La exoftalmometría mide cuánto protruye cada ojo en milímetros. El profesional apoya el exoftalmómetro de Hertel, lee dos cifras y anota «sin proptosis» o «protrusión OD 18 mm». Lo que no anota es la cifra del otro ojo, ni si el paciente llevaba gafas gruesas, ni la fecha exacta. Tres meses después, la protrusión ha subido un milímetro, pero nadie lo sabe porque la medición anterior era una frase, no un número comparable.
Exoftalmometría de Hertel: qué campos necesita su registro en la historia clínica
La exoftalmometría mide la protrusión ocular en milímetros. Qué campos registrar, por qué la diferencia entre ambos ojos importa más que el valor absoluto y cómo seguir la evolución en la orbitopatía tiroidea.
La exoftalmometría produce dos cifras en milímetros, pero la mayoría de las fichas solo recogen una conclusión.
1. Qué es la exoftalmometría y qué mide
1.1. La protrusión ocular como dato clínico
La exoftalmometría mide cuánto sobresale cada globo ocular respecto al reborde orbitario lateral, en milímetros. El instrumento estándar es el exoftalmómetro de Hertel: un dispositivo con dos espejos y una escala milimétrica que se apoya en los bordes orbitarios laterales de ambos ojos y permite leer la posición del vértice corneal respecto al plano del reborde. El resultado son dos cifras, una por ojo, que indican la distancia en milímetros desde el reborde óseo hasta la superficie anterior de la córnea. Un valor normal está entre 12 y 21 mm en la mayoría de las poblaciones, pero lo que realmente importa no es si el valor cae dentro del rango, sino si ha cambiado respecto a la medición anterior y si hay diferencia entre ambos ojos.
1.2. Cuándo se mide y por qué se repite
La exoftalmometría se mide en la evaluación inicial de cualquier sospecha de proptosis —el ojo que sobresale más de lo normal— y en el seguimiento de la orbitopatía tiroidea, que es la causa más frecuente de exoftalmos bilateral. También se mide en la evaluación de masas orbitarias, traumatismos orbitarios con enoftalmos y en el seguimiento postoperatorio de cirugía descompresiva. La prueba se repite porque su valor está en la serie temporal: una protrusión que aumenta un milímetro cada tres meses cuenta una historia diferente a una que se mantiene estable, y esa historia orienta la decisión de tratar, esperar o derivar.
1.3. Lo que mide y lo que no mide
La exoftalmometría mide la posición del ojo dentro de la órbita, no la función visual, ni el estado de los músculos, ni el aspecto del párpado. Es un dato anatómico, no funcional. Un ojo que protruye 23 mm puede tener una visión perfecta o estar comprimiendo el nervio óptico; la cifra sola no lo dice. Pero esa cifra, comparada con la del otro ojo y con las mediciones anteriores, es la alarma que señala que algo está empujando el globo hacia delante, y es el dato que el endocrinólogo, el cirujano orbitario y el radiólogo necesitan como punto de partida para decidir si piden una imagen o intervienen.
2. El problema del texto libre en la exoftalmometría
2.1. «Sin proptosis» no dice nada
La anotación más frecuente de la exoftalmometría es una conclusión: «sin proptosis», «proptosis leve OD», «exoftalmos bilateral». Esas frases resumen la impresión del profesional, pero no registran la cifra. «Sin proptosis» puede significar que ambos ojos miden 15 mm o que miden 20 mm pero dentro del rango del paciente. «Proptosis leve OD» puede ser un ojo a 19 mm y otro a 17 mm, o un ojo a 22 mm y otro a 20 mm. Sin las cifras, dos conclusiones idénticas esconden situaciones clínicas diferentes, y dos conclusiones diferentes pueden referirse al mismo valor interpretado con distinto criterio.
