Quien trabaja solo casi nunca paga de más por la cuota: paga por lo que no usa. Plazas de usuario vacías, funciones pensadas para un centro con turnos y planes de entrada con topes que aparecen al tercer mes: pacientes activos contados, un único usuario y la firma solo en persona. Aquí están las tarifas de entrada de septiembre de 2026, con su fuente, y las cuentas hechas.

Cuánto cuesta un software de clínica para un profesional

Lo que piden hoy los programas de gestión clínica cuando en la consulta hay una sola persona: las tarifas de entrada sin impuestos, los topes que muerden en el plan barato, lo que de verdad hace falta y lo que puede esperar.

consulta pequeña con sillón de exploración, taburete y una sola bata colgada en la pared La consulta de una sola persona paga cada mes, sin verlo, las plazas que nadie ocupa.

1. Dos motivos para pagar de más, y ninguno es la cuota

1.1. Plazas de usuario que nadie ocupa

Casi todas las tarifas cuentan personas, y por eso el modelo por profesional parece perfecto cuando la persona eres tú. El sobrecoste está al otro lado: las tarifas que no cuentan personas reparten su precio entre plazas que no vas a llenar. Contratar un tramo de hasta cinco usuarios siendo uno es pagar cuatro sillas vacías todos los meses, y ese reparto no se ve en la página de precios porque allí el tramo se presenta como una ventaja.

1.2. Funciones pensadas para un centro con turnos

El segundo sobrecoste es funcional. Liquidación de profesionales, control de jornada, stock centralizado, caja por turno, cuadro de mando: todo eso existe porque un centro de doce personas lo necesita, y vive en el plan medio o alto de casi cualquier tarifa. Cuando pides algo normal de una consulta individual —firmar un consentimiento sin que el paciente venga a firmarlo, por ejemplo— y te contestan que está en el plan de arriba, lo que compras no es esa función: es el paquete de gestión de un centro que no tienes.

1.3. Por qué la cuota es lo que menos decide

Entre la tarifa más barata y la más cara para una sola persona hay unas decenas de euros al mes, y esa diferencia la absorbe una cita rescatada por semana. Lo que no se absorbe es un tope que te obliga a subir de plan al tercer mes, una puesta en marcha que se paga aparte o unas historias que no puedes descargar el día que te vas. Ordena las preguntas al revés de como te las ordenan: primero los límites y la salida, el precio después.

2. Cuánto cuesta un software de clínica para un profesional, tarifa a tarifa

2.1. Los que cobran por profesional

Eholo publica tres planes —32,90 €, 54,90 € y 79,90 € al mes sin impuestos— y el precio cubre a un profesional; cada profesional adicional son 20 € al mes. Su plan de entrada limita los pacientes activos a veinte por profesional y solo manda recordatorios por correo, y tanto las estadísticas como la agenda embebida en la web del centro están únicamente en el plan alto, según su propia ayuda. Las cifras se leyeron en su página de precios el 21 de septiembre de 2026.

2.2. Los de un solo plan y los de tramo

Docfav tiene un plan único: 39,90 € al mes con un trabajador y 10 € por cada trabajador más, sin tope de pacientes desde el primer día. Clinic Cloud arranca en 49 € con una agenda incluida —y máximo una, con la agenda extra a 10 €— y salta a 79 € en el plan siguiente. Nubimed empieza en 27,40 € con un usuario con agenda. DriCloud publica con el impuesto dentro y cobra en dólares: su plan de un profesional son 42 € con impuestos, unos 34,71 € sin ellos, con 2 GB de almacén.

2.3. Los que cobran por gabinete o por licencia

Klinikare no cuenta profesionales: cobra 61,06 € al mes por gabinete, con 990 € de implantación en pago único y contrato de mantenimiento obligatorio. flowww cobra licencia por clínica desde 59 €, más 190 € de puesta en marcha, y deja la agenda privada del profesional y los formularios clínicos privados en un complemento de 19 € por usuario. Para una consulta de una persona ese complemento no es opcional: es lo que hace privado tu trabajo. Comparar modelos distintos con la misma vara se explica en los modelos comerciales del software clínico.

