Comisiones de odontólogos por tratamiento: qué esquema elegir y qué incentiva
Cómo se diseñan las comisiones de odontólogos por tratamiento: porcentaje único, por tipo de acto, fijo más variable o por caso, qué comportamiento empuja cada uno y cómo probarlo con números antes de firmar. Para quien dirige una clínica dental con colaboradores.
No todos los actos dejan el mismo margen: el esquema de comisiones lo tiene que saber.1. Por qué el esquema importa más que el porcentaje
Cuando una clínica contrata a un colaborador, la conversación suele girar alrededor de una cifra: el porcentaje. Pero dos esquemas con el mismo porcentaje medio pueden producir clínicas muy distintas, porque cada esquema premia unos actos y castiga otros.
1.1. Lo que se paga, se hace
Los profesionales no deciden sus tratamientos pensando en su comisión, pero sí eligen, entre opciones clínicamente razonables, las que el sistema no penaliza. Si una obturación apenas les deja nada y una corona sí, el esquema tiene un sesgo aunque nadie lo haya querido. El diseño de comisiones es, en el fondo, un diseño de incentivos.
1.2. No todos los actos dejan el mismo margen
Una obturación no cuesta a la clínica lo mismo que una rehabilitación sobre implantes: el laboratorio, el material, el tiempo de sillón y el equipo cambian por completo. Un mismo porcentaje sobre actos con márgenes tan distintos significa que la clínica gana mucho con unos y pierde con otros. Cómo se construye el precio de cada acto está en cómo montar la tarifa de actos de la clínica dental.
1.3. El esquema forma parte de la contratación
El esquema de comisiones es lo primero que un buen colaborador pregunta y lo que decide si se queda. Un esquema claro, justo y previsible atrae profesionales mejores que un porcentaje alto pero confuso. Cómo encaja esto en la contratación está en cómo contratar personal sanitario en una clínica.
2. El porcentaje único
Es el esquema más extendido: el colaborador cobra el mismo porcentaje sobre toda su producción, sea cual sea el tratamiento.
2.1. Sus ventajas
Es fácil de explicar, fácil de calcular y fácil de comprobar. El colaborador sabe exactamente cuánto va a cobrar por cada acto sin consultar ninguna tabla, y la clínica liquida con una sola regla. En clínicas pequeñas o con colaboradores que hacen actos parecidos, esa sencillez vale mucho.
2.2. Qué incentiva
Premia los actos de precio alto y penaliza los de precio bajo, aunque tengan márgenes muy distintos para la clínica. Si el laboratorio no se descuenta antes, el colaborador cobra un porcentaje de lo que cobra el laboratorio, que es la distorsión más cara. Por eso casi todos los esquemas de porcentaje único descuentan el laboratorio primero.
2.3. Cuándo funciona
Funciona bien cuando los actos del colaborador tienen márgenes parecidos entre sí —un endodoncista que hace sobre todo endodoncias, por ejemplo— y cuando el laboratorio y el material se descuentan antes del porcentaje. Funciona peor con un odontólogo general que hace de todo, desde obturaciones hasta rehabilitaciones.
3. Comisiones de odontólogos por tipo de tratamiento
La alternativa más usada al porcentaje único es fijar un porcentaje distinto para cada grupo de actos, según lo que cada uno cuesta a la clínica.
| Grupo | Qué pesa en el coste de la clínica | Porcentaje del ejemplo |
|---|---|---|
| Conservadora y endodoncia | Tiempo de sillón y material | 35 % |
| Prótesis fija | Laboratorio, que se descuenta antes | 40 % sobre lo que queda |
| Cirugía e implantes | Implante, componentes y gabinete | 30 % tras descontar material |
| Periodoncia | Tiempo de sillón | 35 % |
3.1. Grupos de actos, no un porcentaje por acto
Fijar un porcentaje para cada acto del catálogo es inmanejable. Lo práctico es agrupar los actos en cuatro o cinco familias con costes parecidos y fijar un porcentaje por familia. Las cifras de la tabla son solo un ejemplo: cada clínica tiene que calcular las suyas con sus costes reales.
