Odontograma infantil: cómo se registra la dentición temporal y qué cambia en el niño
Cómo se registra la dentición temporal en el odontograma de un niño —la numeración 51 a 85, los estados, el índice propio y el paso a la dentición permanente— sin mezclar una pieza con la que la sustituye. Para clínicas dentales que atienden a niños.
En un niño, el odontograma registra una boca que cambia de piezas mientras se trata.1. Por qué el odontograma de un niño es distinto
El odontograma de un adulto registra una boca que cambia poco en su composición: las piezas son las que son, y cambian sus estados. El de un niño registra una boca que cambia de piezas mientras se trata. Eso lo convierte en otro tipo de registro, aunque se dibuje con los mismos cuadros.
1.1. Menos piezas, y otras
La dentición temporal tiene veinte piezas y no tiene premolares. Un odontograma que parte de las treinta y dos piezas del adulto y marca como ausentes las que el niño no tiene está afirmando algo falso: esas piezas no faltan, no han llegado todavía o no existen en esa dentición.
1.2. Una boca que cambia de piezas
Con los años, las piezas temporales se caen y las permanentes ocupan su lugar. El odontograma tiene que contar ese cambio sin perder la historia de lo que había, que es justo lo que se pregunta cuando algo pasa en la pieza permanente.
1.3. Lo que no cambia
Todo lo demás sigue igual que en el adulto: cada anotación responde a qué pieza, qué superficie, qué estado, cuándo y quién. Cómo funciona el odontograma en general está en qué es un odontograma y cómo se registra, y el marco de lo que registra cada área dental en el registro clínico por especialidad dental.
2. La numeración de la dentición temporal
En España se usa la numeración de dos dígitos, y la dentición temporal tiene sus propios cuadrantes. No es un detalle: una pieza temporal anotada con un número permanente es un tratamiento en el diente equivocado.
2.1. Cuadrantes del 5 al 8
El primer dígito indica el cuadrante: del 5 al 8 para la dentición temporal, en el mismo orden que el 1 al 4 del adulto. El segundo dígito indica la posición desde la línea media, del 1 al 5. Así, las piezas temporales van del 51 al 55, del 61 al 65, del 71 al 75 y del 81 al 85.
2.2. La correspondencia con la permanente
Cada pieza temporal ocupa la posición que después ocupará una permanente. El 55, segundo molar temporal superior derecho, deja su sitio al 15, segundo premolar. Esa correspondencia es la que permite al odontograma saber qué pieza sucede a cuál. Los casos raros de la numeración están en la numeración dental FDI pieza a pieza.
2.3. Letras y números
Hay sistemas que nombran las piezas temporales con letras, y los códigos de estado de la dentición temporal usan letras en algunos manuales. Da igual cuál use la clínica, siempre que sea uno solo y esté declarado: dos convenciones en la misma historia hacen que nadie sepa qué pieza es cuál.
3. Estados y superficies en una pieza temporal
Una pieza temporal se registra con la misma precisión que una permanente: por superficies y con su estado. Que vaya a caerse no la hace menos importante mientras está.
3.1. Las mismas superficies
Una pieza temporal tiene sus caras igual que una permanente, y una caries mesial y una distal son dos hallazgos distintos. Anotar «caries en el 84» sin superficie impide saber después qué se trató y qué no. Cómo se hace el registro por caras está en cómo registrar la caries por superficie.
3.2. Estados propios de la dentición temporal
Hay estados que en un adulto son raros y en un niño son normales: una pieza que se mueve porque va a caerse, una pieza caída de forma natural, una pieza que todavía no ha salido. Una lista cerrada de estados tiene que incluirlos, porque si no, se anotan en texto libre y ningún informe los cuenta.
Una pieza temporal y la permanente que la sustituye son dos dientes con dos historias.3.3. Varias cosas a la vez
Una pieza temporal puede estar tratada y, a la vez, en proceso de caerse. Si el programa guarda un solo estado por pieza, anotar uno borra el otro. Es el mismo problema que en el adulto, con más frecuencia.
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4. La pieza temporal y la que la sustituye
Es el punto que distingue un buen odontograma infantil de uno que solo lo parece. Dos dientes distintos ocupan, en momentos distintos, la misma posición.
4.1. Dos dientes, dos historias
La pieza temporal no se sobrescribe con la permanente. El 55 y el 15 son dos dientes distintos, con historias distintas, y el tratamiento que tuvo el 55 no es del 15. Si el programa reutiliza el mismo registro, la obturación del molar de leche aparece años después en el premolar, que nunca la tuvo.
4.2. Lo que se anota cuando la temporal se cae
Cuando la pieza temporal se cae o se extrae, se registra el hecho con su fecha y su causa —caída natural, extracción— y la pieza queda en la historia con todo lo que tuvo. Esa historia se sigue pudiendo consultar aunque la pieza ya no esté en la boca.