2.2. La serie que no se puede construir
El seguimiento de la orbitopatía tiroidea exige medir la protrusión cada pocas semanas durante la fase activa. Si la primera visita dice «exoftalmos moderado bilateral», la segunda «protrusión estable» y la tercera «parece que ha aumentado un poco», la serie no existe: son tres impresiones que no se pueden poner en un eje. Si la primera dice 19 mm OD / 18 mm OI, la segunda 20 mm OD / 18 mm OI y la tercera 21 mm OD / 19 mm OI, la serie cuenta que el ojo derecho lleva dos milímetros de aumento en tres visitas y el izquierdo uno. Esa precisión es la que permite al endocrinólogo decidir si la enfermedad está progresando lo bastante como para plantear corticoides o radioterapia.
3. Los campos que necesita el registro
3.1. Un campo numérico por ojo, en milímetros
El dato primario de la exoftalmometría son dos campos numéricos: protrusión del ojo derecho y protrusión del ojo izquierdo, cada uno en milímetros. Los dos ojos se miden en la misma sesión pero pueden tener valores diferentes, y esa diferencia es en sí misma el hallazgo clínico más relevante de la prueba. Con campos separados por ojo, el sistema puede calcular la asimetría automáticamente y señalarla cuando supera el umbral clínico. Con una nota que diga «Hertel 19/17», la asimetría existe en los dígitos pero nadie la destaca, y cuando la ficha tiene veinte notas similares de veinte visitas, el patrón de aumento progresivo se pierde entre los números sueltos.
3.2. La corrección óptica: si llevaba gafas o no
El exoftalmómetro de Hertel mide la posición del vértice corneal, y unas gafas gruesas alteran esa lectura. Si el paciente lleva monturas grandes o lentes de alto poder, el instrumento se apoya de forma diferente y la lectura puede variar varios milímetros respecto a una medición sin gafas. Registrar si la medición se hizo con corrección óptica o sin ella es una casilla que cuesta un clic y que permite saber si un cambio entre visitas se debe a la órbita o a que el paciente cambió de gafas. Sin esa casilla, dos mediciones consecutivas con una diferencia de 2 mm pueden significar una progresión real o un artefacto por la montura.
3.3. La fecha del examen y la nota clínica
La fecha de la medición sitúa el dato en la serie temporal. No es la fecha de la cita ni la del informe, sino la del momento en que se apoyó el exoftalmómetro en el paciente. En el seguimiento de la orbitopatía, donde la evolución se mide en semanas, un desfase de días entre la medición y su registro puede sesgar el cálculo del ritmo de progresión. La nota clínica complementa los números: el profesional puede anotar que el paciente no colaboró, que el instrumento se deslizó, que la medición se repitió por inconsistencia o que la cifra coincide con lo observado en la exploración palpebral. Los números dicen cuánto; la nota dice cómo se obtuvieron.
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4. La diferencia entre ambos ojos: el dato que más importa
4.1. La asimetría como señal de alarma
En la exoftalmometría, el valor absoluto de cada ojo importa menos que la diferencia entre ambos. Un paciente con 20 mm en ambos ojos está dentro de un rango alto pero simétrico; un paciente con 20 mm en un ojo y 17 mm en el otro tiene una asimetría de 3 mm que obliga a investigar. Una diferencia mayor de 2 mm entre ambos ojos es clínicamente significativa y sugiere una causa unilateral: una masa orbitaria, una inflamación asimétrica, una fístula carótido-cavernosa o una orbitopatía tiroidea con predominio en un lado. La asimetría es el primer dato que el profesional busca al leer la exoftalmometría, y con campos numéricos separados ese dato aparece automáticamente.
4.2. La asimetría que se pierde en la nota
Si la exoftalmometría se anota como «Hertel normal» o incluso como «Hertel 18/20», la asimetría de 2 mm existe en los números pero no se señala. En una nota entre decenas de notas, el profesional que revisa la historia puede leerla sin detenerse, porque el formato no distingue un «18/20» significativo de un «17/18» trivial. Con campos numéricos, un sistema que conozca el umbral puede marcar la diferencia cuando supera 2 mm, y esa marca convierte una cifra pasiva en una alerta activa que no depende de que alguien se fije al releer.
