Al retirar los brackets, el ortodoncista quiere enseñar al paciente cómo estaba al empezar. Las fotos iniciales están en la tarjeta de una cámara que ya no existe, la panorámica en el ordenador del equipo de rayos y los modelos en una caja sin nombre. El tratamiento salió bien. Lo que no hay es con qué compararlo.

Registros iniciales de ortodoncia: qué guardar y cómo compararlos al final

Qué componen los registros iniciales de ortodoncia —fotografías, radiografías, modelos o escaneado y el análisis del caso— y cómo guardarlos para que sirvan años después, al comparar, al trasladar o ante una reclamación. Para clínicas dentales y ortodoncistas.

caja de archivo abierta con modelos de escayola envueltos en papel en una estantería Un modelo sin nombre en el almacén es un registro que nadie puede consultar.

1. Qué son los registros iniciales y para qué sirven después

Los registros iniciales son el estudio con el que empieza un tratamiento de ortodoncia: la foto de la boca y de la cara del paciente el día antes de que nada se mueva. Su valor clínico es el diagnóstico. Su valor para la clínica llega años después, cuando alguien necesita saber cómo estaba el caso al principio.

1.1. El punto de partida contra el que se mide todo

Un tratamiento de ortodoncia se juzga comparando el final con el principio. Si el principio no está, o está incompleto, o nadie sabe dónde, el resultado no tiene contra qué medirse. Y la boca ya ha cambiado: lo que no se registró al empezar no se podrá reconstruir.

1.2. Qué incluye el estudio lo decide el ortodoncista

Qué fotos, qué radiografías y qué análisis necesita cada caso es criterio del ortodoncista, y este artículo no entra ahí. Lo que describe es lo que suele componer un estudio y, sobre todo, cómo se guarda cada pieza para que siga sirviendo: con su fecha, su tipo y atada al caso del paciente.

1.3. Cuatro momentos en que se vuelven a abrir

Los registros iniciales se usan para diagnosticar y plantear el tratamiento. Luego vuelven a abrirse al terminar, para comparar; si el paciente se traslada a otra clínica, para entregarlos; y si hay una reclamación, como prueba de cómo estaba el caso. El marco de lo que registra cada área dental está en el registro clínico por especialidad dental.

2. Fotografías intraorales y extraorales

Las fotografías son el registro más rápido de tomar y el que peor se conserva. Se hacen con una cámara o un móvil, se quedan en su memoria, y la historia clínica solo sabe que existen si alguien las sube.

2.1. Una serie de vistas, no fotos sueltas

Un estudio fotográfico suele ser una serie fija: vistas extraorales de frente y de perfil, y vistas intraorales frontales, laterales y oclusales. Cuáles se toman lo decide el ortodoncista. Lo importante para el registro es que la serie sea siempre la misma en esa clínica, porque es la condición para que el final se pueda comparar con el principio.

2.2. Con fecha, vista y atadas al caso

Cada foto tiene que saber de qué paciente es, de qué fecha y qué vista muestra. Una foto sin vista es «una intraoral de algún lado». Y una foto que vive en la tarjeta de la cámara o en el móvil de quien la hizo no está en la historia: está en un aparato, con todo lo que eso implica cuando el aparato se cambia o se pierde.

2.3. Las extraorales son datos especialmente sensibles

Una fotografía de la cara del paciente es un dato de salud que además lo identifica sin lugar a dudas. Se guarda con el mismo cuidado que el resto de la historia, y no se usa para nada más que el tratamiento sin que el paciente lo autorice aparte y por escrito, por ejemplo para enseñar resultados.

3. Radiografías: cada una con su tipo, su fecha y su zona

El estudio de ortodoncia suele incluir una panorámica y una telerradiografía lateral de cráneo, y el ortodoncista puede pedir otras. Todas tienen el mismo problema de registro que cualquier radiografía dental: lo que el fichero no dice.

3.1. Tipo, fecha y zona, para poder compararla

Una radiografía sirve años después si lleva paciente, fecha, tipo y la pieza o zona que muestra. Sin esos datos, una telerradiografía de hace dos años no se pone al lado de la de hoy con seguridad. Los criterios generales están en las radiografías dentales dentro del expediente.