3.2. Cómo se fija cada porcentaje
El punto de partida es el margen de cada familia: lo que se factura menos lo que cuesta a la clínica en laboratorio, material, sillón y personal. El porcentaje del colaborador sale de repartir ese margen de forma que la clínica cubra sus costes y el colaborador cobre algo razonable por su trabajo. Si una familia apenas deja margen, un porcentaje alto la convierte en una pérdida para la clínica.
3.3. Revisarlo cuando cambia la tarifa
Si la clínica sube la tarifa de un grupo de actos o cambia de laboratorio, el margen cambia y el porcentaje puede quedar desajustado. Revisar el esquema cuando se revisa la tarifa evita que se desequilibre con el tiempo sin que nadie lo decida.
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4. Fijo más variable
Algunas clínicas combinan una parte fija con una variable ligada a la producción. Es más frecuente con odontólogos que dedican muchas horas a la clínica.
4.1. Garantía a cambio de compromiso
La parte fija da al profesional una base estable y a la clínica un compromiso de horas y de dedicación. La variable mantiene el incentivo a producir. Es un esquema que suele atraer a profesionales que quieren estabilidad, y que obliga a la clínica a llenar la agenda de quien cobra un fijo.
4.2. Umbrales y tramos
Una variante habitual es que la parte variable empiece a partir de una producción mínima, o que el porcentaje suba por tramos a medida que el profesional produce más. Los tramos premian el volumen, lo que puede estar bien, pero conviene vigilar que no empujen hacia tratamientos más grandes de lo necesario para llegar al siguiente escalón.
4.3. Lo que hay que resolver fuera de la clínica
Un fijo cambia la naturaleza de la relación y sus implicaciones laborales y fiscales. Antes de proponerlo, conviene consultarlo con el asesor laboral de la clínica, que es quien puede valorar qué tipo de relación se está creando.
5. Esquemas por caso: ortodoncia e implantes
Hay tratamientos que no se entienden acto a acto sino como un caso completo, y para ellos el esquema por caso suele encajar mejor.
5.1. Por caso de ortodoncia
Un tratamiento de ortodoncia son decenas de controles a lo largo de años. Pagar por control convierte cada visita en una unidad de producción y puede desincentivar espaciarlos cuando es posible. Muchas clínicas pagan al ortodoncista por caso, repartido en fases: inicio, tratamiento activo y finalización. El cobro al paciente en cuotas y el pago al ortodoncista por fases tienen que casar.
Un porcentaje único funciona con actos de márgenes parecidos, como las endodoncias.5.2. Por implante, con o sin prótesis
En implantología, el esquema suele distinguir la cirugía de la prótesis sobre el implante, porque las hacen a veces profesionales distintos y porque tienen costes muy diferentes. El implante y los componentes se descuentan antes; lo que queda se reparte según quién hizo cada fase.
5.3. Cuando el caso lo llevan varios
En los casos compartidos —el implantólogo pone el implante y el odontólogo general hace la corona—, el reparto tiene que estar decidido por fases antes de empezar. Cómo se registra cada fase y se liquida cada mes está en la liquidación de odontólogos colaboradores.
6. Lo que un esquema puede torcer
Todo esquema de comisiones tiene efectos secundarios. Conocerlos permite corregirlos antes de que aparezcan.
6.1. El riesgo de proponer de más
Un esquema que premia mucho los tratamientos grandes crea una presión, aunque sea sutil, hacia planes más ambiciosos de lo necesario. En sanidad eso no es solo un problema económico. La indicación clínica tiene que quedar fuera del incentivo, y ayudan dos cosas: porcentajes equilibrados entre familias y revisar de vez en cuando los planes propuestos.
6.2. Evitar los actos poco rentables
El efecto contrario: si una familia de actos deja muy poco al colaborador, tenderá a derivarla o a no proponerla. Las obturaciones y las higienes son las víctimas habituales, y son la base de la relación a largo plazo con el paciente.
6.3. Descuentos y aseguradoras
Si el porcentaje se aplica sobre lo facturado, un paciente con una tarifa de aseguradora más baja produce menos para el colaborador. Eso puede hacer que prefiera pacientes particulares. Conviene decidir si el esquema compensa ese efecto o si se acepta y se explica desde el principio.
