La rutina se repite decenas de veces al día: el técnico hace el campo visual, imprime la hoja en papel térmico, la lleva al box para que el médico la lea y luego la archiva en una carpeta. Cada paso puede salir bien, pero es trabajo manual que no aporta nada clínico y que además deja la prueba en un papel que se borra con los años.

Volcado automatizado del campímetro Humphrey al historial del paciente

Para el equipo de enfermería y optometría que hace campos visuales cada día. Qué significa volcar el campímetro Humphrey al historial sin imprimir, cómo se conecta el equipo, qué llega a la ficha del paciente y por qué el papel térmico es un problema que se puede quitar de en medio.

Impresora térmica soltando una tira de papel sobre una bandeja con hojas curvadas y descoloridas Imprimir, llevar y archivar cada campo visual es trabajo manual que además deja la prueba en un papel que se borra.

1. El papel térmico, la ineficiencia que no se ve

Conviene contar el circuito completo antes de discutirlo, porque el coste no está en ninguna factura y sí en el tiempo del mostrador. Una campimetría termina hoy en una hoja que hay que mover, leer y guardar.

1.1. Un papel que se degrada con los años

La impresión térmica se aclara con el tiempo, sobre todo con el calor y la luz. En una prueba de seguimiento como el campo visual, donde el valor está en comparar con lo de hace años, un archivo de hojas que van perdiendo contraste es una fuente de datos que se apaga sola.

1.2. El coste de espacio y de manos

Cada campimetría impresa hay que llevarla, entregarla, recogerla y archivarla en su carpeta. Multiplicado por la agenda de una semana, es un montón de desplazamientos pequeños y un armario que no para de crecer. Es trabajo que ocupa a personas que harían falta en otro sitio.

1.3. La prueba que solo existe en un cajón

Mientras el estudio vive en papel, no está en la historia clínica de verdad: está en una carpeta a la que hay que ir. El día que esa carpeta no aparece, el médico se queda sin el dato y muchas veces la salida es repetir la prueba. Es el mismo cuadro de cómo se mueve una imagen médica entre sistemas, visto desde el mostrador.

2. Qué significa volcar la prueba al historial

«Volcar» suena a un botón mágico y conviene bajarlo a tierra, porque de qué hace exactamente ese volcado depende que sirva o que solo cambie el papel por un PDF suelto.

2.1. Que la prueba entre como documento del paciente

Volcar bien es que la campimetría, en cuanto se hace, quede en el expediente del paciente correcto, sin pasar por la impresora. Ni una hoja que llevar ni un archivo que arrastrar a mano: la prueba nace ya dentro de la historia, disponible para el médico en el box.

2.2. No es guardar un PDF en una carpeta de red

Exportar la campimetría a un PDF y dejarlo en una carpeta compartida es mejor que el papel, pero se queda a medias: ese archivo sigue dependiendo de que alguien lo suba al paciente correcto y no se puede analizar. Volcar de verdad es que el paso lo dé el circuito, no una persona, y que lleguen también los datos, no solo la imagen.

2.3. Digital no es lo mismo que integrado

Tener la prueba en formato digital es el primer escalón; que esté dentro del expediente y se vea desde ahí es el que de verdad cambia el día a día. La diferencia entre ambos es la que separa un archivo que hay que ir a buscar de una historia clínica que lo tiene todo junto.

3. Cómo se conecta el Humphrey, depende del equipo

No existe una lista de campímetros que se active con un botón. El Humphrey de ZEISS es un ejemplo muy común en las consultas, pero cada equipo se conecta por su cuenta y el resultado depende de lo que ese modelo permita.

3.1. Se estudia qué ofrece el equipo

Ante un perímetro concreto se mira qué formato exporta, si puede leer una lista de citas, si vuelca la prueba solo y qué documenta su fabricante. Con eso se monta el circuito para ese modelo. Por eso la integración con maquinaria se presupuesta por equipo, como un pago único de 25 € (pago único) por equipo, y no viene incluida en una lista genérica.

Lo que conviene preguntar al fabricante del perímetro antes de nada:

  • Formatos: qué exporta y si puede hacerlo solo, sin que alguien pulse cada vez.
  • Agenda: si puede leer una lista de trabajo externa para identificar al paciente.
  • Índices: qué valores numéricos entrega aparte de la imagen del campo.
  • Versión: qué software tiene y si sigue recibiendo actualizaciones.
  • Salida: qué se lleva el fabricante el día que el equipo se cambia.