4.3. La asimetría que evoluciona
Tan importante como detectar la asimetría es seguir su evolución. Una diferencia de 2 mm que pasa a 3 mm en tres meses indica que la causa unilateral está progresando. Una diferencia de 3 mm que se reduce a 1 mm tras el tratamiento indica que la intervención funcionó. Esa evolución de la asimetría solo se puede leer si cada visita registra los dos ojos en campos separados y la serie temporal muestra la diferencia calculada en cada punto. Con notas libres, la evolución de la asimetría hay que reconstruirla leyendo todas las notas, extrayendo los números, calculando las diferencias y trazando la tendencia a mano, que es un trabajo que nadie hace en una consulta con agenda llena.
5. La corrección óptica como condición de la medida
5.1. Cómo las gafas alteran la lectura
El exoftalmómetro de Hertel se apoya en los rebordes orbitarios laterales y el explorador mira la posición del vértice corneal a través de un sistema de espejos. Si el paciente lleva gafas, el instrumento debe reposicionarse para evitar la montura, y las lentes gruesas —especialmente las de pacientes con alta miopía o hipermetropía— pueden refractar la imagen del vértice corneal y desplazar la lectura. La diferencia puede ser de 1 a 3 mm según el grosor y la curvatura de la lente, que es exactamente el rango en el que se mueven los cambios clínicamente significativos. Sin saber si la medición se hizo con o sin gafas, un cambio de 2 mm entre visitas es ambiguo.
5.2. La casilla que ancla la serie
Registrar la corrección óptica en la exoftalmometría es un campo de sí o no que no añade tiempo a la exploración y que resuelve un problema que el texto libre no resuelve: la consistencia de las condiciones de medida entre visitas. Si todas las mediciones se hicieron sin gafas, la serie es homogénea. Si una se hizo con gafas y las demás sin ellas, esa medición se interpreta con cautela y no contamina la tendencia. Sin la casilla, el profesional que consulta la serie no sabe bajo qué condiciones se obtuvo cada cifra, y la serie se lee con una incertidumbre que crece con cada punto cuyas condiciones se desconocen.
Las gafas gruesas alteran la lectura del exoftalmómetro; registrar si se midió con corrección es un clic que ancla la serie.
6. La serie temporal: la orbitopatía tiroidea en el tiempo
6.1. La protrusión como marcador de actividad
En la orbitopatía tiroidea, la protrusión ocular es uno de los marcadores de actividad de la enfermedad. Durante la fase inflamatoria activa, los músculos extraoculares y la grasa orbitaria se inflaman, aumentan de volumen y empujan el globo hacia delante. La protrusión puede aumentar 1 o 2 mm en semanas, y ese aumento, medido con exoftalmometría y registrado en campos numéricos, es uno de los criterios que el endocrinólogo y el oftalmólogo usan para decidir si la enfermedad necesita tratamiento inmunosupresor. La serie temporal de protrusión es el dato longitudinal que ninguna otra prueba sustituye en el seguimiento de la orbitopatía.
6.2. La respuesta al tratamiento medida en milímetros
Cuando un paciente con orbitopatía tiroidea recibe corticoides intravenosos o radioterapia orbitaria, la protrusión debería disminuir si el tratamiento reduce la inflamación. Una serie que pasa de 23 mm a 22 mm a 21 mm en tres mediciones sucesivas documenta una respuesta objetiva. Una serie que se mantiene en 23 mm durante tres visitas indica que el tratamiento no está funcionando. Y una serie que baja a 21 mm y luego vuelve a subir a 23 mm después de suspender la medicación señala una recaída. Esa lectura de la respuesta al tratamiento solo es posible si cada cifra está en un campo numérico con su fecha, y la serie las muestra en orden cronológico.
6.3. La fase activa frente a la fase inactiva
La orbitopatía tiroidea tiene una fase activa —inflamación, aumento de protrusión, restricción muscular— y una fase inactiva donde la protrusión se estabiliza y los cambios se vuelven fibróticos. Distinguir entre ambas fases es crítico porque la cirugía descompresiva solo se indica cuando la enfermedad lleva estable al menos seis meses. La serie temporal de exoftalmometría es una de las pruebas que documentan esa estabilidad: si la protrusión no ha cambiado en tres mediciones separadas por dos meses cada una, la fase activa probablemente terminó. Sin serie temporal con campos numéricos, esa estabilidad hay que demostrarla releyendo notas y extrayendo cifras sueltas de frases escritas con formatos diferentes.