ProgramaPlan de entrada, al mes sin impuestosA quién cubreEl tope que muerde
Nubimed LITE27,40 €1 usuario con agendaFirma digital, presupuestos y mutuas, en el plan de arriba
Eholo Estándar32,90 €1 profesional20 pacientes activos y recordatorio solo por correo
DriCloud ESENCIAL~34,71 € (42 € con impuestos)1 profesionalPortal, CRM y web se pagan aparte; cobro en dólares
Docfav39,90 €1 trabajadorEl recordatorio automático se paga por envío
Clinic Cloud Mini49 €1 agenda, máximo 1La reserva y el portal pasan por el directorio del grupo
flowww Boss59 € + 190 € de puesta en marchaLicencia de clínicaAgenda y formularios privados, +19 € por usuario
Klinikare61,06 € por gabinete + 990 €Un gabineteContrato de mantenimiento obligatorio

Tarifas públicas sin impuestos, leídas entre el 14 y el 22 de septiembre de 2026 en Nubimed, Eholo, DriCloud, Docfav, Clinic Cloud, flowww y Klinikare.

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3. Los topes del plan de entrada que muerden

3.1. Pacientes activos contados

Es el tope más silencioso y el que rompe antes. Veinte pacientes activos por profesional es poco para cualquier consulta que lleve un año abierta: no hablamos de pacientes al mes, sino de fichas vivas a la vez. Cuando se llena, la salida no es pagar un poco más: es cambiar de plan, y el salto del plan de entrada al siguiente suele rondar veinte euros. Pregunta siempre si el límite cuenta fichas totales, fichas activas o citas, porque las tres cosas se llaman igual en las tarifas.

3.2. Un solo usuario, y el que factura

Un profesional solo casi nunca es un usuario solo. Está la gestoría que quiere ver las facturas, la persona que te cubre el teléfono dos tardes, quien te ayuda a cuadrar la agenda en vacaciones. Si el programa no distingue el papel, cada uno de ellos ocupa una plaza al precio de un profesional. Nubimed deja gratis a los usuarios sin agenda, y es una de las pocas tarifas que lo dice por escrito; en el resto conviene preguntarlo antes de firmar, no después.

3.3. La firma a distancia y la reserva en tu web

Los dos límites que más duelen en una consulta individual son estos. Que el consentimiento se firme sin que el paciente venga a firmarlo ahorra una visita entera; que la reserva viva en tu web y no en un directorio ajeno decide si la cita es tuya o de un tercero. En varias tarifas la agenda pública dentro de tu web está solo en el plan alto, y en otras la reserva se genera desde el perfil del grupo que vende el programa.

cajón de fichas clínicas lleno hasta el borde con la última ficha doblada El tope del plan de entrada no avisa: se nota el día que no entra una ficha más.

4. Lo que necesita de verdad una consulta de una persona

4.1. Agenda e historia en el mismo sitio

La lista corta es más corta de lo que parece: agenda, historia con su episodio, consentimiento firmado, factura y recordatorio. Que la agenda y la historia vivan en el mismo programa no es comodidad, es lo que evita el doble apunte y la ficha duplicada. Si el diagnóstico se codifica contra el catálogo CIE-10-ES en vez de escribirse a mano, además recuperas los casos por criterio cuando llega una revisión o una mutua pide un informe.

4.2. Consentimiento firmado y factura

El consentimiento es la pieza que más se subestima. Lo que la ley te va a pedir demostrar es qué firmó el paciente, cuándo y sobre qué versión del documento, y eso lo resuelve un consentimiento sellado y atado a su versión, no un PDF escaneado en una carpeta. Con la factura pasa algo parecido: si sale del mismo sitio donde está la cita, deja de existir la hoja de cálculo paralela que todo el mundo mantiene los tres primeros meses y luego abandona.

4.3. El recordatorio que rescata el hueco

Un profesional solo no tiene a nadie que llame por la mañana para confirmar. El recordatorio es, en su caso, la única defensa contra el hueco vacío, y por eso importa más cómo se manda que si está incluido: si reintenta cuando el primer envío falla, si el paciente puede confirmar desde el propio mensaje y si el canal es WhatsApp o correo. Lo que cuesta cada cita que no se ocupa está en lo que cuesta una cita no atendida.

