Clasificación periodontal 2017: estadios, grados y qué registrar
Qué es la clasificación periodontal de 2017 y sus estadios y grados, contada como el marco que el registro clínico tiene que poder recoger: qué describe cada dimensión, de qué datos depende y qué debe quedar escrito para que la asignación se pueda justificar años después.
El estadio y el grado describen el caso; los datos de los que salen tienen que estar en el registro.
1. Qué es la clasificación de 2017 y quién la publica
La clasificación periodontal que usa hoy el sector es un marco publicado por dos sociedades científicas y adoptado de forma muy amplia. Este artículo no la aplica a ningún caso: la cuenta como lo que el registro de una clínica tiene que ser capaz de recoger.
1.1. Un workshop de dos sociedades científicas
La clasificación salió del World Workshop on the Classification of Periodontal and Peri-implant Diseases and Conditions, organizado por la Academia Americana de Periodoncia y la Federación Europea de Periodoncia y celebrado en Chicago en noviembre de 2017. Sus conclusiones se publicaron en 2018, y el artículo que las resume es el de Caton y colaboradores en el Journal of Clinical Periodontology.
1.2. Sustituye a la de 1999
El encargo del workshop fue actualizar la clasificación de 1999 y crear un esquema equivalente para las enfermedades alrededor de los implantes. Uno de sus cambios más visibles es que las formas que antes se llamaban «crónica» y «agresiva» quedan agrupadas en una sola categoría, la periodontitis, descrita por estadios y grados.
1.3. Por qué le importa al registro
El propio artículo explica que el workshop estableció definiciones de caso y criterios diagnósticos para ayudar a los clínicos a usar la clasificación. Cada criterio es un dato, y cada dato tiene que estar en algún sitio del registro. Una clínica que no guarda esos datos puede escribir la etiqueta, pero no puede justificarla.
2. Tres dimensiones: estadio, grado y extensión
La clasificación de 2017 describe cada caso de periodontitis con tres dimensiones que responden a preguntas distintas. Registrar solo una, o mezclarlas, deja el caso a medio describir.
2.1. El estadio: gravedad y complejidad
El estadio describe cuánto daño hay y cuánto costará tratarlo. Combina la gravedad, es decir, la pérdida de soporte que ya se ha producido, con la complejidad del tratamiento que el caso va a exigir. Se expresa en cuatro estadios, del I al IV.
2.2. El grado: el ritmo de progresión
El grado describe a qué velocidad avanza la enfermedad y qué riesgo hay de que siga avanzando. Se expresa en tres grados, A, B y C, del más lento al más rápido, y tiene en cuenta factores de riesgo del paciente que no están en la boca.
2.3. La extensión y la distribución
La tercera dimensión dice cuántos dientes están afectados y cómo se reparten: si la afectación es localizada, generalizada o sigue un patrón que afecta a molares e incisivos. Es un dato que sale directamente del periodontograma, siempre que el periodontograma esté completo.
| Dimensión | Qué describe | De qué datos depende | Dónde vive el dato |
|---|---|---|---|
| Estadio | Gravedad y complejidad | Pérdida de inserción, pérdida ósea, dientes perdidos por periodontitis, factores de complejidad | Periodontograma, radiografías, odontograma |
| Grado | Ritmo de progresión y riesgo | Pérdida a lo largo del tiempo o respecto a la edad, relación con la placa, tabaco, diabetes | Exploraciones previas, radiografías, anamnesis |
| Extensión | Cuántos dientes y cuáles | Qué dientes presentan pérdida de soporte | Periodontograma completo |
Las cifras que separan cada estadio y cada grado están en el artículo de referencia y en los informes de consenso del workshop. Aquí no se reproducen: el registro necesita guardar los datos, no aplicar los umbrales por su cuenta.
3. Los estadios y los datos de los que dependen
El estadio se asigna mirando dos grupos de datos: los que miden la gravedad y los que miden la complejidad. Si falta cualquiera de los dos, el estadio registrado queda sin fundamento.
3.1. Los cuatro estadios
El estadio I corresponde a una periodontitis inicial; el II, a una moderada; el III, a una periodontitis grave con posibilidad de perder más dientes; y el IV, a una grave con posibilidad de perder la dentición. El estadio lo asigna quien explora, a partir de los datos; el registro solo tiene que tenerlos todos.
