Qué es un OCT: la tomografía de coherencia óptica, explicada sin jerga
Definición de OCT, cómo obtiene la imagen sin dañar el tejido, qué diferencia hay entre el equipo y el software que interpreta sus resultados, y qué debe cumplir el sistema clínico que guarda esos estudios en el expediente del paciente.
Un OCT genera cortes transversales de un tejido con precisión de micras, sin necesidad de contacto.
1. Qué es un OCT, en una frase
La OCT (Optical Coherence Tomography, tomografía de coherencia óptica) es una técnica de imagen médica que genera cortes transversales de alta resolución de un tejido vivo utilizando luz reflejada, sin necesidad de contacto ni de radiación ionizante. En oftalmología, el uso más extendido, permite ver las capas de la retina y del nervio óptico con una precisión que ninguna otra prueba no invasiva alcanza.
1.1. Por qué se dice «un OCT» para dos cosas distintas
En el lenguaje habitual de una consulta, «OCT» se usa tanto para el equipo (la máquina que hace la prueba) como para el estudio (el resultado de esa prueba, el conjunto de imágenes). El contexto suele aclarar cuál de los dos se está usando, pero conviene tenerlo presente al leer documentación técnica o al hablar con un proveedor de software.
La distinción no es un capricho de vocabulario. Cuando alguien dice «el OCT lo tiene el fabricante» puede estar hablando de que la máquina es de una marca concreta o de que el archivo del estudio solo se abre con el programa de esa marca. Son dos problemas distintos y se resuelven de forma distinta, así que en cualquier conversación con un proveedor conviene aclarar de cuál de los dos se está hablando antes de dar nada por hecho.
1.2. Qué no es un OCT
No es una retinografía, que fotografía la superficie del fondo de ojo pero no ve por debajo. No es una ecografía ocular, que usa ultrasonido y tiene mucha menos resolución, aunque atraviesa medios opacos que la luz no atraviesa. Y no es una angiografía con contraste, aunque exista una variante del OCT que muestra vasos sin inyectar nada. Cada una responde a una pregunta clínica diferente y en un historial bien organizado conviven todas, no se sustituyen.
2. Cómo obtiene la imagen, sin entrar en física
Un OCT emite un haz de luz de baja coherencia hacia el tejido y mide cómo se refleja esa luz en las distintas profundidades del tejido, de forma parecida a como un ecógrafo usa el eco del sonido pero sustituyendo el sonido por la luz. El resultado es un corte transversal —como una loncha muy fina— del tejido, con una resolución de pocas micras, muy superior a la de un ecógrafo convencional.
2.1. Por qué no hace falta tocar ni dañar el tejido
Al usar luz reflejada en lugar de una sonda física o un contraste inyectado, el OCT es una prueba no invasiva y repetible tantas veces como haga falta sin riesgo acumulado para el paciente, lo que la hace ideal para el seguimiento de una enfermedad crónica a lo largo de los años.
2.2. Por qué la resolución importa clínicamente
Una resolución de pocas micras permite distinguir capas individuales de tejido —por ejemplo, las distintas capas de la retina— que serían indistinguibles con otras técnicas de imagen. Esa resolución es la que permite detectar cambios sutiles antes de que produzcan síntomas evidentes para el paciente.
3. Dónde se usa un OCT en medicina
La oftalmología es el uso clínico más extendido del OCT, aunque la técnica se aplica también en otras especialidades.
3.1. Oftalmología: el uso más extendido
Es la prueba de referencia para el diagnóstico y seguimiento del glaucoma, la degeneración macular asociada a la edad, el edema macular diabético y numerosas patologías de retina y nervio óptico. La organización clínica de estos estudios —cómo se registran, cómo se comparan en el tiempo— se trata en profundidad en la guía de OCT en oftalmología.
3.2. Otras especialidades
El OCT también se usa en cardiología (para ver el interior de una arteria coronaria durante una intervención), en dermatología (para valorar lesiones cutáneas sin biopsia) y en algunos procedimientos de odontología. El principio físico es el mismo; lo que cambia es el equipo y la profundidad de tejido que se explora.
4. Los tipos de OCT que hay hoy en el mercado
- SD-OCT (spectral domain): la tecnología más extendida en consultas de oftalmología desde hace más de una década.
- SS-OCT (swept source): tecnología más reciente, con mayor velocidad de captura y mejor penetración en tejidos más profundos, como la coroides.
- OCT-A (angiografía por OCT): una variante que permite ver el flujo sanguíneo en los vasos sin necesidad de inyectar contraste, a diferencia de una angiografía convencional.