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7. El cruce con motilidad y función palpebral
7.1. Protrusión y restricción muscular
La orbitopatía tiroidea no solo empuja el ojo hacia delante: también restringe los músculos extraoculares, especialmente el recto inferior, lo que limita la elevación del ojo. La motilidad ocular registrada por posiciones de mirada cuantifica esa restricción, y la exoftalmometría cuantifica la protrusión. Cruzar ambos datos en la misma historia permite ver si la restricción y la protrusión evolucionan en paralelo —lo que indica que la inflamación afecta a ambos compartimentos— o si una empeora mientras la otra se mantiene, lo que orienta hacia una causa diferente. Ese cruce solo es posible si ambas pruebas tienen campos propios y la serie de cada una se puede consultar lado a lado.
7.2. Protrusión y retracción palpebral
La retracción del párpado superior es otro signo cardinal de la orbitopatía tiroidea, y se mide con la distancia margen-reflejo y la excursión del levador. La función palpebral registrada con campos numéricos permite cuantificar esa retracción y compararla con la protrusión del mismo ojo. Un ojo que protruye 22 mm y tiene una retracción palpebral de 3 mm tiene un aspecto más llamativo y un riesgo de exposición corneal mayor que un ojo con la misma protrusión pero sin retracción. Los dos datos juntos definen el perfil de riesgo del paciente, y separados dicen menos de lo que podrían.
7.3. El cuadro orbitario completo en la misma ficha
La exoftalmometría, la motilidad y la función palpebral son las tres exploraciones que definen el cuadro orbitario de un paciente con enfermedad tiroidea ocular. Cuando las tres están en la misma historia clínica, cada una con sus campos, el profesional ve el estado completo sin abrir tres secciones de notas libres: cuánto protruye cada ojo, cuánto se mueve en cada dirección y cómo se comporta el párpado. Ese panel orbitario es el que permite evaluar la gravedad, clasificar al paciente según los criterios de actividad y documentar la evolución de forma que un endocrinólogo o un cirujano puedan interpretar sin intermediarios.
8. Los errores que un formulario estructurado evita
8.1. La medición sin lateralidad
«Hertel 19 mm» sin especificar qué ojo es un error frecuente en texto libre. La exoftalmometría mide los dos ojos simultáneamente, y el resultado es siempre bilateral: una cifra para el ojo derecho y otra para el izquierdo. Un formulario que pida el valor de cada ojo por separado no permite dejar un resultado sin lateralidad, porque el campo vacío indica que no se midió, no que al profesional se le olvidó anotar de qué ojo hablaba. La diferencia importa especialmente cuando la asimetría es el hallazgo: un solo número no puede señalar una diferencia entre ojos.
8.2. La condición de medida no registrada
Con texto libre, la corrección óptica se registra unas veces sí y otras no, y las veces que no se registra la medición pierde la referencia de sus condiciones. Un formulario que incluya la casilla de corrección óptica garantiza que ese dato se recoge en cada medición, no solo cuando el profesional recuerda añadirlo. Un sistema que además verifique que el resultado sea coherente —que al menos un ojo tenga un valor o que exista una nota clínica que explique por qué no se midió— evita el registro incompleto que después deja huecos en la serie temporal.
8.3. El valor fuera de rango que nadie revisa
Una protrusión de 45 mm es un dato erróneo: el explorador probablemente leyó mal la escala del exoftalmómetro o tecleó un número equivocado. Una protrusión de 3 mm también: ningún ojo protruye tan poco sin una patología gravísima que haría innecesaria la exoftalmometría. Un formulario con verificación de coherencia señala esos valores en el momento del registro, cuando el paciente aún está delante y se puede repetir la medición. Con texto libre, el valor se escribe, se guarda y se descubre semanas después al revisar la serie, cuando ya no hay forma de saber si era un error de registro o un dato real que no encaja.