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7. Hacer las cuentas antes de firmar
Ningún esquema se evalúa bien en abstracto. Se evalúa con los números de un mes real.
7.1. Un mes típico con cada esquema
Coge un mes real de producción de un profesional y calcula lo que cobraría con cada esquema. Por ejemplo, un mes con 6.000 euros facturados en conservadora, 4.000 en prótesis con 1.200 de laboratorio y 3.000 en implantes con 900 de material: con un 40 % único sobre lo facturado menos laboratorio y material cobraría 4.360 euros; con el esquema por grupos del ejemplo, 3.850. Los 510 euros de diferencia salen de la conservadora y de los implantes, que en el esquema por grupos llevan un porcentaje más bajo; la prótesis queda igual.
7.2. Qué gana el colaborador y qué la clínica
El mismo cálculo, visto desde la clínica: lo que queda después de pagar al colaborador y los costes de cada acto. Si algún grupo de actos queda en pérdida, el esquema tiene un problema. Para saber qué produce cada hora de sillón y cuánto cuesta, la referencia es la rentabilidad por sillón dental.
El implante y los componentes se descuentan antes de calcular la comisión.7.3. Un periodo de prueba
Con un colaborador nuevo, pactar el esquema para tres o seis meses y revisarlo después permite corregirlo con datos reales sin romper la relación. Es más fácil ajustar un esquema que se presentó como provisional que uno que se dio por definitivo.
8. Revisión y transparencia
Un esquema de comisiones funciona si el colaborador lo entiende, lo puede comprobar y sabe cuándo se revisa.
8.1. Que el colaborador vea su producción
El colaborador tiene que poder ver los actos que ha hecho, lo facturado de cada uno y lo que se ha descontado. Un esquema que solo entiende la clínica genera desconfianza, aunque sea justo.
8.2. Una revisión al año
Una vez al año, clínica y colaborador revisan el esquema con los números del año: qué ha cobrado cada uno, qué familias de actos se han movido y si algún incentivo ha torcido la práctica. Revisarlo con regularidad evita que se convierta en un motivo de conflicto.
8.3. Los indicadores que acompañan
El esquema se lee junto a otros datos: el importe medio por paciente y la aceptación de los presupuestos de cada profesional. Si un colaborador tiene un importe medio muy superior al resto, merece una conversación clínica, no solo económica. Los dos indicadores están en el ticket medio de la clínica dental y en el ratio de aceptación de presupuestos dentales.
9. Qué aporta obeliOmed
Un esquema de comisiones solo se aplica bien si el sistema sabe qué acto hizo cada profesional y cuánto se facturó. Lo que existe, y lo que no, dicho en el mismo apartado.
9.1. Comisiones por profesional y por tipo de acto
Las comisiones las calcula el núcleo contable sobre el que funciona obeliOmed, sobre lo facturado, con un porcentaje por profesional y por tipo de acto. Eso permite aplicar tanto un porcentaje único como un esquema por familias de actos. El catálogo de actos es de tu clínica, con el precio del artículo que fija tu tarifa.
9.2. Cada acto, con quien lo hizo y su laboratorio
El plan de tratamiento nace del odontograma, cada acto realizado queda atribuido al profesional que lo hizo y el trabajo de laboratorio va dentro del plan con su coste. El resto de circuitos del equipo y de la clínica, en la gestión de la clínica dental por circuitos.
9.3. Lo que no hacemos
- No decidimos tu esquema. Qué porcentaje lleva cada familia lo pacta tu clínica.
- No gestionamos fijos ni nóminas. Un fijo se pacta y se paga fuera del esquema de comisiones.
- No valoramos la relación laboral. Eso es de tu asesor.
10. Preguntas frecuentes sobre las comisiones de odontólogos por tratamiento
¿Qué porcentaje cobra un odontólogo colaborador en una clínica dental?