Cada fabricante —Zeiss, Heidelberg, Topcon, Canon, entre otros— implementa su propia variante tecnológica, con diferencias en velocidad, resolución y el propio formato de exportación del estudio, aunque casi todos exportan en DICOM.
4.1. Qué cambia de verdad entre SD y SS para una consulta
Para el seguimiento habitual de glaucoma y de retina, un SD-OCT bien usado cubre la mayoría de los casos, y por eso sigue siendo el parque instalado dominante. El SS-OCT gana cuando hace falta ver la coroides, cuando el medio está turbio o cuando el volumen de citas hace que los segundos de captura por paciente se noten en la agenda. La comparación con criterios de compra está en el análisis de SD-OCT frente a SS-OCT.
4.2. La OCT-A es una prueba distinta, no un ajuste del equipo
Aunque se obtenga con el mismo aparato, la angiografía por OCT produce otro tipo de estudio, con sus propios mapas y su propia interpretación. Guardarla mezclada con los cortes estructurales, sin distinguirla, crea el problema clásico del historial mal ordenado: dos años después nadie sabe si aquella exploración fue estructural, vascular o las dos, y hay que abrir el archivo para averiguarlo.
4.3. Por qué el tipo de equipo condiciona el archivo, no solo la imagen
Cada tecnología genera un volumen de datos distinto y, sobre todo, un formato distinto de exportación. Antes de dar por hecho que un estudio se va a poder consultar dentro de cinco años, comprueba en qué formato sale del equipo, si ese formato incluye los datos que identifican al paciente y a la exploración, y si se puede abrir sin el programa del propio fabricante. Ese criterio no depende del software clínico: depende del equipo que tienes en la sala.
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5. El equipo que genera el estudio y el software que lo interpreta
Igual que ocurre con DICOM en general, conviene distinguir con claridad dos piezas separadas:
5.1. El equipo de OCT
La máquina física, con su propio software de captura y de análisis integrado —cada fabricante añade sus propios algoritmos de segmentación de capas y de comparación de progresión sobre el estudio que él mismo genera—.
5.2. El software clínico donde se guarda y se consulta el estudio
El sistema de gestión de la consulta, donde el estudio de OCT debería quedar guardado dentro del expediente del paciente, junto al resto de su historia, para poder consultarlo sin volver al equipo original ni depender de la sala donde está la máquina.
6. Qué genera exactamente un estudio de OCT
Un mismo estudio de OCT agrupa decenas de cortes transversales junto con los mapas de grosor calculados por el equipo.
Un estudio de OCT no es una única imagen: es un conjunto de decenas de cortes transversales (B-scans) que, procesados por el software del propio equipo, generan además mapas de grosor de las distintas capas del tejido, con código de colores. Todo ese conjunto —los cortes individuales y los mapas calculados— forma el estudio completo, y todo debería quedar disponible, no solo la imagen resumen que se suele imprimir o exportar como captura de pantalla.
6.1. Los cortes, que son el dato original
Los B-scans son lo único que el equipo ha medido de verdad; el resto se deduce de ellos. Conservarlos permite volver a mirar una zona concreta cuando aparece un hallazgo nuevo, revisar si un artefacto de captura explicaba una medida rara y reprocesar el estudio si más adelante el fabricante mejora su algoritmo de análisis. Un estudio sin cortes es un estudio al que ya no se le puede volver a preguntar nada.
6.2. Los mapas calculados, que son una interpretación
Los mapas de grosor y las comparaciones con la base normativa no son medidas directas: son el resultado de aplicar el algoritmo del fabricante a los cortes. Por eso cambian si cambia la versión del programa, y por eso dos equipos distintos pueden dar cifras distintas del mismo ojo el mismo día. Guardarlos está bien; confundirlos con el dato original es lo que lleva a discusiones imposibles de resolver dos años después.
6.3. Lo que se pierde guardando solo el informe en PDF
Es la práctica más habitual y la más cara a medio plazo. Un PDF conserva la imagen resumen y las cifras que el equipo decidió imprimir aquel día, y descarta el resto. Cuando llega la revisión y el profesional quiere comparar un sector concreto, o comprobar si la señal era buena, lo que hay en el historial no da para responder: hay que volver a la sala donde está la máquina, si el estudio sigue ahí y si el disco del equipo no se ha vaciado por falta de espacio.
7. Qué debe cumplir el software que guarda estudios de OCT
Son criterios que puedes verificar tú mismo en el sistema que ya tienes, sin depender de lo que diga un folleto. Basta con abrir un paciente con varias revisiones y pedirle al software lo mismo que le pide un profesional en consulta.