3.2. El trazado es un resultado del ortodoncista

El análisis que el ortodoncista hace sobre la telerradiografía es un resultado clínico con fecha y autor, y se registra como tal: qué valores obtuvo, sobre qué imagen y cuándo. No sustituye a la imagen, que se conserva aparte, y no se reescribe si más adelante se repite el análisis: el nuevo va con su fecha.

3.3. El formato decide qué datos viajan con la imagen

Una radiografía en el formato estándar de la imagen médica lleva sus datos dentro del fichero; una exportada a imagen común los pierde por el camino. La diferencia está explicada en qué es DICOM y qué datos lleva dentro.

4. Modelos de estudio y escaneado intraoral

El registro de las arcadas puede ser físico o digital, y cada uno se pierde de una forma distinta. Los modelos de escayola ocupan sitio y se acaban tirando; los escaneados ocupan poco y se acaban quedando en un ordenador que nadie mira.

4.1. Modelos de escayola: archivo físico con nombre

Un modelo de escayola es un registro clínico que vive fuera de la historia. Para que sirva, tiene que estar identificado —paciente, fecha, caso— y la historia tiene que saber dónde está guardado. Una caja con modelos sin nombre en el almacén es un archivo que no se puede consultar.

escáner intraoral en su base con un monitor que muestra una arcada en gris El escaneado vive en el ordenador del escáner si la historia no sabe que existe.

4.2. Escaneado: un fichero que la historia tiene que conocer

El escaneado intraoral genera un fichero en el ordenador del escáner o en la plataforma de su fabricante. La historia clínica tiene que saber que existe, de qué fecha es y dónde se encuentra, aunque no lo abra. Un escaneado del que la historia no sabe nada desaparece el día que se cambia el equipo.

4.3. Cuando el registro es también un pedido

En un tratamiento con alineadores, el escaneado de partida suele ser lo que se envía al proveedor para fabricar la serie. Eso lo convierte en algo más que un registro: es el origen de todo lo que el proveedor fabrique. La diferencia completa entre sistemas está en alineadores o brackets vistos desde la clínica.

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5. El análisis y el plan que propone el ortodoncista

Los registros son la materia prima. Lo que el ortodoncista hace con ellos —el análisis, el diagnóstico y el plan que propone— es también parte del estudio, y también se registra.

5.1. El resultado del estudio, con fecha y autor

El diagnóstico y el análisis del caso se anotan como resultado del estudio, con su fecha y su autor, y atados a los registros de los que salen. Un diagnóstico que no dice sobre qué registros se hizo es difícil de defender si más adelante alguien lo discute.

5.2. El plan propuesto y las alternativas explicadas

Lo que el ortodoncista le explicó al paciente —el plan que propone y, si las hubo, las alternativas— forma parte del estudio. Es lo que el paciente aceptó al firmar, y es lo que se comparará con lo que finalmente se hizo. Cómo se ordenan las etapas que vienen después está en qué se registra en cada fase de ortodoncia.

6. Atar los registros al caso: fecha, tipo y paciente

Todo lo anterior se resume en una regla: cada registro, sea del tipo que sea, tiene que estar atado al caso con su fecha y su tipo. Es la parte menos clínica del estudio y la que decide si el estudio sirve años después.

6.1. Un registro sin caso no compara

Un paciente puede tener varios estudios a lo largo de su vida: uno de niño, otro de adulto, uno para una recidiva. Si los registros cuelgan del paciente sin más, se mezclan. Atados a su caso, cada comparación sabe con qué comparar.

6.2. Un índice del estudio

Ayuda mucho que el estudio tenga una lista de lo que se tomó ese día, para saber qué hay y qué falta sin abrir cada fichero:

  • Serie fotográfica, con las vistas tomadas.
  • Radiografías, con su tipo y su fecha.
  • Modelos o escaneado, con dónde está cada uno.
  • Análisis y diagnóstico, con su autor.
  • Plan propuesto y lo que se le explicó al paciente.
tableta con una cuadrícula de miniaturas grises en el carro de un gabinete dental Cada registro con su fecha, su vista y atado al caso: así se sabe qué hay y qué falta.