3.2. Los datos de gravedad
La gravedad se apoya en la pérdida de inserción clínica interdental en el sitio de mayor pérdida, en la pérdida de hueso que se ve en la radiografía y en los dientes perdidos por periodontitis. El primero sale del periodontograma; el segundo, de una imagen fechada; el tercero, del odontograma, siempre que cada ausencia diga su motivo.
3.3. Los datos de complejidad
La complejidad añade la profundidad de sondaje, el patrón de la pérdida ósea, la afectación de la furca y la necesidad de una rehabilitación compleja, por ejemplo cuando quedan pocos dientes o hay problemas para masticar. La furca, con su escala, se cuenta en el registro de la movilidad y la furca.
El grado depende también de datos que no están en la boca, como el tabaco y el control de la diabetes.
4. Los grados y los datos de los que dependen
El grado es la dimensión que más depende de la historia: habla de velocidad, y la velocidad solo se mide con dos puntos en el tiempo o con una buena aproximación a ellos.
4.1. Evidencia directa: dos momentos comparados
La forma más sólida de asignar el grado es comparar la pérdida de soporte en dos momentos separados varios años. Eso solo es posible si la clínica conserva exploraciones y radiografías antiguas comparables, con su fecha. Un registro que sobrescribe el periodontograma anterior se queda sin la mejor prueba del grado.
4.2. Evidencia indirecta
Cuando no hay exploraciones previas, el grado se estima con datos indirectos, como la pérdida ósea en relación con la edad del paciente o la relación entre la destrucción observada y la cantidad de placa. Son estimaciones razonables, y el registro tiene que dejar dicho que el grado se asignó así, porque la siguiente revisión podrá sustituirlas por evidencia directa.
4.3. Los factores que modifican el grado
El marco incluye factores de riesgo que pueden modificar el grado, entre ellos el tabaco y la diabetes con su control glucémico. Estos datos no están en la boca: están en la anamnesis, y si la anamnesis no está al día, el grado se asigna con información vieja.
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5. Qué tiene que guardar el registro para poder asignarlos
Todo lo anterior se resume en una lista: los datos que tienen que estar en la historia, completos y fechados, para que el estadio y el grado se puedan asignar y, sobre todo, justificar.
5.1. Del periodontograma
Seis sitios por diente con profundidad de sondaje y margen gingival, la inserción calculada, la furca en las piezas multirradiculares y la movilidad. Qué registra cada campo y con qué precisión, en qué registra un periodontograma y con qué precisión.
5.2. De fuera del periodontograma
La radiografía con su fecha, los dientes perdidos con su motivo y los factores de riesgo de la anamnesis: si fuma, cuánto, y si tiene diabetes y cómo está controlada. Buena parte de esos datos se recogen en la primera visita, como se cuenta en qué registrar en la primera exploración dental.
5.3. La asignación, con fecha y autor
El estadio, el grado y la extensión asignados se registran como lo que son: una decisión de un profesional en una fecha, apoyada en unos datos concretos. No como un campo más de la ficha que alguien rellenó en algún momento sin que se sepa cuándo ni con qué.
- Periodontograma completo, con inserción calculada.
- Furca y movilidad por pieza, con su escala declarada.
- Radiografías fechadas que permitan ver la pérdida ósea.
- Dientes perdidos con su motivo, no solo «ausente».
- Tabaco y diabetes, al día en la anamnesis.
- Exploraciones anteriores conservadas para la evidencia directa.
- La asignación con fecha, autor y la exploración de la que sale.
6. La clasificación a lo largo del tiempo
Un paciente periodontal se sigue durante años, y su clasificación se revisa. El registro tiene que conservar cada asignación, no solo la última.
6.1. Cada asignación, con su fecha
La clasificación del primer día y la de la revisión de tres años después son dos datos distintos, y los dos cuentan la historia del paciente. Si el programa guarda solo el valor actual, la de hace tres años desaparece, y con ella la posibilidad de explicar cómo se llegó a la de hoy.
6.2. Cambiar la clasificación, con motivo
Cuando quien explora cambia el grado porque ya hay evidencia directa, o revisa el estadio, el registro tiene que dejar constancia del cambio, del valor anterior y del motivo. Qué significa el cambio lo decide el profesional; que quede escrito es cosa del registro.