5. Lo que se puede dejar para después

5.1. Lo que no urge el primer año

Cuadro de mando, control de jornada, stock, liquidaciones, CRM comercial y campañas: nada de eso mueve la aguja de una consulta de una persona, y todo eso es lo que empuja hacia el plan alto en la primera llamada comercial. El portal del paciente tampoco corre el primer año si tú mismo das las citas por teléfono; empieza a contar cuando las peticiones fuera de horario pasan de dos o tres por semana y ya te las encuentras al llegar.

5.2. Lo que conviene dejar preparado

Hay dos cosas que no urgen pero conviene tener resueltas de origen, porque después se arreglan mal: la estructura de la historia —que tu plantilla de consulta sea la tuya y no la que venía de fábrica— y la exportación. Cambiar de plantilla cuando ya hay cientos de documentos firmados es un problema distinto y más caro que elegirla bien al principio, porque lo firmado tiene que seguir apuntando a la versión que se firmó.

5.3. Cómo se añade sin rehacer la ficha

La pregunta útil no es qué trae el plan, sino qué pasa el día que añades algo. En una tarifa por módulos se activa y se da de baja lo que haga falta sin tocar los datos; en una tarifa por tramos, añadir a una persona puede significar saltar de tramo y pagar un escalón entero. Ese escalón es el que sorprende a mitad del segundo año, y es la diferencia real entre la guía de precios del software clínico y la portada de una página de tarifas.

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6. Cuándo un gratuito sale caro

6.1. Lo que un plan gratuito no cubre

Los planes gratuitos suelen cubrir agenda y ficha, y ahí se paran. Lo que falta es justo lo que te expone: el consentimiento con su rastro, el registro de quién ha entrado en cada historia y la salida ordenada de los datos. Ninguna de las tres se nota el primer mes y las tres se notan el día que hay una reclamación. Un repaso del mismo problema en dental, con las cuentas, está en el coste real del software dental gratis.

6.2. Los límites que aparecen al tercer mes

Los gratuitos y las pruebas largas comparten el mismo mecanismo: un tope que no molesta al principio. Cien citas, cinco gigas, un solo usuario, una sola agenda. Docfav, por ejemplo, ofrece prueba gratuita con todas las funciones pero hasta cien citas y cinco gigas. No es letra pequeña tramposa: es que el tope está calibrado para que lo alcances cuando ya has metido a tus pacientes dentro, y entonces la decisión de quedarte ya no es libre.

6.3. La prueba que sí dice algo

Una prueba sirve cuando pasas por ella un día real: tus pacientes, tu plantilla de consulta, una factura de verdad y un consentimiento firmado de principio a fin. Tres días no dan para eso y diez, justos. Un mes sí. Y hay una pregunta que conviene hacer antes de empezar: si al terminar la prueba te llevas lo que hayas metido o se queda dentro. Las dos respuestas son legítimas, pero cambian por completo lo que arriesgas al probar.

7. La salida de los datos: el aviso más caro

7.1. Lo barato que no te deja llevarte las historias

Un programa que no te deja salir es el más caro de todos, aunque sea el más barato al mes. Hay tarifas que dan gratis la descarga en CSV y cobran quinientos dólares por la exportación completa en XML. Hay condiciones que conservan tus datos dos meses tras la baja y prometen un formato legible, pero sin comprometerse a que sirva para migrar a otro programa. Y hay quien te da treinta días para descargarlo todo y después lo suprime.

7.2. Las tres preguntas antes de firmar

  • ¿Puedo descargar mis historias y mis documentos firmados cuando quiera, o solo al darme de baja?
  • ¿En qué formato, y cuánto cuesta el formato completo?
  • ¿Cuántos días tengo desde la baja, y qué pasa con lo firmado?

Las tres se contestan por escrito o no se han contestado. Y conviene pedirlas antes de meter al primer paciente, porque es el único momento en que tú tienes la conversación de tu lado.

