Quién accede a qué dato, con qué rol, en qué centro, y cómo se revisa.
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En una red de clínicas, saber si hay hueco en otra sede es útil. Pero ver la agenda entera de otro centro abre una puerta que hay que gobernar.

Cuando un dato necesita menos ojos que los que abren la pantalla, la solución más limpia es darle su propia pantalla y su propio permiso.

Confundir el cargo laboral con el permiso de acceso es el primer error al montar los roles. Cómo separar las dos cosas.

Un software que arranca con doce roles funcionales ahorra la primera semana. Qué incluyen, cómo se ajustan y por qué importa.

No todo el que abre una pantalla debería poder sacar datos fuera. Qué permisos de exportación necesita una clínica.

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Un empleado cambia de función y su acceso anterior no se retira. Es el hueco más común en el control de permisos de una clínica.

Cuando un técnico externo necesita entrar al sistema una tarde, la clínica tiene que abrir un acceso y asegurarse de que se cierra.

La trazabilidad ha revelado un acceso que no debería haberse producido. Protocolo, plazos y a quién avisar.

Los permisos que nadie revisa acaban abiertos de más. Cada cuánto revisarlos, qué buscar y cómo no dejarlo para cuando pase algo.

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Cuando un especialista trabaja en dos sedes, sus permisos tienen que viajar con él sin abrir la puerta a lo que no es suyo.