6.3. La comparación que sostiene la revisión
Revisar la clasificación exige comparar la exploración de hoy con la anterior, sitio a sitio y solo donde se midió en las dos. Cómo se hace sin engañarse, en comparar periodontogramas entre revisiones.
7. El resto del esquema: salud, gingivitis e implantes
La clasificación de 2017 no es solo periodontitis. El artículo de Caton resume cuatro grandes secciones, y un registro dental completo tiene que poder recoger algo más que estadios y grados.
7.1. Salud periodontal y gingivitis
El esquema empieza por la salud periodontal y las enfermedades de la encía, incluida la situación de un paciente tratado con un periodonto reducido pero sano. Para el registro, significa que «sano» también es una categoría que se asigna y se fecha, no la ausencia de anotación.
El esquema de 2017 empieza por la salud y la gingivitis; la periodontitis es solo una de sus partes.
7.2. Otras condiciones que afectan al periodonto
Una tercera sección agrupa otras enfermedades y condiciones que afectan a los tejidos de soporte. No son el día a día de la mayoría de clínicas, pero el registro no debería obligar a meterlas a la fuerza en la casilla de periodontitis.
7.3. Las enfermedades alrededor de los implantes
La cuarta sección crea un esquema propio para la salud y las enfermedades periimplantarias. Su registro tiene una particularidad —la medida de referencia de cada implante—, contada en el seguimiento y registro de la periimplantitis.
8. Los errores de registro más frecuentes
La clasificación de 2017 es más rica que la anterior, y eso multiplica las formas de registrarla mal. Estas son las que más se repiten.
8.1. Guardar la etiqueta sin los datos
«III B» en un campo de texto no se puede revisar ni justificar. Sin la exploración, la radiografía y los factores de riesgo que la sostenían, la etiqueta es una opinión sin fecha, y el siguiente profesional tiene que empezar de cero.
8.2. Mezclar las dos clasificaciones
Una historia que dice «periodontitis crónica» en 2015 y «estadio III» en 2024 usa dos marcos distintos. No es un error en sí, pero el registro tiene que saber qué marco se usó en cada anotación, para no leer una como continuación directa de la otra.
8.3. Asignar sin anamnesis al día
Un grado asignado con un tabaquismo que el paciente dejó hace años, o sin saber que desde entonces tiene diabetes, se apoya en información falsa. La anamnesis se revisa antes de clasificar, no después. Y el intervalo de mantenimiento que se fije después, contado en cada cuánto hacer el mantenimiento periodontal, heredará el error.
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9. Qué aporta obeliOmed
La clasificación la hace quien explora. Lo que un programa puede hacer es tener los datos donde hacen falta, completos y comparables. Esto es lo que hay, y lo que no.
9.1. Los datos del periodontograma
El periodontograma de obeliOmed recoge los seis sitios de cada diente con profundidad de sondaje, margen gingival con signo, sangrado, supuración, placa y cálculo; el nivel de inserción se calcula y nunca lo escribe el usuario. La movilidad y la furca se registran por pieza, y la furca solo se ofrece en las piezas con más de una raíz.
Cada exploración, al cerrarse, queda como registro, y dos exploraciones cerradas se comparan sitio a sitio, solo donde se sondó en las dos.
9.2. El resto de la historia
El odontograma registra cada pieza con su histórico, y la anamnesis vive en la misma historia clínica, junto al plan y al presupuesto. El conjunto, en qué registrar en la historia clínica dental.
Cada radiografía queda asociada a la pieza que muestra, y el visor DICOM la abre dentro del expediente del paciente.
9.3. Lo que no hacemos
- No calculamos el estadio ni el grado. El programa no aplica los umbrales de la clasificación: los asigna quien explora.
- No traemos la codificación de diagnósticos dentales. El catálogo de diagnósticos que trae el programa no incluye el capítulo dental.
10. Preguntas frecuentes sobre la clasificación periodontal de 2017
¿Qué es la clasificación periodontal de 2017 y quién la publicó?
Es el marco para clasificar las enfermedades periodontales y periimplantarias que surgió del World Workshop organizado por la Academia Americana de Periodoncia y la Federación Europea de Periodoncia, celebrado en Chicago en noviembre de 2017. Sus conclusiones se publicaron en 2018 en el Journal of Clinical Periodontology, en un artículo de introducción firmado por Caton y colaboradores. Actualizó la clasificación de 1999, creó un esquema equivalente para los implantes y estableció definiciones de caso y criterios diagnósticos para ayudar a los clínicos a aplicarla.