6.3. Lo que se pierde en carpetas, tarjetas y móviles

El fallo típico no es no tomar registros: es tomarlos y dejarlos donde se tomaron. La tarjeta de la cámara, el ordenador del equipo de rayos, la carpeta del escáner, el móvil del auxiliar. Cada uno es un sitio que la historia no ve y que puede desaparecer el día que alguien cambia de equipo o de trabajo.

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7. Registros finales e intermedios: los mismos que al principio

Los registros iniciales tienen sentido porque habrá otros después. Y los de después solo sirven si se parecen a los primeros.

7.1. Los finales, equivalentes a los iniciales

Al terminar el tratamiento se toman registros finales que se ponen frente a los iniciales. Para que la comparación sea honesta tienen que ser equivalentes: las mismas vistas, las mismas proyecciones y el mismo formato de modelos, en la medida que el ortodoncista lo considere. Un inicio de estudio fotográfico frente a un final hecho con el móvil no compara bien.

7.2. Los intermedios, con la misma lógica

Durante la fase activa el ortodoncista puede pedir fotos o radiografías de control. Se guardan igual, con fecha y tipo y atadas al caso, y se toman con la misma serie para que se puedan comparar. Qué se anota en cada visita está en qué registrar en cada control de ortodoncia.

8. Traslado, reclamación y conservación

Los registros iniciales tienen una vida más larga que el tratamiento. Se entregan, se enseñan y se conservan, y en los tres casos importa que estén completos y localizables.

8.1. Lo que se entrega si el paciente se va

Si el paciente se traslada a otra clínica a mitad de tratamiento, lo primero que va a pedir el ortodoncista que lo recibe son los registros iniciales. Entregarlos completos y con sus datos es lo que permite que el caso siga sin empezar de cero. El procedimiento completo está en el traslado de un paciente de ortodoncia.

8.2. Ante una reclamación

Cuando un paciente reclama por el resultado, la pregunta es cómo estaba el caso al empezar. Unos registros iniciales completos, fechados y atados al caso son la mejor respuesta que tiene la clínica. Unos registros incompletos, o que no se encuentran, dejan la discusión en la palabra de cada uno.

8.3. Conservar registros de años

Fotos, radiografías y modelos forman parte de la documentación clínica y se conservan con ella. Las radiografías y las fotografías, además, son datos de salud que exigen el mismo cuidado que el resto. Cómo se conservan las imágenes dentales y durante cuánto tiempo está en la conservación de las radiografías dentales. Y si algún día la clínica cambia de programa, el problema de llevarse estos registros está en migrar odontogramas, periodontogramas y radiografías.

9. Qué aporta obeliOmed

Qué registros componen un estudio es criterio del ortodoncista. Lo que el programa aporta es un sitio donde esos registros quedan con el paciente y con su fecha, y lo que no hace, dicho igual de claro.

9.1. Lo que hay

Las fotografías intraorales y extraorales en JPG quedan en el expediente del paciente, y el visor las abre allí mismo, igual que los estudios en DICOM. Cada radiografía queda asociada a la pieza que muestra. La ortodoncia es una de las tres especialidades dentales del programa, con su rol de ortodoncista, y el odontograma trabaja en numeración FDI.

Los consentimientos dentales se firman en el móvil con un enlace de un solo uso, incluido el del menor, que firma su tutor. Todo dentro de la historia clínica digital de obeliOmed.

9.2. Lo que no hacemos

  • No decidimos qué registros necesita un caso. Eso es del ortodoncista.
  • El visor no abre los modelos 3D del escáner. La historia puede saber que existen, pero se abren con el programa del escáner o del proveedor.
  • No estamos conectados a ningún escáner ni a la plataforma de ningún proveedor.

10. Preguntas frecuentes sobre los registros iniciales de ortodoncia

¿Qué incluyen los registros iniciales de ortodoncia?

Suelen incluir una serie de fotografías extraorales e intraorales, radiografías como la panorámica y la telerradiografía lateral de cráneo, modelos de estudio de escayola o un escaneado intraoral, y el análisis y el diagnóstico del ortodoncista con el plan que propone. Qué incluye exactamente cada estudio lo decide el ortodoncista según el caso. Para la clínica, lo importante es que cada una de esas piezas quede guardada con su fecha y su tipo, atada al caso del paciente, y no en el aparato con el que se tomó.