7.3. Cómo se hace cuando la salida está pensada

En obeliOmed cada centro descarga una copia de sus datos cuando quiera y sin coste, y la base de datos es propia de cada clínica, en servidores en España. La migración desde tu programa actual la hace nuestro equipo y no se da por buena hasta que la clínica lo aprueba. Si vienes de otro sitio, las partidas de ese traslado están desglosadas en cuánto cuesta migrar de software clínico.

carro de curas con viales, etiquetas y un talonario abierto frente a una vitrina La cuota es una de seis partidas; las otras cinco no aparecen en el escaparate.

8. La cuenta del primer año

8.1. Qué se suma, además de la cuota

La cuota es una de seis partidas. Van también la puesta en marcha —que unos cobran y otros incluyen—, los mensajes al paciente por encima de lo incluido, la comisión de la pasarela si cobras por internet, el almacenamiento cuando los informes pasan del espacio de base y la migración si vienes de otro programa. En una consulta individual esas cinco partidas suelen pesar tanto como tres o cuatro meses de cuota, y ninguna aparece en la comparativa de la primera llamada.

8.2. Las promociones que caducan

Descuentos de bienvenida, de colegiado, de primeros meses, ventanas con cuenta atrás. Son legítimos y a veces muy buenos, pero la cuenta se hace con la cuota decimotercera, no con la del primer trimestre. Un cincuenta por ciento durante tres meses ahorra poco si el año siguiente pagas tarifa completa y además has subido de plan por un tope. Lo que se paga año tras año por mantener el programa vivo lo desglosamos en qué se paga por soporte y mantenimiento.

8.3. Las preguntas que sitúan una tarifa

  • ¿Cuántos pacientes activos admite el plan que me enseñas, y qué pasa al llenarlo?
  • ¿La gestoría o quien me cubre el teléfono ocupa una plaza de profesional?
  • ¿Qué plan necesito para firmar un consentimiento a distancia?
  • ¿Cuánto vale el mensaje al paciente por encima de lo incluido?
  • ¿Hay permanencia en el plan mensual, y qué pasa si me voy al cuarto mes?

9. Qué contratar si trabajas solo

9.1. Si vas a seguir siendo uno

El modelo por profesional es el más eficiente por definición, porque no pagas plazas vacías. Con una condición: que el plan que cubre tus funciones sea el de entrada y no el de arriba. Haz la lista de lo que usas cada semana —agenda, historia, consentimiento firmado, factura, recordatorio— y mira en qué plan cae esa lista en cada tarifa. Casi nunca es el del escaparate, y ahí está la mitad del sobrecoste que se descubre tarde.

9.2. Si piensas incorporar a alguien

Si en dos años esperas ser tres, la pregunta cambia: ya no es la cuota de hoy, es cuánto cuesta la persona número dos y la número tres, y si el administrativo cuesta lo mismo que un especialista. Ese cruce de modelos y las cuentas a partir de tres están en el precio por terapeuta en psicología, que lo mide con las tarifas en la mano.

9.3. Qué aporta obeliOmed en este caso

obeliOmed cobra por centro, con el primer especialista y un administrativo dentro del plan, y los módulos se activan y se dan de baja según lo que uses. No hay permanencia en mensual, la prueba es de un mes y los datos se descargan cuando quieras. Las cifras vivas están en la página de precios y planes, desde 29 €/⁠mes, con las especialidades y las sedes conviviendo en la misma instalación.

Un aviso que vale más que cualquier comparativa: antes de mirar cuotas, pide por escrito dos cosas —qué tope tiene el plan que te enseñan y cómo se sacan los datos el día que te vas—. Con esas dos respuestas delante, la diferencia entre la tarifa más barata y la siguiente deja de ser el argumento principal.

10. Preguntas frecuentes

¿Cuánto cuesta un software de clínica para un profesional?

