El paciente vuelve con el papel en la mano y dice que la corona estaba incluida. El presupuesto pone «rehabilitación sector posterior» y un total. No dice qué piezas, ni si el provisional se cobraba aparte, ni hasta cuándo valía el precio. Nadie mintió. Lo que pasa es que el documento no decía lo suficiente para que nadie tuviera que recordar nada.

Qué incluye un presupuesto dental: la lista completa, línea a línea

Qué incluye un presupuesto dental bien hecho —identificación, actos por pieza, precios con su impuesto, exclusiones, forma de pago, validez y firma—, qué errores lo convierten en una fuente de reclamaciones y cómo comprobar que tu software lo emite completo.

modelo de arcada dental de yeso en una cubeta transparente con etiquetas de color en varias piezas Un presupuesto dental se lee pieza a pieza: cada acto, en su diente y con su precio.

1. Para qué sirve cada parte de un presupuesto dental

Saber qué incluye un presupuesto dental no es una cuestión de formato. Cada parte del documento responde a una pregunta que alguien va a hacer más adelante: el paciente, la recepción, el odontólogo que retoma el caso o la aseguradora. Si la respuesta no está escrita, se reconstruye de memoria, y la memoria de cada uno recuerda algo distinto.

1.1. Un documento, no una cifra

Un presupuesto que solo dice el total sirve para el día que se entrega. Un presupuesto que dice qué se hace, dónde, a qué precio, qué queda fuera y hasta cuándo vale sirve también para el día que hay un desacuerdo, que es precisamente cuando más falta hace.

1.2. Tres lectores con preguntas distintas

El paciente quiere saber cuánto va a pagar y por qué. La clínica necesita saber qué aceptó y qué queda pendiente. La aseguradora, si la hay, quiere ver qué actos se hacen y en qué piezas para autorizarlos. Un buen presupuesto contesta a los tres sin que haga falta llamar a nadie.

2. Quién, a quién y cuándo

Es la parte más aburrida y la que más problemas evita. Un presupuesto sin fecha o sin nombre de quien lo emite pierde casi todo su valor en cuanto pasan unas semanas.

2.1. Paciente, clínica y profesional

Los datos del paciente, los de la clínica que emite el presupuesto y, muy recomendable, el profesional que ha hecho el plan. Cuando el paciente vuelve meses después y lo atiende otro odontólogo, saber quién propuso el tratamiento ahorra una conversación incómoda y permite consultar el criterio original.

2.2. Fecha de emisión y número

La fecha es imprescindible: es la que marca desde cuándo cuenta la validez. El número o código del presupuesto permite distinguirlo de otro emitido al mismo paciente semanas después, que en dental es lo normal: un plan por fases produce varios presupuestos. Cómo se ordenan esas fases está en el plan de tratamiento dental por fases.

3. Las líneas: acto, pieza y superficie

El corazón del presupuesto son sus líneas. Cada una tiene que poder leerse sola: qué se hace, dónde y cuánto cuesta. Si una línea necesita que alguien la explique, está mal escrita.

3.1. Un acto por línea

«Endodoncia», «corona de zirconio», «obturación», «tartrectomía». Un acto por línea y con el nombre del catálogo de la clínica, no con una descripción inventada cada vez. Los paquetes cerrados que esconden qué cuesta cada acto parecen más sencillos, pero impiden aceptar por partes y generan desconfianza cuando el paciente compara con otra clínica.

3.2. La pieza, en numeración de dos dígitos

Cada acto que se hace en un diente concreto lleva su número: 36, 14, 46. En España se usa la numeración de dos dígitos, en la que el primero indica el cuadrante y el segundo la posición. Una corona «en un molar inferior» no identifica nada; una corona en el 36, sí.

3.3. La superficie, cuando el acto la pide

Una obturación es de una o varias superficies concretas: mesial, distal, oclusal, vestibular o palatina. Una corona es de la pieza entera, y una limpieza es de toda la boca. Anotar la superficie solo cuando el acto la necesita es lo que hace que el presupuesto sea preciso sin llenarse de datos que no significan nada.

  • Nombre del acto, tal como está en el catálogo.
  • Pieza, en numeración de dos dígitos, si el acto es de un diente.
  • Superficie, si el acto es de una cara concreta.
  • Cantidad, cuando el mismo acto se repite.
  • Precio unitario y total de la línea.

