OCT en oftalmología: qué hacer con los archivos, no con la imagen
Cuánto ocupa una OCT, dónde acaban los estudios por defecto, cuánto hay que conservarlos y qué significa de verdad poder consultarlos desde el expediente. Sin entrar en cómo se leen: eso es del profesional.
A la izquierda, lo que ocupa un informe. A la derecha, lo que ocupa el archivo de imagen del mismo periodo.1. Cuánto ocupa de verdad una OCT
Este artículo no va de cómo se lee una tomografía —eso es trabajo del oftalmólogo— sino de qué hacer con los archivos que genera, que es un problema de gestión y del que casi nadie habla hasta que aparece.
1.1. Por qué pesa lo que pesa
Una OCT no produce una fotografía: produce un volumen de cortes. El equipo barre la zona y guarda decenas o cientos de secciones, y de ahí sale un archivo que no se parece en nada a un informe en PDF. Esa es toda la explicación técnica que hace falta para entender la factura de almacenamiento.
1.2. El orden de magnitud
La comparación que sirve es esta: un informe de consulta pesa lo que un correo; una serie de OCT pesa lo que una carpeta de fotos de un viaje. Varias por paciente y por año, multiplicado por los pacientes en seguimiento, y la cuenta se dispara sin que nadie haya hecho nada raro.
1.3. Lo que hace que crezca más deprisa de lo previsto
- El seguimiento: en patología crónica no hay una OCT por paciente, hay una por revisión.
- Los dos ojos, que casi siempre se exploran juntos.
- Las repeticiones por una captura mala, que rara vez se borran.
- El equipo nuevo, que suele generar archivos más grandes que el anterior.
2. Dónde acaban los estudios por defecto
En el disco del ordenador que va con el aparato. No porque alguien lo haya decidido, sino porque es lo que pasa cuando nadie decide lo contrario.
2.1. Funciona, hasta que deja de funcionar
Mientras el equipo esté en su sala y encendido, la prueba se consulta yendo hasta allí. Es incómodo y se tolera durante años, porque la de hoy se comenta con el paciente delante y la de hace un año casi nunca se abre.
Por defecto, la prueba se queda en el disco del gabinete donde se hizo.2.2. Lo que se está aceptando sin saberlo
Que la prueba no está en la historia clínica del paciente: está en un archivo paralelo que depende de que ese ordenador siga existiendo, de que nadie lo formatee y de que el disco no falle. Y que consultarla desde otro despacho, o desde otra sede, no es posible.
2.3. El coste que no se ve
Se paga en minutos de consulta: levantarse, buscar, esperar a que la estación cargue, volver. Por separado no es nada; repetido varias veces al día durante un año, es una cantidad de tiempo que ninguna clínica contabiliza.
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3. Cuánto tiempo hay que conservarlos
Aquí no hay margen de interpretación, y es lo que convierte el almacenamiento en una partida fija.
3.1. El mínimo legal
La normativa básica estatal fija cinco años desde el alta de cada proceso asistencial para la documentación clínica, y varias comunidades autónomas amplían ese plazo en su propia legislación, así que conviene comprobar la que aplica en tu caso.
3.2. La imagen es documentación clínica
No es un anexo ni un archivo de apoyo: forma parte del expediente, con las mismas obligaciones de custodia, integridad y acceso que el resto. Guardarla en el disco de un equipo, sin copia ni control de quién entra, es difícil de sostener si alguien lo pregunta. Cada acceso al estudio queda registrado con su fecha y su usuario, incluido el de solo consulta, así que quién ha mirado un archivo también forma parte de lo que hay que poder demostrar.
3.3. Lo que eso implica
Que el volumen no deja de crecer nunca en el horizonte de esos años: no se puede vaciar el archivo cuando se llena. Cualquier cálculo de almacenamiento que no multiplique por los años de conservación está mal hecho desde el principio.
4. Qué significa tenerlos en el expediente
Es la diferencia entre un archivo que existe y uno que se usa.
4.1. Abrirlo desde donde se trabaja
El estudio se consulta desde la historia del paciente, en el navegador, sin ir a la sala del equipo ni instalar el visor del fabricante en cada puesto. Se navega, se mide y se anota ahí mismo.
4.2. Ver dos revisiones juntas
La consulta que más se repite en seguimiento no es «cómo está hoy» sino «en qué se diferencia de la anterior». Tener las dos en el mismo sitio y poder ponerlas una al lado de otra es lo que evita hacer esa comparación de memoria. Mostrarlas juntas no es interpretarlas: la lectura es del profesional.
4.3. Que sobreviva al equipo
Un estudio guardado en el expediente sigue ahí cuando el aparato que lo generó ya no está. Es la razón menos glamurosa para sacarlo de la máquina y probablemente la más importante.
5. Lo que un visor no resuelve
Conviene decirlo antes de que alguien compare presupuestos con la idea equivocada.