3.2. La lista de trabajo y la carpeta vigilada

Si el equipo puede leer la agenda, el técnico elige la cita y la prueba vuelve ya asociada al paciente: es la lista de trabajo, o worklist. Si no puede, se usa una carpeta de red que el sistema vigila: el equipo exporta ahí y obeliOmed recoge lo que aparece. Cuál de las dos se puede usar depende del modelo y del fabricante.

3.3. Y a veces solo llega un informe

Hay perímetros antiguos cuyo fabricante no abre nada: entregan un informe y poco más. En ese caso el volcado llega hasta donde llega, y decirlo antes vale más que prometer lo contrario. Depende del equipo y del fabricante, siempre. La misma lógica de conectar un aparato por lo que hace se ve en la conexión de un topógrafo al control de la miopía.

4. Qué llega al expediente de cada prueba

De una campimetría pueden llegar tres cosas distintas al expediente, y conviene distinguirlas porque sirven para cosas diferentes.

4.1. El informe del equipo

La hoja que imprime el perímetro —con el mapa del campo y sus índices— llega como documento del expediente, sin pasar por el papel térmico. Es útil para leer rápido y entregar al paciente, pero es una foto fija de lo que el equipo mostró ese día.

Qué llegaPara qué sirveQué no permite
El informe del equipolectura rápida y entrega al pacientevolver a analizar lo que no incluyó
Los índices como datosseguir la evolución del campo entre visitassustituir a la imagen del mapa
El estudio completoconsultarlo años después desde cualquier sedeleerlo de un vistazo entre pacientes

4.2. Los índices, guardados como datos

Los valores numéricos que produce la prueba entran como datos de la historia, no como imagen. Guardados así se pueden poner en una gráfica y comparar entre visitas; dentro de un PDF solo se pueden leer. Es la pieza que hace posible seguir una evolución sin volver a abrir cada informe.

4.3. El software guarda, no interpreta

Conviene fijar el límite: obeliOmed registra el estudio y guarda sus índices en orden, pero no lee el campo visual ni decide si ha empeorado. Quien interpreta la prueba es el oftalmólogo; el software se ocupa de que la tenga delante sin buscarla.

5. Cero clics en el mostrador de enfermería

El objetivo, para quien trabaja en el gabinete, es que guardar la prueba deje de ser una tarea. Cuando el circuito está bien montado, el volcado ocurre sin que nadie se ocupe de él.

5.1. Hacer la prueba y seguir

El técnico hace la campimetría, el equipo la exporta y la prueba aparece en el expediente del paciente que estaba citado. No hay que imprimir, ni llevar la hoja, ni volver luego a subir nada: el siguiente paciente puede entrar mientras el estudio ya está en la historia.

Autorrefractómetro conectado por un cable en espiral a un ordenador Cuando el circuito está bien montado, la prueba llega al expediente sin imprimir, sin llevar la hoja y sin volver a subir nada.

5.2. Menos oportunidades de error

Cada paso manual que se quita es un error menos posible: una hoja que no se traspapela, un archivo que no se sube al paciente equivocado, una prueba que no se queda sin guardar por las prisas. El circuito que no depende de que nadie se acuerde es el que aguanta un día de agenda llena.

5.3. El tiempo que se recupera

Sumando los desplazamientos, las impresiones y el archivado, el volcado automatizado devuelve al mostrador un rato largo cada día. Ese tiempo es el que permite atender mejor al paciente que está delante en lugar de estar moviendo papeles de una prueba ya hecha.

6. Los datos del paciente desde recepción

El detalle menos vistoso del volcado es el que más disgustos evita: que la prueba nazca con el paciente correcto en lugar de tecleado a mano en el equipo.

6.1. La demografía que no se escribe dos veces

Cuando el paciente se registra en recepción, sus datos ya están en el sistema. Con la lista de trabajo, el perímetro los lee de ahí: el técnico elige la cita en vez de escribir un nombre. La identidad deja de escribirse dos veces, que es justo donde aparecían las diferencias entre hermanos con el mismo apellido o nombres compuestos.

6.2. La prueba sin cita, resuelta desde el principio

El paciente que llega sin cita rompe cualquier circuito basado en la agenda. Lo razonable es que esas pruebas queden en una bandeja de pendientes de asociar, que alguien revisa a diario y vincula al paciente correcto dejando constancia. Sin esa bandeja, acaban en el primer nombre parecido.