7.1. Conservar el estudio completo, no su resumen
- Guarda el estudio, no solo una captura de pantalla: los cortes individuales tienen valor clínico propio si hace falta revisarlos más adelante.
- No obliga a volver al equipo para consultar lo que ya se hizo: si para ver un estudio de hace un año hay que ir físicamente a la sala, el historial no lo contiene.
- Se puede abrir sin el programa del fabricante, al menos para consulta. Depender de una única licencia instalada en un único ordenador es un riesgo operativo, no una comodidad.
7.2. Comparar dos fechas sin gimnasia
La pregunta clínica casi nunca es «cómo está este ojo», sino «cómo está respecto a la última vez». Si para responderla hay que abrir dos programas, exportar dos archivos y ponerlos uno al lado del otro a mano, el software no está ayudando: está trasladando trabajo al profesional justo en el momento en que menos tiempo tiene. Pruébalo con un paciente real de cinco revisiones y cronométralo.
7.3. Identificar bien el ojo, la fecha y el motivo
Ojo derecho o izquierdo es el campo que más se transcribe mal cuando se anota a mano, y un estudio con el ojo cambiado no es un estudio incompleto: es un estudio que dice lo contrario de lo que pasa. Lo mismo vale para la fecha real de la exploración —no la de cuando alguien la subió— y para el proceso asistencial al que pertenece, que es lo que permite entender años después por qué se pidió aquella prueba.
Y una advertencia sobre lo que el software promete. Si almacena y muestra el estudio, pero no calcula una tasa de progresión propia, debería decirlo así. Sugerir un análisis que en realidad hace el equipo del fabricante genera una expectativa que acaba en una decisión clínica apoyada en algo que nadie ha comprobado. Pregunta siempre quién calcula cada cifra que aparece en pantalla: el equipo, el software clínico o nadie.
8. Errores frecuentes al hablar de OCT
8.1. Confundir el equipo con el estudio
«Tengo un OCT» y «he hecho un OCT» son cosas distintas, y en documentación técnica el matiz importa. Buena parte de los malentendidos con un proveedor de software vienen de aquí: quien pregunta se refiere al archivo y quien contesta habla de la máquina, o al revés, y los dos salen de la reunión convencidos de haber acordado algo distinto.
8.2. Creer que todos los OCT son intercambiables
Los valores de grosor de un fabricante no siempre son directamente comparables con los de otro, porque cada uno usa su propio algoritmo de segmentación y su propia base de datos normativa. Cuando una clínica cambia de equipo, la serie histórica no continúa sin más: hay un salto, y ese salto debe quedar anotado en el historial para que quien lo lea dentro de dos años no lo interprete como progresión de la enfermedad.
8.3. Guardar solo la captura de pantalla
Pierde la posibilidad de volver a analizar el estudio original más adelante, con otro software o con una versión más avanzada del análisis. Es una decisión que casi nunca se toma de forma consciente: se toma el primer día, por comodidad, y se descubre años después, cuando ya no hay manera de recuperar lo que no se guardó.
Y el error que más trabajo manual genera: dar por hecho que el estudio llega solo al historial. Que el equipo exporte en un formato estándar no significa que ese archivo aparezca por su cuenta en la ficha del paciente. Cómo llega —y cuánto trabajo manual exige— depende del equipo y del fabricante, y es una de las primeras preguntas que conviene hacer, no la última.
9. Qué aporta obeliOmed con esto
9.1. El estudio, dentro del historial del paciente
obeliOmed guarda cada estudio de OCT en el expediente del paciente, ordenado por ojo y por fecha, y permite consultarlo con el visor DICOM integrado, sin depender de volver al equipo original ni de la sala donde está la máquina. Los estudios de un mismo ojo quedan en la misma serie, de forma que comparar dos fechas es leer, no reconstruir. Cada exploración es un estudio DICOM con su identificador propio.
9.2. Lo que no hace, dicho en claro
El software no calcula una tasa de progresión propia ni sustituye al análisis del equipo del fabricante: organiza los estudios para que el profesional los revise con su criterio y los compare entre fechas desde la misma pantalla. Cómo llega el estudio desde el equipo hasta el expediente depende del equipo y del fabricante, y se explica en la entrada del worklist DICOM.
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10. Preguntas frecuentes sobre OCT
¿Un OCT usa radiación, como una radiografía?