4.3. Lo que se anota cuando sale la permanente
Cuando la permanente aparece, se registra en su propio número, con su fecha, empezando su historia desde cero. Que la temporal y la permanente estén relacionadas por su posición no las convierte en la misma pieza.
5. El índice de caries de la dentición temporal
Igual que el adulto tiene su índice CAOD, la dentición temporal tiene el suyo, y no se pueden mezclar.
5.1. El ceod
El índice de caries de la dentición temporal se escribe en minúsculas, ceod, y cuenta los dientes temporales cariados, extraídos u obturados. Con veinte piezas temporales, su escala es distinta de la del CAOD. La fórmula y sus reglas están en cómo se calcula el índice CAOD.
5.2. En dentición mixta, los dos
Un niño en dentición mixta tiene piezas de las dos series, y cada índice cuenta solo las suyas. Sumar temporales y permanentes en un único índice produce un número que no se puede comparar con nada.
5.3. Que salga del odontograma
Si el odontograma distingue bien las dos denticiones y los estados, el índice se deriva de él y no hay que contarlo a mano en cada revisión. Si no las distingue, el índice sale mal aunque se calcule bien.
6. Un odontograma que cambia con el tiempo
El odontograma de un niño es, sobre todo, una secuencia. Su valor está en poder ver cómo era la boca en cada revisión.
6.1. El histórico de cada pieza
Cada cambio —un tratamiento, una caída, una erupción— queda como una línea de historia con su autor y su fecha. Es lo que permite contestar a unos padres que preguntan desde cuándo tiene su hijo esa obturación o cuándo se le cayó una pieza.
Cada revisión de un niño es un punto más en una secuencia que se lee años después.6.2. La transición a la dentición mixta
El paso de la dentición temporal a la mixta no es un salto: es una sucesión de cambios pieza a pieza durante años. Cómo se registra ese periodo, sin edades de referencia que no le tocan al registro, está en las fases de la dentición mixta en el registro.
6.3. Comparar revisiones
Poner el odontograma de hoy al lado del de hace un año es la forma más directa de ver qué ha cambiado. Qué se compara en cada revisión está en las revisiones dentales infantiles periódicas.
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7. Tratamiento y plan en dentición temporal
Qué tratar en una pieza temporal y cuándo es criterio clínico de quien trata. Lo que el registro tiene que resolver es que el plan y lo hecho se anoten en la pieza correcta.
7.1. Lo planificado y lo realizado
Como en el adulto, un plan no es un hecho. Si el odontograma pinta igual un tratamiento planificado en una pieza temporal que uno realizado, dentro de un año nadie sabrá cuál de las dos cosas pasó, y quizá la pieza ya se haya caído.
7.2. Lo que se aplicó en prevención
Selladores, barnices y otros actos preventivos se registran por pieza y superficie como cualquier otro acto, con su fecha y su producto. Está en cómo registrar los selladores y el flúor.
7.3. Quién decide y quién firma
El tratamiento de un niño lo consiente su representante, y quién puede firmar depende de su edad y su madurez. Está en el consentimiento del menor en el dentista.
8. Qué exigirle a un programa
Muchos programas dibujan un odontograma infantil, pero no todos lo registran como tal. Estas son las preguntas que distinguen uno de otro en una demostración.
8.1. Las pruebas que conviene hacer
- Abrir un paciente de seis años y comprobar que el odontograma muestra la dentición temporal, no la de adulto con piezas ausentes.
- Anotar una obturación en el 55, marcar que se ha caído y que ha salido el 15, y ver si la obturación aparece en el 15.
- Pedir el índice de caries de un niño en dentición mixta y ver si separa temporales y permanentes.
- Mirar el histórico de una posición para ver las dos piezas que la ocuparon.
- Distinguir «ausente» de «aún no ha salido» en una misma pieza.
8.2. Por qué importa
Un programa que no pasa esas pruebas no es que registre peor: es que afirma cosas falsas sin que nadie haya mentido. Y en un niño, esas afirmaciones se arrastran durante años. Qué debe tener un odontograma digital en general está en lo que debe tener un odontograma digital.
8.3. Lo que el programa no tiene que hacer
Un buen odontograma infantil no decide cuándo debería caerse una pieza ni cuándo debería salir la siguiente. Registra lo que hay en cada revisión, con su fecha, y deja que quien trata compare. Un programa que marca piezas como «retrasadas» por su cuenta está metiendo en la historia una valoración clínica que nadie ha hecho, y que alguien tendrá que explicar después a unos padres preocupados.
9. Qué aporta obeliOmed
El odontograma infantil es un caso en el que un programa acierta o falla por diseño. Lo que existe, y lo que no, dicho en el mismo sitio.
9.1. Lo que hay
El odontograma distingue la dentición permanente, la temporal y la mixta, en numeración FDI: piezas del 11 al 48 y del 51 al 85. Registra cada superficie por separado, y cada cambio queda con su autor, su fecha y el valor anterior. Un acto marcado como realizado cambia la boca, y el plan de tratamiento sale del odontograma con aceptación línea a línea.