6.3. Corregir lo que ya está mal

El histórico en papel o mal asociado se revisa con calma, no de una en una en consulta. Lo que ocurre cuando esto no se resuelve, y cómo se arregla, está contado en qué pasa cuando una prueba se guarda en el paciente equivocado.

7. Consulta y seguimiento ágil desde el box

Con la prueba en el expediente, el médico deja de esperar a que le lleven una hoja. La consulta gana en fluidez justo en el momento en que más importa.

7.1. La campimetría, disponible en el box

El oftalmólogo abre la historia del paciente y la campimetría está ahí, recién hecha, sin que nadie haya tenido que cruzar el pasillo con un papel. La prueba y la consulta ocurren en el mismo sitio, que es lo que evita los tiempos muertos.

7.2. Comparar con las pruebas anteriores

Tener el campo de hoy junto a los de antes, en la misma pantalla, es lo que da sentido a repetir la prueba. El visor de imágenes DICOM que ofrece obeliOmed —un módulo a +8 €/⁠mes— permite abrirlas sin descargar nada, como detalla la página del visor universal para oftalmología. La comparación clínica la hace el especialista.

7.3. El seguimiento del glaucoma, ordenado

En una patología que se sigue durante años, tener la secuencia completa y los índices representados en el tiempo ahorra la reconstrucción manual de cada revisión. Es el argumento que sostiene el software para patologías oculares crónicas.

8. Fin del papel que se pierde y acceso seguro

Quitar el papel no es solo comodidad: es cerrar una fuente de pérdidas y abrir un acceso ordenado a la prueba, con las garantías que exige un dato de salud.

8.1. Lo que ya no se extravía

Una campimetría que vive en el expediente no se traspapela, no se moja, no se lo lleva otra carpeta y no se aclara con los años. La prueba que costó hacer se conserva legible mientras haga falta, que en glaucoma son muchos años.

8.2. Acceso con permisos, también desde otra sede

Si el estudio está en el expediente, el médico puede consultarlo desde el visor web con sus credenciales y permisos, esté en el box o en otra sede del centro. No es un servicio de consulta a distancia ni cambia la naturaleza de la visita: es el mismo expediente, accesible de forma segura desde donde se tenga acceso autorizado.

8.3. Trazabilidad de quién ve la prueba

Una imagen diagnóstica es un dato de salud, y eso obliga a saber quién ha abierto cada estudio. En obeliOmed cada acceso y cada cambio quedan registrados con su autor y su fecha, que es lo que exige la Ley 41/2002 para la historia clínica.

9. Qué hace obeliOmed con esto

El mecanismo, sin lista de funciones: la campimetría se hace, el equipo la exporta y la prueba termina en el expediente del paciente, lista para el médico.

9.1. Un sistema, no un cajón de papeles

La historia clínica, la agenda y la contabilidad viven sobre un mismo núcleo ERP de código abierto, de modo que la campimetría no es una hoja en una carpeta sino un documento del paciente. Eso permite que la prueba esté disponible en el box en cuanto se hace, con los mismos permisos que el resto de la historia.

9.2. El volcado se monta equipo a equipo

Se analiza qué ofrece el software del perímetro, se habla con su fabricante cuando hace falta y se monta el circuito para ese modelo; por eso se presupuesta por equipo. No hay una lista cerrada de campímetros compatibles: hay un procedimiento, y un equipo que no abra nada llegará hasta donde permita.

9.3. Lo que hace y lo que no

obeliOmed guarda el estudio, ordena los índices y los pone a la vista, pero no interpreta el campo visual ni sugiere un diagnóstico. Y un histórico de imagen consume un almacenamiento que conviene dimensionar antes. Cómo encaja esto con el resto de la imagen de la consulta está en el software para ver la tomografía dentro de la historia.

Box de consulta con una sola pantalla y la mesa despejada sin carpetas de papel Con el volcado hecho, el médico abre la historia y la campimetría está ahí, sin esperar a que nadie cruce el pasillo con un papel.

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10. Preguntas frecuentes sobre volcar el campímetro Humphrey

¿Se puede conectar el campímetro Humphrey al software sin imprimir?