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9. Lo que cambia cuando la exoftalmometría tiene su formulario
9.1. La asimetría se ve sin buscarla
Con un formulario que registra la protrusión de cada ojo en su campo, el software clínico puede calcular y mostrar la diferencia entre ambos ojos de forma automática, y señalarla cuando supera el umbral clínico. El profesional no necesita restar mentalmente, ni releer la nota para extraer los números, ni preguntarse si el formato de la anotación anterior era «19/17» o «OD 19, OI 17». La diferencia aparece como dato, no como interpretación, y cuando es significativa se destaca sin que nadie tenga que fijarse al pasar.
9.2. La serie temporal se construye sola
Cada medición con campos numéricos es un punto que se suma a la serie temporal del paciente. La serie de protrusión del ojo derecho, la del izquierdo y la de la diferencia entre ambos se actualizan con cada visita sin trabajo adicional. En el seguimiento de una orbitopatía tiroidea, esa serie muestra la fase activa como un ascenso, la respuesta al tratamiento como un descenso y la estabilización como una meseta, todo legible de un vistazo. Lo que antes era una sucesión de notas que había que releer y reinterpretar se convierte en una curva que el profesional consulta en segundos y que comparte con el endocrinólogo sin necesidad de traducir.
9.3. El dato cruza con el resto de la exploración orbitaria
La exoftalmometría registrada con campos se puede consultar junto con la biomicroscopia del segmento anterior, la motilidad ocular y la función palpebral del mismo paciente en la misma pantalla. Ese cruce permite ver si la protrusión, la restricción muscular y la retracción palpebral evolucionan de forma coherente o divergente, y esa coherencia es la que confirma o descarta la hipótesis clínica. La ficha de pruebas complementarias que resulta es una ficha que responde preguntas sobre el estado de la órbita, no una que las genera.
Con campos numéricos, la evolución de la protrusión se lee en una curva y no en una pila de notas.
Preguntas frecuentes sobre el registro de la exoftalmometría
¿Qué es la exoftalmometría de Hertel y para qué se utiliza?
La exoftalmometría de Hertel es una medición que cuantifica cuánto sobresale cada globo ocular respecto al reborde orbitario lateral, en milímetros. Se realiza con un exoftalmómetro de Hertel, un dispositivo con dos espejos y una escala milimétrica que se apoya en los bordes orbitarios de ambos ojos simultáneamente. Se utiliza para detectar proptosis (protrusión anormal del ojo), para medir su gravedad y para seguir su evolución en el tiempo. Es la prueba de referencia en el seguimiento de la orbitopatía tiroidea, la causa más frecuente de exoftalmos bilateral, y se repite en cada visita de control para documentar si la protrusión aumenta, disminuye o se mantiene estable. También se usa en la evaluación de masas orbitarias y traumatismos.
¿Qué campos necesita el registro de la exoftalmometría en la historia clínica?
El registro de la exoftalmometría necesita un campo numérico en milímetros para cada ojo por separado, porque la diferencia entre ambos ojos es el hallazgo clínico más relevante de la prueba. Necesita también un campo que indique si la medición se realizó con corrección óptica o sin ella, porque las gafas gruesas pueden alterar la lectura del exoftalmómetro y un cambio entre visitas podría deberse al cambio de montura, no a la órbita. La fecha del examen sitúa la medición en la serie temporal, y una nota clínica permite al profesional anotar circunstancias que contextualizan los números: si el paciente colaboró poco, si hubo que repetir la lectura o si la cifra coincide con lo observado en otras exploraciones.
¿Por qué importa más la diferencia entre ambos ojos que el valor absoluto?
Porque el rango normal de protrusión varía entre pacientes: un paciente con órbitas poco profundas puede tener 20 mm de protrusión en ambos ojos y ser perfectamente normal, mientras que otro con órbitas más profundas puede tener 16 mm y ser también normal. Lo que no varía es que ambos ojos de un mismo paciente deberían tener protrusiones similares. Una diferencia mayor de 2 mm entre ambos ojos es clínicamente significativa y sugiere una causa unilateral que obliga a investigar: una masa orbitaria, una inflamación asimétrica, un proceso vascular o una orbitopatía tiroidea con predominio en un lado. Los campos numéricos separados por ojo permiten calcular esa diferencia automáticamente y señalarla cuando supera el umbral.