4. Precios, impuestos y total

La parte económica tiene que cuadrar a la vista. El paciente debería poder sumar las líneas y llegar al total sin sorpresas.

4.1. Precio de cada línea y precio total

Cada línea con su precio, y un total al final. Si el plan tiene fases, conviene mostrar el total de lo que se presupuesta ahora y, aparte, la referencia del plan completo. Y el precio que se escribe es el que se respeta: si la tarifa sube después, lo presupuestado no cambia mientras el presupuesto esté vigente.

4.2. El impuesto de cada línea

Los tratamientos dentales con finalidad sanitaria van exentos de IVA; los puramente estéticos, sin indicación médica, llevan el tipo general. Un mismo presupuesto puede tener las dos cosas, y por eso el impuesto tiene que ir en cada línea, no en el total. Los casos frontera, como el blanqueamiento o las carillas, están en el IVA de los tratamientos dentales estéticos.

4.3. Descuentos, a la vista

Si hay descuento, se escribe como tal: precio de tarifa, descuento aplicado y precio final. Un descuento escondido en un precio más bajo impide saber después cuánto costaba de verdad el acto, y complica cualquier comparación con presupuestos futuros del mismo paciente.

Todo lo que necesitas, sin pagar por lo que no usas

Sin coste de alta · Sin permanencia · Primer usuario incluido

5. Lo que el presupuesto no incluye

Casi todas las reclamaciones por presupuestos dentales nacen aquí: el paciente entendió que algo estaba incluido y no lo estaba. Escribir las exclusiones es incómodo y es lo que más discusiones ahorra.

armario de gabinete abierto con cajas de material cerradas y una caja de provisionales abierta Lo que no está incluido se escribe igual que lo que sí: el provisional, el pilar, los ajustes.

5.1. Provisionales, laboratorio y repeticiones

¿La corona incluye el provisional? ¿El implante incluye el pilar y la corona, o solo la cirugía? ¿Qué pasa si hay que repetir una impresión? Son preguntas que el paciente no se hace hasta que le cobran algo que no esperaba. Lo que no está incluido se escribe, acto por acto, igual que lo que sí.

5.2. Revisiones y ajustes posteriores

Los ajustes de una prótesis en las semanas siguientes, las revisiones de un implante o los controles de una ortodoncia pueden estar incluidos o no. Cualquiera de las dos opciones es válida si se dice. La ortodoncia, con meses de controles y una retención al final, tiene su propia lista en qué incluir en un presupuesto de ortodoncia completo.

Lo que el presupuesto no dice, el paciente lo da por incluido. Una línea de exclusiones de tres renglones cuesta un minuto al escribirla y ahorra la discusión más frecuente del mostrador: «a mí me dijeron que eso entraba».

6. Forma de pago y aseguradora

Un presupuesto dental caro casi nunca se paga de una vez. Si el documento no dice cuándo se paga cada parte, el calendario se improvisa en el mostrador y cada paciente acaba con un acuerdo distinto.

6.1. Cuándo se paga cada parte

Al terminar cada acto, con un anticipo antes de encargar la prótesis, en plazos o con financiación de una entidad. Lo que se elija tiene que quedar escrito en el propio presupuesto, con su calendario si lo hay. Cómo se decide entre esas formas está en el presupuesto de clínica dental, del plan al cobro.

6.2. Lo que cubre la aseguradora y lo que paga el paciente

Si el paciente tiene seguro dental, el presupuesto tiene que usar la lista de precios de su compañía y dejar claro qué parte paga él. En los seguros con franquicias, muchos actos tienen un precio pactado que no es el de particular. Cómo funcionan está en las franquicias de las aseguradoras dentales.

  • Cuándo se paga: al acto, por fases o con un calendario.
  • Si hay anticipo, a qué actos corresponde y qué pasa si no se hacen.
  • Si hay plazos, cuántos, de qué importe y desde cuándo.
  • Qué paga la aseguradora y qué paga el paciente, por separado.
  • Si hace falta autorización previa, antes de citar el primer acto.

7. Validez y firma

Las dos últimas piezas del presupuesto dicen hasta cuándo vale y que el paciente lo aceptó. Sin ellas, el documento es una propuesta abierta que cualquiera puede interpretar a su manera.

7.1. La fecha en la que deja de valer

El plazo de validez se escribe como fecha, no como «30 días» sin más, para que nadie tenga que contar. Al vencer, lo razonable es volver a revisar la boca y emitir uno nuevo. Qué plazo poner y qué pasa cuando vence está en cuánto tiempo es válido un presupuesto dental.