¿Qué diferencia hay entre el estadio y el grado de una periodontitis?
El estadio describe cuánto daño hay y cuán complejo será tratarlo: combina la gravedad, es decir, la pérdida de soporte ya producida, con la complejidad del tratamiento. Va del I al IV. El grado describe a qué velocidad avanza la enfermedad y el riesgo de que siga avanzando, e incluye factores del paciente como el tabaco o la diabetes. Va de la A a la C. Son dos preguntas distintas sobre el mismo caso, y el registro tiene que guardar los datos de los que sale cada una, además de la asignación.
¿De qué datos depende el estadio de una periodontitis?
De dos grupos. Los de gravedad son la pérdida de inserción clínica interdental en el sitio de mayor pérdida, la pérdida de hueso visible en la radiografía y los dientes perdidos por periodontitis. Los de complejidad incluyen la profundidad de sondaje, el patrón de la pérdida ósea, la afectación de la furca y la necesidad de una rehabilitación compleja. Por eso el estadio necesita el periodontograma, radiografías fechadas y un odontograma que diga por qué falta cada diente. Las cifras que separan cada estadio están en el artículo de referencia.
¿Cómo se asigna el grado si no hay exploraciones anteriores?
La forma más sólida de asignar el grado es comparar la pérdida de soporte en dos momentos separados varios años, y eso exige exploraciones y radiografías antiguas comparables. Cuando no las hay, el marco admite estimarlo con datos indirectos, como la pérdida ósea en relación con la edad del paciente o la relación entre la destrucción observada y la cantidad de placa. En ese caso conviene que el registro diga que el grado se asignó con evidencia indirecta, porque la siguiente revisión podrá revisarlo con datos directos.
¿Por qué el tabaco y la diabetes aparecen en la clasificación periodontal?
Porque la clasificación de 2017 incluye factores de riesgo que pueden modificar el grado, es decir, la estimación del ritmo de progresión y del riesgo de que la enfermedad siga avanzando. El tabaco y la diabetes, con su control glucémico, son los más conocidos. Para el registro tiene una consecuencia práctica: estos datos no están en la boca sino en la anamnesis, y si la anamnesis no está al día, el grado se asigna con información vieja. Por eso conviene revisarla antes de clasificar a un paciente, no después.
¿Qué pasó con la periodontitis crónica y la agresiva en 2017?
El World Workshop de 2017 agrupó las formas que antes se llamaban periodontitis crónica y agresiva en una sola categoría, la periodontitis, que se describe por estadios, grados y extensión. Para una clínica con historias antiguas, eso significa que conviven anotaciones hechas con dos marcos distintos. No es un error en sí, pero el registro tiene que saber qué clasificación se usó en cada anotación, para no leer un diagnóstico de 2015 con los criterios de 2017 ni tomar uno como continuación directa del otro.
¿Se puede registrar solo «estadio III, grado B» en la ficha?
Se puede, pero no sirve de mucho. Una etiqueta sin los datos que la sostienen no se puede revisar ni justificar: no dice de qué exploración salió, qué radiografía se valoró, qué factores de riesgo tenía el paciente ni quién la asignó. Lo útil es que la asignación quede como una decisión de un profesional en una fecha, apoyada en una exploración concreta, y que las asignaciones anteriores se conserven. Así el siguiente profesional puede ver cómo se llegó a esa clasificación y revisarla con criterio.
¿Puede un programa calcular el estadio y el grado automáticamente?
Un programa puede reunir los datos de los que dependen, pero el estadio y el grado combinan información de la exploración, de las radiografías, de la historia y del juicio de quien trata, y la clasificación deja margen a ese juicio en varios puntos. Por eso lo prudente es que el registro guarde los datos completos y comparables, y que la asignación la haga y la firme el profesional. Cualquier cálculo automático tendría que dejar claro de qué datos sale y no presentarse como un diagnóstico cerrado.
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- Caton JG et al. (2018), J Clin Periodontol 45 Suppl 20:S1-S8: introducción y cambios principales de la nueva clasificación de las enfermedades y condiciones periodontales y periimplantarias del World Workshop de 2017, organizado por la AAP y la EFP, con el esquema condensado de sus cuatro secciones y las definiciones de caso para uso clínico.
Última actualización: septiembre de 2026.