¿Influyen las gafas en la medición de la exoftalmometría?
Sí. El exoftalmómetro de Hertel mide la posición del vértice corneal a través de un sistema de espejos, y unas gafas con lentes gruesas pueden alterar esa lectura al refractar la imagen del vértice o al obligar al explorador a reposicionar el instrumento para evitar la montura. La diferencia puede ser de 1 a 3 mm según el grosor y la curvatura de las lentes, lo que coincide con el rango de los cambios clínicamente significativos. Por eso el registro necesita un campo que indique si la medición se hizo con corrección óptica o sin ella: si todas las mediciones de la serie se hicieron bajo las mismas condiciones, la comparación es directa; si una se hizo con gafas y otra sin ellas, esa diferencia se interpreta con cautela.
¿Cómo se utiliza la exoftalmometría en el seguimiento de la orbitopatía tiroidea?
En la orbitopatía tiroidea, la exoftalmometría se repite en cada visita de seguimiento para medir la evolución de la protrusión. Durante la fase activa de la enfermedad, la inflamación de los músculos extraoculares y la grasa orbitaria empuja el globo hacia delante, y la protrusión puede aumentar 1 o 2 mm en semanas. Ese aumento cuantificado es uno de los criterios que el endocrinólogo y el oftalmólogo usan para decidir si la enfermedad necesita tratamiento inmunosupresor. La serie temporal también documenta la respuesta al tratamiento y la transición a la fase inactiva, que es el requisito para plantear la cirugía descompresiva. Sin campos numéricos, esa serie hay que reconstruirla manualmente leyendo notas de cada visita.
¿La exoftalmometría duele o tiene algún riesgo?
No duele ni tiene riesgos. El exoftalmómetro de Hertel se apoya suavemente en los rebordes orbitarios laterales, que son prominencias óseas accesibles sin ejercer presión sobre el ojo. El paciente mira al frente y el explorador lee la escala. El contacto dura unos segundos y la mayoría de los pacientes no refieren ninguna molestia. No requiere anestesia, ni dilatación pupilar, ni ninguna preparación previa. La única precaución es que el paciente mantenga la mirada al frente y no parpadee durante la lectura, porque un parpadeo fuerte puede desplazar ligeramente el instrumento. Si la lectura no es consistente, se repite, y la nota clínica del registro documenta esa repetición.
¿Por qué no basta con anotar la exoftalmometría en una nota libre?
Porque una nota libre no se suma automáticamente a la serie temporal del paciente. Una protrusión escrita como texto en una nota no se filtra, no se compara automáticamente con la medición anterior, no se resta para calcular la asimetría entre ojos y no se señala cuando supera un umbral que indica progresión. La serie temporal de protrusión es el dato más valioso del seguimiento de la orbitopatía tiroidea, y esa serie solo existe si cada medición se registra en un campo numérico por ojo. Con texto libre, las cifras hay que extraerlas una a una de notas que pueden estar escritas con formatos distintos, y una comparación que debería ser instantánea se convierte en un ejercicio de lectura y cálculo manual.
¿Cuánto cuesta registrar la exoftalmometría de forma estructurada en obeliOmed?
El registro de la exoftalmometría con campos numéricos por ojo, casilla de corrección óptica, fecha y nota clínica forma parte de la historia clínica del paciente, dentro del plan que contrate tu centro. No es un módulo aparte ni tiene coste adicional. El formulario de exoftalmometría se integra con el resto de pruebas complementarias de la ficha oftalmológica, y cada medición se conserva como parte de la serie temporal del paciente, consultable junto con la motilidad y la función palpebral. El detalle actualizado de precios y planes, con tarifas desde desde 29 €/mes al mes, está siempre disponible en la página de precios y planes para que un cambio de tarifa se refleje en un solo sitio.
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Última actualización: septiembre de 2026.