7.2. La firma sobre lo que se aceptó

La firma del paciente prueba que conoció el precio y lo aceptó. Tiene que ir sobre el documento con las líneas aceptadas, no sobre una hoja genérica. Si el paciente acepta solo una parte, lo que firma es esa parte. Cómo se registra la aceptación de una parte del plan está en la aceptación parcial del presupuesto dental.

mano sosteniendo un móvil con un trazo de firma en la pantalla ante un gabinete en penumbra Lo que el paciente firma tiene que ser exactamente lo que aceptó, con sus líneas y su total.

Demo configurada para tu especialidad

30 minutos con datos reales de tu tipo de clínica. Sin ejemplos genéricos.

8. Los errores que acaban en reclamación

La mayoría de los conflictos con presupuestos dentales se repiten. Conocerlos permite revisar la plantilla una vez y no pelearse con cada paciente.

Errores frecuentes en un presupuesto dental
ErrorQué provocaCómo se evita
Paquete cerrado sin desgloseEl paciente no puede aceptar por partes ni compararUn acto por línea, con su precio
Descripción en texto libreNadie sabe qué pieza ni qué acto eraActos del catálogo, con pieza y superficie
Sin exclusiones«Me dijeron que estaba incluido»Escribir lo que no entra
Sin fecha de validezPrecios reclamados un año despuésFecha de fin escrita
Firma sobre una hoja genéricaNo prueba qué se aceptóFirma sobre las líneas aceptadas

8.1. El presupuesto a mano o en una hoja de cálculo

Funciona con diez pacientes y se rompe con cien. Una hoja de cálculo no sabe qué aceptó el paciente, no marca lo vencido y no se conecta con lo que se hace en el sillón. Cada presupuesto es una copia de otro con cambios, y los errores se copian también.

8.2. El presupuesto que no sale del plan

Cuando el presupuesto se escribe aparte del plan de tratamiento, alguien transcribe. Cada transcripción es una ocasión de cambiar de pieza o de olvidar un acto. Lo que conviene exigir es que el presupuesto salga del propio plan, con las líneas que el paciente aceptó.

8.3. El presupuesto que no se puede rehacer igual

Si el paciente pierde el papel y la clínica no puede volver a imprimir exactamente el mismo documento, con los mismos precios y la misma fecha, el presupuesto no está guardado: está archivado en un cajón. La prueba es sencilla: pide una copia de un presupuesto de hace un año.

9. Qué aporta obeliOmed

Un presupuesto completo no depende de que la recepción recuerde todos los apartados. Depende de que el programa los rellene desde el plan. Es lo que hace obeliOmed.

9.1. Las líneas salen del plan

El presupuesto se emite desde el plan de tratamiento, que nace del odontograma con los actos de tu catálogo. Cada línea lleva el acto, y la pieza y la superficie cuando el acto las exige. El precio queda fijado en la línea tal como se propuso, y el presupuesto lleva exactamente lo que el paciente aceptó, nada más.

9.2. Precio, impuesto y tarifa

Cada acto lleva su impuesto en el artículo: los sanitarios, exentos, y los de estética, con el tipo general, que tu clínica revisa con su asesor. El precio se resuelve contra la tarifa del paciente, así que el mismo acto cuesta distinto al paciente particular y al de cada aseguradora.

9.3. Validez y firma

El presupuesto lleva su fecha de fin de oferta, con el plazo que configura tu clínica, y al vencer deja de aparecer como pendiente. Si tu clínica lo exige, no se aprueba hasta que el paciente lo firma en su móvil, con un enlace de un solo uso que se le entrega por QR en el gabinete, por URL o por mensaje. Todo ello dentro del software para clínicas dentales de obeliOmed.

10. Preguntas frecuentes sobre qué incluye un presupuesto dental

¿Qué datos mínimos debe incluir un presupuesto dental por escrito?

Los datos del paciente y de la clínica, la fecha de emisión, cada acto en su propia línea con la pieza y la superficie cuando corresponda, el precio de cada línea con su impuesto, el total, lo que no está incluido, la forma de pago y la fecha hasta la que es válido. Si el paciente tiene seguro, conviene además separar lo que cubre la compañía de lo que paga él. Con todo eso escrito, el presupuesto contesta por sí solo a casi todas las preguntas que aparecen después.