Cuando el paciente es menor, el consentimiento lo firma su tutor en el móvil, con un enlace de un solo uso, y la relación de tutela queda registrada con su motivo. La odontopediatría no es una especialidad aparte en el programa: se registra sobre el mismo odontograma.
9.2. Lo que no hacemos
- No decidimos nada clínico. Qué tratar en una pieza temporal lo decide quien trata.
- No estimamos edades de erupción ni de caída. El registro dice qué hay, no qué debería haber.
- Los avisos a la familia salen por WhatsApp y por email, que son los dos canales.
10. Preguntas frecuentes sobre el odontograma infantil y la dentición temporal
¿Cómo se numeran los dientes de leche en el odontograma?
Con la misma numeración de dos dígitos que la dentición permanente, pero con sus propios cuadrantes. El primer dígito va del 5 al 8, en el mismo orden que el 1 al 4 del adulto, y el segundo indica la posición desde la línea media, del 1 al 5. Así, las piezas temporales van del 51 al 55, del 61 al 65, del 71 al 75 y del 81 al 85. Son veinte en total, sin premolares, y cada una ocupa la posición que después tendrá una pieza permanente.
¿Por qué no sirve un odontograma de adulto para un niño?
Porque parte de treinta y dos piezas permanentes y, en un niño, obliga a marcar como ausentes piezas que no faltan: no han salido todavía o no existen en esa dentición. Además, no tiene dónde anotar las veinte piezas temporales con su numeración propia. El resultado es un registro que afirma cosas falsas sin que nadie haya mentido, y que se arrastra durante años. Un odontograma infantil tiene que mostrar la dentición temporal como tal y, más adelante, la mixta, con las piezas de las dos series.
¿Qué pasa con la historia de un diente de leche cuando se cae?
Tiene que conservarse. Cuando la pieza temporal se cae o se extrae, se registra el hecho con su fecha y su causa, y la pieza queda en la historia con todo lo que tuvo: sus caries, sus tratamientos, sus revisiones. La pieza permanente que ocupa después esa posición empieza su propia historia desde cero, con su propio número. Si el programa reutiliza el mismo registro para las dos, el tratamiento del diente de leche acaba apareciendo en la pieza permanente, que nunca lo tuvo.
¿Qué índice de caries se usa en la dentición temporal?
El ceod, que se escribe en minúsculas y es el equivalente del CAOD para la dentición temporal: cuenta los dientes temporales cariados, extraídos u obturados. Con veinte piezas temporales, su escala es distinta. En un niño en dentición mixta se calculan los dos índices por separado, cada uno con las piezas de su serie, porque sumarlas en un único número produce algo que no se puede comparar con nada. Si el odontograma distingue bien las dos denticiones, los dos índices se derivan de él sin contar a mano.
¿Se registran por superficies las caries de los dientes de leche?
Sí, con la misma precisión que en una pieza permanente. Una pieza temporal tiene sus caras, y una caries mesial y una distal en el mismo molar son dos hallazgos distintos que pueden tratarse en momentos distintos. Que la pieza vaya a caerse algún día no la hace menos importante mientras está en la boca, y el registro por superficies es lo que permite saber después qué se trató, qué quedó pendiente y cómo evolucionó la boca del niño de una revisión a la siguiente.
¿Cómo se distingue una pieza ausente de una que aún no ha salido?
Con estados distintos en el odontograma. «Ausente» afirma que la pieza estuvo o debía estar y no está; «aún no erupcionada» afirma que todavía no ha salido. En un niño, la segunda situación es normal y frecuente, y si el programa solo tiene la primera, cuenta como pérdida lo que solo es espera. Esa distinción importa para el índice de caries, para las revisiones y para cualquier informe. Una lista cerrada de estados que no la incluya obliga a anotarla en texto libre.
¿Qué conviene comprobar en un programa antes de usarlo con niños?
Que al abrir a un niño pequeño muestre la dentición temporal y no la de adulto con piezas ausentes; que, al anotar un tratamiento en una pieza temporal y registrar después su caída y la salida de la permanente, el tratamiento no aparezca en la permanente; que el índice de caries separe temporales y permanentes; que el histórico de una posición enseñe las dos piezas que la ocuparon; y que distinga «ausente» de «aún no ha salido». Son pruebas rápidas en una demostración.
¿Quién decide qué se trata en un diente de leche?
El profesional que trata al niño, con su criterio clínico, y el tratamiento lo consiente su representante legal según la edad y la madurez del menor. El registro no toma esa decisión: la recoge. Lo que sí le corresponde es que el plan y lo realizado se anoten en la pieza correcta, con su superficie y su fecha, y que se distinga lo planificado de lo hecho. En una pieza temporal eso importa todavía más, porque puede caerse antes de que se haga lo previsto.
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Última actualización: septiembre de 2026.