Las tarifas de entrada de septiembre de 2026 se mueven entre unos 27 y unos 61 € al mes sin impuestos, según el programa y el modelo de cobro. Nubimed arranca en 27,40 € con un usuario con agenda, Eholo en 32,90 €, Docfav en 39,90 €, Clinic Cloud en 49 € y Klinikare en 61,06 € por gabinete con implantación aparte. La horquilla dice poco por sí sola: lo que cambia la cuenta es qué tope trae ese plan de entrada y qué funciones deja para el plan siguiente.

¿Merece la pena el plan de entrada más barato?

Solo si cubre las cinco cosas que usas cada semana: agenda, historia, consentimiento firmado, factura y recordatorio. En varias tarifas el plan de entrada se queda corto justo ahí: manda recordatorios solo por correo, cuenta veinte pacientes activos o deja la firma a distancia y la reserva en tu propia web para el plan alto. Cuando eso pasa, el plan barato no es barato: es un plan que vas a abandonar al tercer mes pagando el salto entero, con los datos ya dentro. Comprueba en qué plan cae tu lista antes de firmar.

¿Qué es un límite de pacientes activos y por qué importa?

Es el número de fichas vivas que el plan admite a la vez, no los pacientes que atiendes al mes. Veinte por profesional, que es el tope del plan de entrada de Eholo, se llena en una consulta con un año de recorrido. Al llenarse no pagas un poco más: cambias de plan, y el salto ronda los veinte euros mensuales. Pregunta si el límite cuenta fichas totales, fichas activas o citas, porque las tres cosas se nombran igual en las páginas de tarifas y no significan lo mismo.

¿La gestoría o la recepción cuentan como usuario?

Depende de si el programa distingue el papel. Varias tarifas crean todos los usuarios iguales y los diferencian por permisos, con lo que la persona que factura o la que te cubre el teléfono ocupa una plaza al precio de un profesional. Nubimed deja gratis a los usuarios sin agenda y lo publica; en obeliOmed el administrativo es otro tipo de usuario, cuesta bastante menos de la mitad que un especialista y el plan ya trae uno. Es la pregunta que más descuadra presupuestos pequeños.

¿Hay software de gestión clínica gratis que sirva?

Hay planes gratuitos que cubren agenda y ficha, y ahí se detienen. Lo que falta es lo que te expone: el consentimiento con su rastro, el registro de quién abre cada historia y la salida ordenada de los datos. Ninguna de las tres se echa en falta el primer mes y las tres se echan en falta el día que hay una reclamación. Antes de meter pacientes en algo gratuito, comprueba que puedes descargarlos después: si esa respuesta no está clara, el ahorro de la cuota se paga multiplicado más adelante.

¿Qué pasa con mis historias si dejo el programa?

Varía mucho y casi nunca está en la página de precios, sino en las condiciones. Hay quien da treinta días desde la baja para descargarlo todo y después lo suprime; quien conserva los datos dos meses y promete un formato legible sin comprometerse a que sirva para migrar; y quien regala la descarga en CSV pero cobra quinientos dólares por la exportación completa. Pídelo por escrito antes de firmar. En obeliOmed la copia de los datos se descarga en cualquier momento y sin coste, fuera del periodo de prueba.

¿Cuánto cuesta el recordatorio al paciente?

Casi nunca está del todo incluido, y el precio que importa es el del mensaje, no el del complemento. Eholo da una cuota por profesional y mes según el plan y cobra 0,05 € por mensaje a partir de ahí. La ayuda de Docfav sitúa el recordatorio automático en 0,06 € por mensaje desde el primero, aunque su web diga que no se paga por envío; lo gratuito es el correo. Nubimed cobra 0,08 € por cada aviso que no va por correo. Pregunta por el coste unitario.

¿Qué contrato firma un profesional autónomo?

Casi siempre uno de doce meses con renovación automática, aunque el precio se enseñe al mes. Hay condiciones que piden treinta días de preaviso, no devuelven el tiempo no disfrutado y permiten subir el precio una vez al año. Y hay tarifas mensuales que añaden un contrato de mantenimiento obligatorio o una implantación en pago único que no se recupera. Pide por escrito la cláusula de duración, la de baja y la de subida de precio, y guárdalas junto al presupuesto: son las que se consultan el día de la discusión.

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Última actualización: septiembre de 2026.

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