No hay una cifra única, y la cifra importa menos que el esquema. Depende de lo que se descuente antes, como el laboratorio o el material, de si el colaborador aporta su propia auxiliar o su material, del tipo de actos que hace y de si hay una parte fija. Un porcentaje alto sobre lo facturado sin descontar el laboratorio puede costar a la clínica más que uno algo mayor sobre lo que queda después. La cifra razonable sale de calcular el margen de cada familia de actos en tu clínica.
¿Es mejor un porcentaje único o un porcentaje por tratamiento?
El porcentaje único es más sencillo de explicar, calcular y comprobar, y funciona bien cuando los actos del colaborador tienen márgenes parecidos, como un endodoncista que hace sobre todo endodoncias. El porcentaje por tipo de tratamiento es más justo cuando el profesional hace actos muy distintos, porque una obturación y una rehabilitación sobre implantes no dejan el mismo margen a la clínica. Lo práctico es agrupar los actos en cuatro o cinco familias y fijar un porcentaje para cada una, no uno por acto.
¿Qué comportamientos puede incentivar un esquema de comisiones?
Un esquema que premia mucho los tratamientos grandes crea una presión, aunque sea sutil, hacia planes más ambiciosos de lo necesario. Uno que deja muy poco en ciertas familias hace que se deriven o no se propongan, y las obturaciones y las higienes suelen ser las perjudicadas. Y si el porcentaje se aplica sobre lo facturado, el paciente de aseguradora produce menos y puede resultar menos atractivo. La indicación clínica tiene que quedar fuera del incentivo, y conviene revisar el esquema con esos efectos en mente.
¿Cómo se paga a un ortodoncista colaborador?
Muchas clínicas le pagan por caso, repartido en fases como el inicio, el tratamiento activo y la finalización, en lugar de por control. Pagar por control convierte cada visita en producción y puede desincentivar espaciarlas cuando es posible. Si el paciente paga la ortodoncia en cuotas, conviene que el pago al ortodoncista por fases case con lo que el paciente va pagando, y que esté decidido desde el principio qué ocurre si el paciente abandona el tratamiento a mitad de camino.
¿Se descuenta el implante antes de calcular la comisión?
Es lo habitual. El implante, los componentes protésicos y los biomateriales tienen un coste alto y variable que asume la clínica, y aplicar el porcentaje sobre el precio completo haría que el colaborador cobrara una parte de ese material. Por eso casi todos los esquemas los descuentan antes, o aplican a la cirugía un porcentaje más bajo. Además, conviene separar la cirugía de la prótesis sobre el implante, porque a veces las hacen profesionales distintos y tienen costes muy diferentes para la clínica.
¿Conviene combinar un fijo con una parte variable?
Puede convenir con profesionales que dedican muchas horas a la clínica y buscan estabilidad: el fijo da una base y la parte variable mantiene el incentivo a producir. A cambio, la clínica tiene que llenar la agenda de quien cobra un fijo. Una variante es que la parte variable empiece a partir de una producción mínima o suba por tramos. Pero un fijo cambia la naturaleza de la relación y sus implicaciones laborales y fiscales, así que conviene consultarlo antes con el asesor laboral de la clínica.
¿Cómo se prueba un esquema de comisiones antes de firmarlo?
Con un mes real de producción. Se calcula lo que cobraría el profesional con cada esquema posible y lo que le quedaría a la clínica después de pagarle y de cubrir los costes de cada acto, como laboratorio, material y sillón. Si algún grupo de actos queda en pérdida para la clínica, el esquema tiene un problema. Con un colaborador nuevo ayuda pactarlo para tres o seis meses y revisarlo después con datos reales, porque es más fácil ajustar un esquema provisional que uno definitivo.
¿Cada cuánto se revisa el esquema de comisiones de un colaborador?
Una vez al año como mínimo, y además cada vez que cambia la tarifa de un grupo de actos o el laboratorio, porque el margen cambia y el porcentaje puede quedar desajustado. En la revisión anual, clínica y colaborador miran qué ha cobrado cada uno, qué familias de actos se han movido y si algún incentivo ha torcido la práctica. Conviene acompañarlo del importe medio por paciente y de la aceptación de presupuestos del profesional, que ayudan a leer el esquema con contexto clínico.
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Última actualización: septiembre de 2026.