5.1. La diferencia en una frase
Un visor muestra el estudio dentro del expediente, pero alguien tiene que subirlo. Un PACS lo recibe del equipo por red sin que nadie lo toque, lo almacena de forma centralizada y lo sirve a quien lo pida. Son dos categorías de producto, con un orden de magnitud de diferencia en precio y en proyecto.
5.2. La pregunta que decide
No es «¿tenéis PACS?» sino «¿cuántos estudios al día habría que subir a mano?». Con un volumen moderado es un gesto de segundos al cerrar la visita. A partir de cierto punto se convierte en una tarea en sí misma, acaba haciéndose a ratos y genera un archivo incompleto, que es peor que no tenerlo. Lo desarrollamos en cuándo hace falta un PACS.
5.3. Dónde está obeliOmed
En el primer grupo: hay visor, no hay servidor PACS. Los archivos los sube una persona de la clínica. El detalle está en la página del visor DICOM, y el marco entero —qué es DICOM, qué resuelve y qué no— en interoperabilidad en imagen médica.
6. El día que se renueva el equipo
Es el momento en que más histórico de imagen se pierde, y casi siempre por omisión.
6.1. El histórico no viaja solo
Al sustituir un tomógrafo, lo que tenía dentro se queda dentro. O se migra deliberadamente —lo que exige saber en qué formato sale y dónde va a entrar— o acaba en un disco que terminará desconectado en un armario.
Es el momento en que más histórico de imagen se pierde, y casi siempre por omisión: nadie decidió tirarlo.6.2. Qué pedir antes de que se lo lleven
- Una exportación completa del histórico, no una muestra.
- Comprobar que se abre en otro sitio, antes de dar el equipo por retirado.
- Decidir dónde va a vivir: el expediente del paciente o un archivo centralizado.
6.3. Por qué se hace tarde
Porque la renovación se gestiona como una compra y no como una migración. Cuando alguien se acuerda del histórico, el equipo antiguo ya está en el camión.
7. Cómo se calcula el almacenamiento
Con una cuenta de servilleta que evita casi todas las sorpresas.
7.1. La cuenta
Estudios al mes × peso medio de un estudio × 12 × los años que hay que conservarlos. Los dos primeros números los sacas de tu propio equipo en diez minutos; el tercero lo pone la ley. Si el resultado no cabe en lo que trae tu plan, ya sabes cuánto almacenamiento adicional necesitas antes de firmar. Conviene calcular con un margen sobre la cifra exacta, porque el equipo se sustituye antes de lo previsto y el nuevo casi siempre genera archivos más pesados que el anterior, así que el cálculo de hoy conviene revisarlo cada vez que cambia el equipo o el protocolo de captura.
7.2. Los dos errores habituales
- Calcular con el volumen de hoy y no con el de una clínica que crece.
- Olvidar los años de conservación, que es lo que multiplica por cinco o por más.
7.3. Qué preguntar al proveedor
Cuánto almacenamiento trae el plan, cuánto cuesta ampliarlo y qué pasa cuando se llena: si se avisa, si se bloquea o si se factura solo. Esa tercera respuesta es la que distingue un proveedor previsible de una sorpresa a fin de mes. Conviene dejarlo por escrito en el contrato, no como una respuesta verbal en la demo: el coste de ampliar espacio a mitad de año pesa mucho menos si ya está pactado de antemano que si se negocia con el archivo ya lleno.
8. Cómo se migra un histórico de OCT
La imagen migra aparte del texto de la historia, y es el punto que más se olvida al planificar un cambio de sistema.
8.1. Por qué va por su cuenta
Porque son cosas distintas: el texto sale de una base de datos y la imagen son ficheros, muchas veces en el formato propio de cada fabricante. Que te confirmen el plazo de uno no significa que te lo hayan confirmado del otro. El formato de salida también varía de un fabricante a otro —desde DICOM estándar hasta un formato propietario que solo abre el software del propio equipo—, y esa diferencia decide si la migración es un simple volcado de archivos o un proyecto que necesita el visor original instalado en algún sitio.
8.2. Un caso con números
En Clínica Masera se migraron 70.000 historiales repartidos en tres formatos a la vez —papel, hojas de cálculo y el software anterior— y el proyecto duró cinco semanas: más de lo habitual, precisamente por eso. La clínica no dejó de atender ni un día, porque los datos se importaron primero en un entorno de prueba. Está contado entero en el caso de Clínica Masera.
8.3. Lo razonable con lo muy antiguo
A veces la decisión sensata es no migrarlo: dejarlo donde está, documentar dónde está y quién puede acceder, y empezar limpio. No es una derrota, es una decisión de coste, y es mejor tomarla a propósito que descubrirla a medias.
9. Qué hace obeliOmed con todo esto
Con el marco delante, el alcance concreto se sitúa en una línea.
9.1. Lo que sí
El estudio se sube al expediente y se trabaja ahí: se navega, se mide, se anota y se comparan dos revisiones del mismo paciente sin salir de su historia. El almacenamiento está en servidores en Europa, cifrado y con registro de accesos, y cada plan trae una cantidad incluida que se amplía con el módulo de almacenaje si tu volumen lo pide: +15 €/mes. El visor va aparte, +8 €/mes.