¿Por qué el presupuesto dental debe indicar la pieza de cada tratamiento?

Porque sin la pieza la línea no identifica nada. «Corona en un molar inferior» puede ser el 36, el 37, el 46 o el 47, y cuando el paciente vuelve meses después nadie sabe cuál se presupuestó. Con la numeración de dos dígitos, en la que el primero indica el cuadrante y el segundo la posición, cada acto queda atado a un diente concreto. Eso permite comprobar qué se aceptó, qué se hizo y qué queda pendiente, y evita cobrar dos veces o dejar un acto sin hacer.

¿Tiene que aparecer el IVA en un presupuesto dental?

Tiene que quedar claro qué impuesto lleva cada línea. Los tratamientos dentales con finalidad sanitaria, como empastes, endodoncias, extracciones, implantes o prótesis, van exentos de IVA. Los puramente estéticos, sin indicación médica, como un blanqueamiento aislado o unas carillas sin finalidad de salud, llevan el tipo general. Como un mismo presupuesto puede mezclar las dos cosas, lo correcto es indicar el impuesto en cada línea y que el total que ve el paciente sea el precio final, con los impuestos incluidos.

¿Hay que escribir en el presupuesto lo que no está incluido?

Sí, y es lo que más reclamaciones evita. El paciente no pregunta si la corona incluye el provisional, si el implante incluye el pilar o si los ajustes de la prótesis se cobran aparte; lo da por supuesto. Escribir las exclusiones, acto por acto, convierte una discusión futura en una línea que ya estaba en el papel. Cualquier opción es válida, incluir o no incluir, siempre que se diga. Lo que genera conflictos es el silencio, porque cada parte rellena el hueco con lo que le conviene.

¿Es mejor presupuestar por paquetes cerrados o acto por acto?

Acto por acto, casi siempre. Los paquetes cerrados parecen más sencillos y pueden subir el importe medio a corto plazo, pero impiden que el paciente acepte solo una parte y le hacen desconfiar cuando compara con otra clínica que sí desglosa. El paciente dental compara presupuestos con normalidad, y un documento opaco frente a dos desglosados suele perder. Si la clínica quiere ofrecer un precio conjunto, puede hacerlo como descuento visible sobre la suma de las líneas, sin esconder qué cuesta cada acto.

¿Qué cambia en el presupuesto si el paciente tiene seguro dental?

Cambia la lista de precios y, a veces, la necesidad de una autorización previa. En los seguros con franquicias, muchos actos tienen un precio pactado por la compañía, más bajo que el de particular, y otros están incluidos sin coste. El presupuesto tiene que usar esa lista y dejar claro qué paga el paciente y qué cubre la aseguradora. Si la compañía exige autorizar el tratamiento antes de empezar, conviene anotar el código de autorización, el importe autorizado y la fecha en que caduca.

¿Debe firmar el paciente el presupuesto dental que acepta?

Es muy recomendable, sobre todo en tratamientos largos o caros. La firma prueba que el paciente conoció el precio, las exclusiones y la forma de pago, y que aceptó el tratamiento en esas condiciones. Lo importante es qué se firma: tiene que ser el documento con las líneas aceptadas y su total, no una hoja genérica. Si el paciente acepta solo una parte del plan, lo que firma es esa parte, y cuando más adelante acepte el resto, firmará un presupuesto nuevo con las líneas nuevas.

¿Se puede cambiar un presupuesto dental después de entregarlo al paciente?

Lo que ya se entregó no debería reescribirse. Si cambia el plan, porque aparece una caries nueva o el paciente decide otra opción, lo correcto es emitir un presupuesto nuevo con los cambios, no modificar el que el paciente tiene en la mano. Si se reescribe el antiguo, conviven dos versiones con los mismos datos y precios distintos, y en una reclamación nadie sabe cuál vale. Un presupuesto nuevo, con su fecha y su número, deja claro qué se propuso en cada momento.

¿Prefieres verlo? Minuto y medio con el odontograma, el plan de tratamiento y el presupuesto, en la página de software para clínicas dentales.

Programa piloto · odontología

Tres clínicas dentales, tres meses gratis

Odontograma, plan de tratamiento, presupuesto por pieza y periodontograma, con tus pacientes y sin pagar nada. A cambio, media hora cada dos semanas para contarnos qué sobra y qué falta.

Más sobre plan de tratamiento y presupuesto dental