Depende del modelo y de lo que permita su fabricante, y esa es la respuesta honesta. Se estudia qué exporta el equipo, si puede leer una lista de citas y qué documenta el fabricante, y sobre eso se monta el circuito para que la prueba llegue al expediente sin pasar por la impresora. Los equipos modernos suelen permitir bastante; los antiguos, a veces solo entregan un informe. Conviene preguntar por el modelo concreto antes de firmar nada, porque una afirmación genérica de compatibilidad no dice nada aplicada a una máquina de hace años.

¿Cuánto cuesta conectar el perímetro?

La integración con maquinaria se presupuesta por equipo, como un pago único por cada perímetro que se conecta, porque el trabajo depende de qué permite ese modelo. No hay una tarifa que active «todas las marcas» a la vez. El visor de imágenes DICOM, en cambio, es un módulo con cuota mensual. La página de precios detalla ambas cosas. Lo razonable es conectar primero el equipo que más se usa y valorar el resto después, en lugar de hacerlo todo el primer día.

¿El técnico tiene que subir la prueba a mano?

Cuando el circuito está bien montado, no. El técnico hace la campimetría y el equipo la exporta hacia el expediente del paciente que estaba citado, sin que nadie tenga que imprimir, llevar la hoja ni volver a subir nada. Ese es el objetivo del volcado: que guardar la prueba deje de ser una tarea. Si el equipo no permite la lista de citas, hay una carpeta vigilada que recoge lo exportado, y solo las pruebas sin cita quedan en una bandeja para asociarlas, que alguien revisa a diario.

¿El papel térmico de las campimetrías antiguas se puede recuperar?

El papel ya impreso no se regenera: lo que se aclaró, aclarado está. Lo que sí se puede es escanear las hojas que aún se leen y guardarlas como documento del paciente, para que a partir de ahí vivan en el expediente y no sigan degradándose. Es un trabajo que conviene hacer con criterio, priorizando a los pacientes de seguimiento en los que la comparación a años vista tiene valor, en lugar de digitalizar el armario entero de golpe sin orden.

¿El software dice si el campo visual ha empeorado?

No. obeliOmed guarda los estudios, ordena la secuencia y representa la tendencia de los índices numéricos, pero no interpreta el campo visual ni indica si hay progresión. Esa lectura la hace el oftalmólogo con la prueba delante. Lo que el software aporta es que tenga toda la serie a la vista sin buscar nada y con los valores ya puestos en el tiempo, que es un punto de partida ordenado. La decisión clínica y el ajuste del tratamiento siguen siendo del especialista.

¿Los datos del paciente pasan solos al equipo?

Si el perímetro puede leer la lista de trabajo, sí: los datos registrados en recepción llegan al equipo y el técnico elige la cita en lugar de teclear el nombre. Eso evita que la identidad se escriba dos veces y los errores que salen de ahí. Que un equipo concreto pueda hacerlo depende de su fabricante; si no puede, se usa una carpeta vigilada y la asociación se revisa. Conviene preguntar por esta función en concreto, porque es la que más quebraderos de cabeza ahorra en el mostrador.

¿Puedo ver la campimetría desde casa o desde otra sede?

Si el estudio está en el expediente, se puede consultar desde el visor web con las credenciales y permisos del profesional, esté donde esté con acceso autorizado. No es un servicio de consulta a distancia: es el mismo expediente clínico, abierto de forma segura. Para un centro con varias sedes esto es lo que permite atender al paciente en cualquiera de ellas sin repetir la prueba, y para el médico de guardia, revisar un caso sin tener que estar físicamente delante del equipo donde se hizo.

¿Qué pasa el día que se cambia el campímetro?

Si el histórico vivía en el ordenador del equipo, deja de estar donde estaba. Si las pruebas están en el expediente del paciente, la renovación es lo que debería ser: una máquina nueva que empieza a enviar y un histórico que sigue donde estaba. Por eso, antes de firmar la renovación, conviene preguntar al fabricante qué se lleva y qué se queda. Volcar las pruebas al expediente desde el principio es justamente lo que hace que cambiar de máquina no arrastre el archivo de años detrás.

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Referencias

  • Ley 41/2002, art. 15: todo paciente tiene derecho a que quede constancia, por escrito o en el soporte técnico más adecuado, de la información obtenida en todos sus procesos asistenciales.
  • Ley 41/2002, art. 17.1: los centros sanitarios conservan la documentación clínica «como mínimo, cinco años contados desde la fecha del alta de cada proceso asistencial».

Última actualización: agosto de 2026.