No. El OCT usa luz de baja coherencia, no radiación ionizante, para obtener la imagen. Por eso es una prueba segura de repetir con la frecuencia que el seguimiento clínico requiera, a diferencia de otras pruebas de imagen que sí acumulan dosis con cada repetición. Esa ausencia de dosis acumulada es justo lo que convierte al OCT en la prueba de seguimiento por excelencia en patologías crónicas como el glaucoma o el edema macular diabético: se puede hacer en cada revisión durante años sin que la repetición sea un problema para el paciente.
¿Qué diferencia hay entre SD-OCT y SS-OCT?
El SS-OCT (swept source) es una tecnología más reciente que el SD-OCT (spectral domain): captura más rápido y penetra mejor en tejidos más profundos, como la coroides, lo que resulta útil en patologías donde esa capa importa. El SD-OCT sigue siendo la tecnología más extendida en consultas de oftalmología y cubre bien la mayoría de los casos de seguimiento de glaucoma y retina. Para elegir, pesa más el tipo de paciente que ves a diario y el volumen de la agenda que la ficha técnica del equipo.
¿Un OCT y una angiografía OCT (OCT-A) son la misma prueba?
Están relacionadas pero no son lo mismo. Un OCT convencional muestra la estructura de las capas del tejido —grosor retiniano, estado de las fibras nerviosas, integridad de la membrana limitante—; la OCT-A añade la capacidad de visualizar el flujo sanguíneo en los vasos sin necesidad de inyectar contraste, algo que antes solo se conseguía con una angiografía convencional intravenosa. En la práctica clínica se piden por motivos distintos: el OCT estructural para seguimiento de glaucoma o edema macular, la OCT-A cuando se sospecha isquemia o neovascularización. En el historial conviene que queden diferenciadas: son estudios con distinta interpretación y distinto motivo de petición, y mezclarlas obliga a abrir el archivo para saber qué se exploró aquel día. Aunque se obtengan con el mismo equipo, a efectos de registro clínico y de archivo son pruebas separadas que requieren su propia entrada en el expediente.
¿Se puede comparar el OCT de un fabricante con el de otro?
Con matices. Los valores absolutos de grosor pueden no ser directamente comparables entre fabricantes, porque cada uno usa su propio algoritmo de segmentación y su propia base de datos normativa de referencia. Para un seguimiento fiable de progresión, lo recomendable es usar el mismo equipo o, al menos, dejar anotado en el historial que se cambió de fabricante y cuándo. Sin esa anotación, el salto de cifras que produce el cambio de máquina se lee años después como si fuera un empeoramiento real del paciente.
¿Cuánto tarda un estudio de OCT?
La captura en sí dura unos segundos por ojo con los equipos actuales, aunque la cita completa —incluyendo dilatación si es necesaria, posicionamiento del paciente y revisión de la calidad de la imagen— suele llevar unos minutos. Es una de las pruebas más rápidas del arsenal diagnóstico oftalmológico. Lo que sí puede alargarla es todo lo que rodea a la prueba: teclear a mano los datos del paciente en el equipo, buscar exploraciones anteriores o exportar el resultado para llevarlo al historial.
¿El OCT sustituye a la campimetría en el diagnóstico de glaucoma?
No, son pruebas complementarias. El OCT muestra la estructura del tejido —el grosor de las capas—, mientras que la campimetría mide la función visual, es decir, qué percibe realmente el paciente. El diagnóstico y el seguimiento del glaucoma se apoyan en la correlación entre ambas, no en una sola de las dos. Por eso un historial que solo guarda una de las dos pruebas deja incompleta la lectura del caso, y quien lo revise años después tendrá que reconstruir la mitad que falta.
¿En qué formato de archivo se guarda un estudio de OCT?
La mayoría de los equipos actuales exportan el estudio en formato DICOM, el estándar de imagen médica que incluye tanto las imágenes como los metadatos del paciente y de la adquisición. Algunos fabricantes ofrecen además formatos propios con capacidades adicionales de análisis, pero el DICOM es el formato común que garantiza que el estudio se pueda abrir fuera del software del propio fabricante. Antes de comprar un equipo conviene preguntar exactamente qué exporta en estándar y qué se queda solo en su formato propio.
¿Necesita dilatación pupilar hacer un OCT?
No siempre. Los equipos actuales suelen obtener imágenes de calidad suficiente sin dilatar en la mayoría de los pacientes, aunque en casos de opacidad de medios, pupilas muy pequeñas o cuando se necesita la máxima calidad, el profesional puede optar por dilatar antes de la prueba. Para la organización de la agenda la diferencia no es menor: una prueba con dilatación ocupa la sala más tiempo y condiciona el resto de las citas del paciente ese día, así que conviene saberlo al citarlo, no al recibirlo.
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Última actualización: agosto de 2026.