso, hablando con el fabricante cuando hace falta. Los equipos modernos suelen permitir bastante; los antiguos, a veces solo entregan un informe. Conviene preguntar por el modelo concreto antes de firmar nada, porque una afirmación genérica de compatibilidad no significa nada aplicada a una máquina de hace diez años.
¿El software decide si el campo visual ha empeorado?
No. obeliOmed guarda los estudios, ordena la secuencia y dibuja la tendencia de los índices numéricos, pero no interpreta el campo visual ni indica si hay progresión. Esa lectura la hace el oftalmólogo con la prueba delante. Lo que el software aporta es que tenga toda la serie a la vista sin buscar nada y con los valores ya representados en el tiempo, que es un punto de partida ordenado, no una conclusión clínica. La decisión sobre el tratamiento sigue siendo del especialista.
¿Cuánto cuesta conectar cada perímetro?
La integración con maquinaria se presupuesta por equipo, como un pago único por cada perímetro que se conecta, porque el trabajo depende de qué permite ese modelo. No hay una tarifa que active «todas las marcas» a la vez. El visor de imágenes DICOM, en cambio, es un módulo con cuota mensual. La página de precios detalla ambas cosas. Lo razonable es empezar por el perímetro que más pruebas hace y valorar el resto después, en lugar de conectarlo todo el primer día.
¿Puedo ver las campimetrías desde otra sede?
Si el estudio está en el expediente del paciente, sí, con las mismas credenciales y permisos que el resto de la historia, a través del visor web. Si vive en el ordenador del perímetro, no: hace falta que alguien lo exporte y lo envíe. Para un centro con varias sedes esta suele ser la razón de peso para centralizar, por delante del ahorro de tiempo, porque afecta a la capacidad de atender al paciente en cualquiera de ellas sin repetir pruebas que ya existen.
¿Los índices sirven para ver la evolución del glaucoma?
Sí, siempre que entren como datos y no como una imagen o un PDF. Un valor guardado como dato se puede representar en el tiempo y comparar entre visitas; el mismo valor dentro de un informe impreso solo se puede leer. El sistema dibuja esa tendencia visita a visita, aunque las pruebas vengan de perímetros distintos. No sustituye a la lectura del mapa del campo, pero da a la consulta una secuencia ordenada de la que partir, que es justo lo que hoy hay que reconstruir a mano.
¿Qué pasa cuando se cambia el perímetro por uno nuevo?
Si el histórico vivía en el ordenador del equipo, deja de estar donde estaba, y recuperarlo se vuelve un proyecto con presupuesto propio. Si los estudios están en el expediente del paciente, la renovación es lo que debería ser: una máquina nueva que empieza a enviar y un histórico que sigue donde estaba. Por eso conviene preguntar al fabricante, antes de firmar la renovación, qué se lleva y qué se queda. Es una de las preguntas que más sorpresas caras ahorra.
¿Cuánto tiempo hay que guardar una campimetría?
Como mínimo cinco años desde el alta del proceso asistencial, según la Ley 41/2002, y con las obligaciones adicionales que fije cada comunidad autónoma, que en algunas son más largas. En glaucoma muchos centros conservan más tiempo, porque el valor de la prueba está en la comparación a años vista. Lo que no procede es decidirlo estudio a estudio: se fija una política por tipo de prueba, se escribe y se aplica sola, porque lo contrario acaba en un archivo imposible de auditar.
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- Ley 41/2002, art. 15: todo paciente tiene derecho a que quede constancia, por escrito o en el soporte técnico más adecuado, de la información obtenida en todos sus procesos asistenciales.
- Ley 41/2002, art. 17.1: los centros sanitarios conservan la documentación clínica «como mínimo, cinco años contados desde la fecha del alta de cada proceso asistencial».
Última actualización: agosto de 2026.