¿Para qué sirven los registros iniciales una vez empezado el tratamiento?

Para cuatro cosas. Primero, para diagnosticar y plantear el tratamiento. Después, para comparar el resultado final con el punto de partida, que es la forma de juzgar una ortodoncia. Si el paciente se traslada a otra clínica, son lo primero que pedirá el ortodoncista que lo reciba. Y si hay una reclamación, son la prueba de cómo estaba el caso al empezar. En los cuatro usos el problema es el mismo: si los registros están incompletos o nadie sabe dónde están, la boca ya ha cambiado y no se pueden rehacer.

¿Dónde se deben guardar las fotos de ortodoncia de los pacientes?

En la historia clínica del paciente, atadas a su caso, con su fecha y la vista que muestran. No en la tarjeta de la cámara, ni en el móvil de quien las hizo, ni en una carpeta del ordenador del gabinete que solo conoce una persona. Las fotografías extraorales, además, identifican al paciente sin lugar a dudas y son datos de salud, así que se guardan con el mismo cuidado que el resto de la historia y no se usan para nada distinto del tratamiento sin su autorización expresa y por escrito.

¿Hay que conservar los modelos de escayola de ortodoncia?

Son registros clínicos del caso, y por eso tienen que estar identificados y localizables mientras se conserve la documentación clínica: con el nombre del paciente, la fecha y el caso al que pertenecen, y con la historia sabiendo dónde están guardados. Muchas clínicas sustituyen o complementan los modelos físicos con escaneados, que ocupan menos sitio. En ese caso, lo que cambia es el tipo de archivo, no la obligación de que el registro exista, se pueda encontrar y quede atado al caso con su fecha.

¿El escaneado intraoral sustituye a los modelos de estudio?

Qué registro de las arcadas necesita cada caso lo decide el ortodoncista. Desde el punto de vista del registro, el escaneado tiene ventajas —ocupa poco y se puede enviar— y un riesgo propio: el fichero se queda en el ordenador del escáner o en la plataforma del fabricante, y la historia clínica no sabe que existe si nadie lo anota. Sea escaneado o modelo físico, la regla es la misma: identificado con paciente, fecha y caso, y con la historia sabiendo dónde está, aunque no pueda abrirlo por sí misma.

¿Por qué los registros finales tienen que parecerse a los iniciales?

Porque la comparación entre el principio y el final es la forma de juzgar el resultado de una ortodoncia, y solo es honesta si los dos registros son equivalentes. Si al principio se hizo una serie fotográfica con cámara y flash y al final unas fotos con el móvil, o si las proyecciones radiográficas no coinciden, la comparación dice más del método que del tratamiento. Qué registros finales se toman lo decide el ortodoncista; la clínica se ocupa de que la serie sea la misma y de que queden atados al mismo caso.

¿Qué registros hay que entregar si un paciente de ortodoncia cambia de clínica?

La historia es del paciente y la puede pedir; en un traslado, lo más útil para quien lo recibe son los registros iniciales, los intermedios que haya y un resumen de lo hecho hasta ese momento. Entregarlos completos, con sus fechas y su tipo, permite que el nuevo ortodoncista siga el caso sin repetir todo el estudio. Si los registros están repartidos entre aparatos y carpetas, reunirlos justo cuando el paciente se va es mucho más costoso y siempre se queda algo por el camino.

¿Qué pasa con las fotos de ortodoncia si la clínica cambia de programa?

Depende de dónde estén. Si viven dentro de la historia clínica con sus datos —paciente, fecha, vista, caso—, la migración las lleva con todo lo demás, siempre que el programa de destino sepa recibirlas. Si viven en carpetas del ordenador, en tarjetas o en móviles, no hay migración que las recupere: hay que reunirlas a mano y atarlas de nuevo a cada paciente. Es uno de los motivos por los que conviene que las imágenes entren en la historia el mismo día que se toman, no cuando alguien tenga tiempo.

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