9.2. Lo que no
No hay servidor PACS: los archivos los sube una persona. Y no se interpreta nada: el sistema pone los estudios en el expediente y permite compararlos, pero la lectura clínica es del profesional y ningún software debería sugerir lo contrario.
9.3. Cómo saber si te basta
Vuelve a la pregunta del apartado 5: cuántos estudios al día habría que subir a mano en tu centro. Si el número es asumible, un visor integrado resuelve el uso diario por una fracción del coste. Si no lo es, necesitas un PACS, y preferimos decírtelo. Puedes calcular tu configuración en la calculadora de precios.
10. Preguntas frecuentes
¿Cuánto almacenamiento necesita una clínica que hace OCT a diario?
Depende del equipo y del protocolo, así que la única cifra fiable es la tuya: mira el peso medio de un estudio en tu propio tomógrafo y multiplícalo por los estudios que haces al mes, por doce y por los años que tienes que conservarlos. Ese último factor es el que la gente olvida y el que multiplica el resultado. Hazlo antes de contratar y no un año después, cuando ampliar sea urgente y no haya margen para negociar el precio del almacenamiento adicional.
¿Puedo borrar las OCT antiguas para ahorrar espacio?
No dentro del plazo de conservación. La imagen forma parte de la documentación clínica del paciente, con las mismas obligaciones que el resto del expediente: la normativa básica fija un mínimo de cinco años desde el alta de cada proceso asistencial y varias comunidades lo amplían. Lo que sí se puede es depurar las capturas repetidas o fallidas del mismo acto, que en la práctica ocupan bastante y no aportan nada. Pero eso hay que decidirlo con criterio clínico, no por espacio.
¿Hace falta un PACS para tener las OCT en el expediente?
No. Un visor integrado permite consultar el estudio desde la historia del paciente, medir, anotar y comparar revisiones; lo que no hace es recibirlo automáticamente del equipo, así que alguien tiene que subirlo. Un PACS sí lo recibe por red y además gestiona listas de trabajo, pero es otra categoría de producto y otro presupuesto. La pregunta que decide cuál necesitas es cuántos estudios al día habría que mover a mano en tu centro: con un volumen moderado, es un gesto de segundos al cerrar la visita.
¿Qué pasa con las OCT cuando cambio de tomógrafo?
Que se quedan dentro si nadie hace nada, y es el momento en que más histórico de imagen se pierde. Antes de que retiren el equipo, pide al fabricante una exportación completa y comprueba que los archivos se abren en otro sitio: no vale con que te digan que se puede. Después decide dónde van a vivir, preferiblemente en el expediente de cada paciente. Lo que no funciona es dejarlos en un disco «por si acaso», porque ese disco acabará desconectado en un armario.
¿Se pueden consultar las OCT desde otra sede o desde casa?
Si están en el expediente y el sistema es accesible por navegador, sí, con las mismas credenciales y permisos que el resto de la historia. Si están en el disco del equipo, no: hay que estar delante de esa máquina. Es una de las diferencias prácticas más grandes entre tener la imagen dentro o fuera del expediente, y la que más se nota en centros con varias sedes o con profesionales que pasan consulta en días alternos. Todo acceso queda registrado, también el de solo lectura.
¿El sistema interpreta la OCT o detecta hallazgos?
No, y es deliberado. El sistema guarda el estudio en el expediente, permite navegarlo, medir sobre él y ponerlo al lado del de la visita anterior para que la comparación no haya que hacerla de memoria. Ahí termina su trabajo: la lectura, el juicio clínico y las decisiones que se derivan son del profesional. Un software de gestión que sugiera hallazgos entra en un terreno distinto, con implicaciones regulatorias propias, y no es lo que obeliOmed hace ni pretende hacer.
¿Mi tomógrafo se integra para no tener que subir los archivos?
Depende del modelo y de la versión, no de la marca: dos equipos del mismo fabricante pueden comportarse de forma distinta. Conviene distinguir dos cosas que se confunden: los archivos de imagen, que hoy se suben a mano, y los datos numéricos que produce el equipo —espesor, presión, agudeza—, que en bastantes modelos sí pueden entrar sin teclearlos. La subida manual de imagen es un gesto de segundos al cerrar la visita; el problema aparece cuando el volumen diario lo convierte en una tarea en sí misma. Dinos cuál tienes, con su versión, y te confirmamos qué se puede hacer en tu caso concreto, incluido el «no» si es que no.
¿Y si un día me voy? ¿Me llevo las imágenes?
Sí, en formato abierto y sin coste, igual que el resto de tus datos. Merece la pena insistir en que la imagen se comprueba por separado del texto de la historia: son dos exportaciones distintas y un proveedor puede tener resuelta una y no la otra. Pide las dos, ejecutadas delante de ti, y mira qué formato sale. Hazlo antes de contratar, con nosotros y con cualquiera: es la única prueba de portabilidad que no se puede sustituir por una promesa.
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Última actualización: agosto de 2026.